Para todos/as los españoles que tengan trabajo, estudiantes, estén desempleados, sean pensionistas o similares y que se sientan desilusionados con un sistema político que no les tiene en cuenta para nada y que cada día es menos solidario con los más desfavorecidos.
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domingo, 4 de diciembre de 2011
NOS ESTAN ENGAÑANDO CON LA CRISIS
Cuando nos dicen que para salir de la crisis es imprescindible reducir el déficit público. El objetivo más importante del gobierno español, y del mayor partido de la oposición, próximo gobierno del país, parece ser la reducción del déficit del estado. Tal objetivo es, hoy, compartido por la gran mayoría de países de la Unión Europea (UE). Se asume que la bajada del déficit es el paso más importante para iniciar la recuperación económica, pues se supone que tal bajada del déficit recuperará la confianza de los mercados y de los inversores, un tanto apagada o diluida en estos momentos. Con el fin de alcanzar tal objetivo, se están desarrollando unas políticas de austeridad de gasto público que están dañando el bienestar de la población, y muy en especial de las clases populares.
Esta tesis –de que hay que bajar los déficits públicos- para alcanzar la recuperación económica es, sin embargo, profundamente errónea. Es más, el sacrificio que están imponiendo es contraproducente para la recuperación económica, además de ser perjudicial para la calidad de vida de la población. El profesor de economía, James K. Galbraith, explica en un artículo reciente por qué esta tesis está equivocada. En primer lugar, la mayor causa del déficit público no ha sido el incremento del gasto, sino la reducción de los ingresos al estado, consecuencia, en parte, del descenso de la actividad económica, y también de la reducción de los impuestos, que la mayoría de países de la OCDE (incluyendo España) han ido realizando durante estos años. En realidad, el 50% de la reducción de los ingresos fue consecuencia de la crisis, y el otro 40% se debió a la reducción de impuestos. Sólo un 10% se debe a gastos especiales dedicados a estimular la economía. La evidencia, pues, es abrumadora, mostrando que el argumento neoliberal que sostiene que el déficit del estado es consecuencia de un excesivo gasto es erróneo y claramente ideológico, sin ninguna base científica.
Cuando no nos quieren informar de que las predicciones de la reducción de los déficits son tan poco creíbles como las predicciones del colapso de la Seguridad Social. El número de supuestos que deben hacerse para que éstos alcancen estas estimaciones a largo plazo son tantas y tan valorativas, que las cifras que se dan deben tomarse con gran escepticismo.
Cuando no nos quieren entender cuando decimos que el mayor problema que existe en cualquier país no es el déficit público, sino el desempleo. En realidad, el segundo contribuye al primero, y no al revés. El elevado desempleo contribuye a aumentar el déficit, pues el estado deja de ingresar los fondos de la población que estaría empleada si dejara de estar desempleada. De ahí que sin reducir el desempleo no se podrá resolver el déficit. En consecuencia, la recuperación económica pasa por crear empleo, incluso a costa de que aumentase el gasto público para estimular el crecimiento de empleo.
Cuando los economistas de cabecera de los presidentes de la UE no les informan de que la mejor manera de reducir el déficit público es estimulando la economía, mediante toda una batería de intervenciones, de las cuales, la creación de empleo, incluso de empleo público, es esencial. Reducir el déficit, reduciendo el gasto público, es profundamente erróneo.
Cuando algún poderoso país de Europa, como Alemania, no permite que un Banco Central actúe como Banco Central (que no es el caso en la UE, con el Banco Central Europeo, que no es un Banco Central, sino un lobby para la Banca, y muy en especial, para la banca alemana), con él el gobierno siempre puede crear recursos. Siempre y cuando el Banco Central tenga imprentas para imprimir moneda, éste puede tener el dinero que desee. El peligro que puede crearse en caso de aumentarse la liquidez, es la inflación (hoy el problema, sin embargo, es el inverso, la deflación) y la devaluación de la moneda, lo cual, señala Galbraith, no iría mal ni al dólar ni al euro (en caso de que el Banco Central Europeo actuara como Banco Central, ayudando a los estados de la Eurozona).
Cuando nos aplican políticas de reducción de los salarios de los funcionarios o congelación de las pensiones de los jubilados; un estado que se precie de ser justo, puede siempre generar recursos incrementando la progresividad fiscal que ha ido deteriorándose durante el largo periodo neoliberal. Como señala John S. Irons en otro interesante artículo, es que es bochornoso que Warren Buffet y Bill Gates tengan, en la práctica, la misma tasa de gravación fiscal que sus secretarias. Lo mismo podría decirse de Emilio Botín, el banquero más rico de la UE.
Cuando nos quieren convencer de que una reforma laboral en España pasa, forzosamente, por la disminución del importe de los salarios cuando el coste salarial en España es de los más bajos de Europa (el salario mínimo interprofesional en España es de 630,00€, mientras que en Francia o Alemania es de 1.310,00€); una intervención pública de gran calado para estimular la economía no es el abaratamiento de los salarios (ni tampoco facilitar a los empresarios el despido de sus trabajadores), sino garantizar el crédito, incluso a base de crear entidades públicas de crédito; el actual gobierno ha perdido una ocasión única al no nacionalizar las cajas de ahorro en el momento de sus fusiones. Las reformas realizadas hasta la fecha ya han conseguido una vieja reivindicación de los empresarios: una enorme reducción en el coste del despido de los trabajadores por los empresarios.
Cuando se olvida la enorme responsabilidad de las entidades financieras en la alimentación de la crisis obviando una profunda reforma de sus actividades; la reforma del sistema financiero es inexcusable, además de establecer una opción pública que competiría con la banca privada, ésta estaría más regulada, prohibiendo las actividades e instrumentos especulativos que nos llevaron al desastre. Tendría que ser un objetivo de los estados gravar las actividades fácilmente predecibles como especulativas, y disminuir las rentas del capital financiero, que son a todas luces excesivas, y que se han disparado a costa de las rentas del trabajo y del capital productivo. No se han tomado medidas que eviten una nueva crisis y ya se está hablando de que se avecina otra mediante una “nueva idea” de las entidades financieras sobre los seguros y fallecimientos.
Cuando escuchamos a la calle decir que estos políticos no nos representan y se hurta la democracia a los ciudadanos nombrando primeros ministros en Italia y Grecia a dos tecnócratas que no han sido elegidos democráticamente por el pueblo, y para más sonrojo estos señores fueron altos ejecutivos en Goldman Sachs, sociedad muy activa en la génesis de la crisis y su mantenimiento. (En varias películas de investigación sobre la crisis financiera del 2008, entre las que cabe destacar Capitalismo: Una historia de amor de Michael Moore, ha sido marcada como una de las responsables de fomentar y encauzar la crisis para beneficiar a los sectores más ricos). Papademos: Actual primer ministro griego, tras la dimisión Papandreu. No elegido por el pueblo. Ex-gobernador del Banco de la Reserva Federal de Boston entre 1993 y 1994. Vicepresidente del Banco Central Europeo de 2002 a 2010. Miembro de la Comisión Trilateral desde 1998, fundada por Rockefeller, lobby neo-liberal (se dedican a comprar políticos a cambio de sobornarles). Ex-Gobernador del Banco de Central Grecia entre 1994 y 2002. Falseó las cuentas de déficit público del país con la ayuda activa de Goldman Sachs, lo que condujo en gran parte a la actual crisis que sufre el país.
Mariano Monti: Actual primer ministro de Italia tras la dimisión de Berlusconi. No elegido por el pueblo. Ex director europeo de la Comisión Trilateral antes mencionada. Ex-miembro del equipo directivo del grupo Bilderberg. Asesor de Goldman Sachs durante el periodo en que ésta ayudó a ocultar el déficit del gobierno griego.)
Cuando observamos estupefactos como Comunidades como la Catalana se convierte en punta de lanza que indica el camino a seguir por el próximo gobierno del estado, proponiendo, a modo de señuelo para ver como se reacciona, la contratación obligatoria por parte de los ciudadanos de un seguro médico privado, por que el actual sistema de salud es “económicamente inviable”.
Cuando recibimos periódicamente la información de las asociaciones de inspectores de hacienda sobre la enorme magnitud del fraude fiscal (un último dato cifraba esta cantidad en la cuarta parte del PIB español, unos 250.000.000.000,00€), y observamos aun más perplejos como ningún gobierno hasta la fecha ha hecho ningún movimiento para reducir éstas hasta equiparar esas cifras con las de los países de nuestros entorno, que cifran esa cantidad en menos de un 10% (en España es del 25,00%)
Y ahí está el problema. En estos momentos de grave crisis, el debate político es entre el gobierno, que está reduciendo el déficit a base de recortar el gasto público, y la oposición (PP, de momento oposición y CiU), que quieren recortarlo todavía más. Mientras que el debate se centre en quien recorta más, la economía irá de mal en peor.
viernes, 11 de noviembre de 2011
ALGUNOS TEMAS NO TRATADOS EN EL DEBATE ENTRE CANDIDATOS A PRESIDENTE: LA CORRUPCIÓN Y LA REFORMA LABORAL
El debate del lunes 7 de noviembre de 2011, entre los aspirantes a presidentes de España Alfredo Pérez Rubalcaba (por el PSOE) y Mariano Rajoy Brey (por el PP), devino en unas situaciones en las que uno (Rubalcaba) trataba de introducir la duda entre los votantes a través de transmitir la indeterminación, cierta y calculada, de las afirmaciones contenidas en el programa electoral del PP, en asuntos como los matrimonios entre homosexuales o las prestaciones por desempleo, mientras que el otro (Mariano), siguiendo las recomendaciones de sus asesores de que cuanto menos hable más gana, intentaba echar en cara las decisiones tomadas en los últimos tiempos por el gobierno del PSOE, del que Rubalcaba era nada menos que vicepresidente y ministro del Interior. En esas discusiones estábamos, esperando que concretaran alguna cuestión mientras transcurría el tiempo y el debate languidecía con el consabido y frecuentemente repetido “y tú más”; temas como la corrupción, principalmente de los políticos, y la reforma laboral aprobada por ambos partidos, parecían que estaban pactados que nos serían motivo de mención. No es extraño.
La corrupción, principalmente entre los políticos y “las altas instancias del Estado” es un tema que preocupa a todos los españoles y que minusvalora el valor de las instituciones democráticas, haciendo que sean muchos los ciudadanos que piensan que lo llaman democracia y no lo es. La corrupción de los cargos públicos comporta un doble delito: por un lado la comisión del robo, prevaricación o cualquier otra figura delictiva vinculada a estos ciudadanos, que deberá ser castigado con las penas que el Código Penal contempla para la comisión de dichos delitos, independientemente de que lo cometa un aforado o un ciudadano de a pie; por otro lado, debería ser doblemente castigado por el abuso de poder y confianza que ese delito comporta; al político el ciudadano le ha votado para que administre los bienes propiedad de todos ellos, bajo el supuesto de que lo hará con la máxima honradez y diligencia, procurando maximizar el beneficio general obviando el interés personal o familiar; al robar a todos los ciudadanos, le votasen o no, abusa de una situación de confianza otorgada que no le corresponde por su baja catadura moral; es semejante a la situación de una persona, que en el entorno de la seguridad, confianza y relajación que proporciona su hogar, asesina a su pareja, quien no espera que ese ambiente donde debería existir una relajación de las actitudes figuradas, pueda ocurrir tamaña felonía. Esta figura del ejemplo también debería tener doble condena. Claro que los que legislan son los mismos presuntos inocentes de estas actividades, lo que explica en alguna medida su dejación y desidia sobre su interés por estos asuntos. Menos mal que por ahí hay un hombre que postula penas ejemplarizantes, cadenas perpetuas “revisables”, que se llama Federico Trillo (sí, el ex ministro de Aznar, el del Yak 42 y las exhumaciones de los cadáveres de los militares fallecidos); Don Federico anda diciendo que es necesario crear la figura de la cadena perpetua pero no especifica para que delitos por lo que, conociendo la grandeza moral del personaje, nos suponemos que sería aplicable a delitos cometidos por tanto aforado como existe en el panorama jurídico español, no es de menor enjundia el interés del susodicho, sobre todo ahora que su delito ya ha prescrito.
La reforma laboral aprobada recientemente por el gobierno (julio de 2010) y apoyada por el principal partido de la oposición, PP, y posible próximo cuna del futuro gobierno, incorporaba “los contratos de fomento para la contratación indefinida” y en su enunciado de intenciones, el gobierno decía lo siguiente: “Tiene como finalidad facilitar la colocación estable de trabajadores desempleados y de empleados sujetos a contratos temporales.” En un balance sobre los seis primeros meses de aplicación de esta figura de contratación, el Ministro de Trabajo hacía las siguientes afirmaciones: 20 ene 2011.-El ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez ha comparecido hoy ante los medios de comunicación para realizar un primer balance de los resultados relativos a los primeros 6 meses (de julio a diciembre de 2010) de la entrada en vigor de la Reforma Laboral.
En este período, se ha producido un aumento en el uso de los contratos de fomento de la contratación indefinida del 52,1% respecto al mismo período del año anterior con un total de 167.193 contratos. Este crecimiento interanual ha sido especialmente significativo en los meses de noviembre (81,2%) y diciembre (136,5%).
Valeriano Gómez aseguró "que se trata de una reforma de calado, que mostrará su impacto de forma más visible conforme nuestra economía recupere el pulso y crezca de forma suficiente. Y cuya primera tarea ha sido establecer y mejorar instrumentos estadísticos apropiados para realizar una correcta medición".
Pues aparentemente la cosa funciona y las contrataciones de nuevos empleados van a crecer como si España fuera el país de jauja; la realidad ha sido más consecuente que las vanas ilusiones y el paro ha seguido creciendo hasta al día de hoy rozar los cinco millones de personas inscritas en el INEM. No obstante, esta forma de contratación si ha surtido el efecto que los empresarios buscaban, para ello nada mejor que un ejemplo: Engracia lleva trabajando 20 años en una empresa, que la despide por cambios de organización, su salario es de 1.358,75€, incluidas pagas extras. La empresa pretende despedirla y suprimir su departamento para subcontratar el trabajo con una empresa de servicios externa.
Con la anterior normativa, el despido sería improcedente porque la empresa no tiene pérdidas. Si fuera un despido colectivo, la empresa tendría que readmitir a los trabajadores. En un despido individual, a Engracia le corresponderían 45 días de sueldo por año de antigüedad, con un tope de 42 mensualidades más los salarios de tramitación (los que ha dejado de percibir mientras duraba el proceso de reclamación). Tras la reforma mencionada el despido es procedente porque mejora la situación de la empresa.
Percepciones que recibiría aplicando las leyes de antes de la reforma:
45 días por año (1.385,72€/30) x 45 días x 20 años= 41.572,00€
Salarios de tramitación, unos 3 a 5 meses de sueldo (1.385,75€ x 5) = 6.928,75€
Total= 48.500,75€
En la situación actual, con las leyes de Reforma Laboral, le corresponderá:
20 días por año con un tope de 12 meses= 1.385,75€ x 12 meses = 16.629,00€
El objetivo está conseguido, despido más barato y con menos procedimientos intermedios para su consecución. ¡Bingo para lo empresarios! ¿Y para los trabajadores? …De eso no hablaron los candidatos de los dos más grandes partidos políticos de España.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
FRAUDE ELECTORAL: EL PP VA A GANAR LAS ELECCIONES GENERALES DEL 20 DE NOVIEMBRE OCULTANDO SU PROGRAMA ELECTORAL
¿Puede un partido político español presentarse a las elecciones generales para elegir el próximo gobierno de la nación, sin declarar las medidas que tomarán ante los distintos problemas que se le planteen en la acción de gobierno? ¿Se imaginan lo que sería si los magnates económicos del país dejasen sus fortunas -para especular- en manos de alguien que no saben si entiende de finanzas? ¿Se pondría usted en manos de un señor que le dijese que tiene que operarse pero no sabe de qué por que el no es médico, ya que es pintor de brocha gorda aunque las batas se parecen?
¿Por qué van a optar los votantes del PP en las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, si su partido y su candidato no han sido capaces de explicar a la ciudadanía cual es su programa político, el que aplicarán en el caso de que ganen las votaciones? ¿Cuál será su argumento para decidir su voto a esa formación política? ¿Lo agraciado de su líder? ¿Su simpatía desbordante? ¿Su preocupación por “su niña” y por “las chuches”? ¿Su trayectoria anterior de puestos en los distintos gobiernos de Aznar, donde, los que tuvieron el placer de trabajar con él, aun se preguntan que hizo durante el tiempo que estuvo, excepto fumar puros y ver fútbol por televisión?
¿No están obligados los partidos políticos, a través de sus máximos representantes, a decir lo que piensan hacer en la hipótesis de que ganen las elecciones? ¿No son los partidos políticos, según la Constitución, la representación de la voluntad popular? ¿De qué voluntad popular se sienten representantes los candidatos del PP si no han expuesto sus ideas para contrastarlas con las de los demás?
Mucho me temo que el único debate previsto entre los dos representantes de los dos partidos mayoritarios, se dilucide con un continuo escape por la tangente del señor candidato del PP, Don Mariano Rajoy, ante las posibles situaciones de necesidad de concreción en los temas más delicados, como educación, sanidad o salida de la crisis.
No obstante, si que tenemos algunas pistas de lo que el equipo de Rajoy prepara para el caso de que arriben a La Moncloa. Las elecciones autonómicas y municipales del pasado 20 de mayo han devenido en numerosas comunidades gobernadas por el PP, donde han comenzado a mostrar las iniciativas que tomarán cuando asuman responsabilidades en un ámbito superior: En Madrid doña Esperanza, en connivencia con el señor Gallardón, pretenden privatizar la gestión del agua del Canal de Isabel II, que consumimos todos los madrileños, una empresa con continuos beneficios anuales que pasará a manos privadas que podrán decidir el precio del líquido elemento o su racionamiento, y todo para conseguir liquidez para pagar las facturas de las empresas privadas que se adeudan a consecuencia de las faraónicas obras del señor alcalde. Un bien tan de primera necesidad como es el agua puede ser controlado en un futuro próximo por los intereses capitalistas de una sociedad privada.
Anoche tuve un sueño; no sabía donde me encontraba ni en calidad de qué pero estaba presenciando una reunión de una docena de personas sentadas alrededor de una mesa oval; delante de cada uno de ellos, en un bonito cuadrito, constaba su nombre y un dato, que más tarde supe que era el del puesto que ocupaba dentro de aquella organización; algunos de aquellos señores tenían apellidos que me resultaban familiares por haber leído menciones a los de sus ilustres antepasados; desde mi elevada posición podía ver a todos los presentes y escuchar nítidamente todas sus conversaciones que fundamentalmente versaban sobre temas triviales como deportes o mujeres; en un momento sonó el golpe de un pequeño mazo sobre la madera que tenía delante el que parecía dirigir la reunión, ciertamente era el denominado como presidente, quien dirigiéndose al resto les conmino a guardar silencio por que comenzaba la reunión del ¡Consejo de Administración de la Sociedad Anónima “Aguas de Madrid”!; ¡por fin sabía donde estaba!, nada más y nada menos que ante el plenario del consejo de administración de la sociedad privada que gestionaba el agua que consumíamos todos los madrileños; los puntos del día se fueron sucediendo con monótona precisión hasta que llegaron al que parecía ser más importante de la mañana; este punto, tratado previamente en reuniones anteriores, a las que yo no acudí evidentemente, parecía versar sobre la posibilidad de introducir una sustancia en el agua, que en experimentos con animales de laboratorio, había demostrado su utilidad para producir una mutación de un gen que defendía de los procesos catarrales a la mayoría de la población, haciendo que todos los tratados (no era necesario ingerirla en abundancia, una simple gota al recibir una ducha matinal con ella era suficiente) con esta agua tuviesen que recurrir a una medicación muy específica que fabricaban exclusivamente unos laboratorios suizos; alguno de los asistentes, para ser más exacto, uno sólo de los asistentes formulo alguna reticencia al respecto, que inmediatamente fue acallada por el presidente y el resto de consejeros; una vez conseguida la unanimidad en el acuerdo de complementar el agua con esa sustancia, comenzaron a exponer en una pantalla gigante los gráficos anuales de propagación de la enfermedad y las cifras anuales de beneficios ¡por qué todos los miembros de aquel consejo eran a su vez los propietarios de los laboratorios suizos donde se fabricaba la vacuna!; negocio redondo. Lo que más me sorprendió de aquella reunión no fue la malvada idea de incorporar al agua la mencionada sustancia, si no que todos se chanceaban de lo democrático de esta decisión por que afectaría a toda la población, con independencia de su ideología política. Me desperté con profundos sudores, dudando seriamente si quitármelos mediante una reparadora ducha.
En esta comunidad los recortes en educación y el grosero tratamiento de sus implicaciones, han demostrado una vez más, el talante chulesco y provocador de la que dice representa a la alta instancia de la presidencia de la comunidad. En este mismo tema de la educación, los presupuestos para la enseñanza pública se reducen mientras se aumentan las partidas presupuestarias para la educación concertada con los colegios privados y/o religiosos. En cuanto a la sanidad se hacen verdaderos funambulismos por los gestores de doña Esperanza para cambiar las estadísticas de las listas de espera, mientras la realidad demuestra que para una operación de cáncer transcurren más de tres meses de espera; los “magos estadísticos” consiguen, a base de un quita me allí esas pajas, cambiar la tozudez de la realidad de los datos por otros de mayor agrado para doña Esperanza. No hace mucho tiempo tuve que asistir, como enfermo, a una consulta de traumatología en el Hospital del Sureste, en Arganda del Rey; allí había dos consultas que, simultáneamente atendía una joven doctora, pasando de uno a otro paciente que esperábamos en cada una de las dos consultas; al ver esa frenética actividad no pudo evitar hacerle el lógico comentario, destacando ese dinamismo que no beneficiaba a la atención debida a los enfermos; ella me contestó que dicha actitud era debida a que sobraba una consulta de traumatología; me volví y observando la abarrotada sala de espera tuve que decirle que no sobraba una consulta si no que faltaba un médico traumatólogo. Así son las estadísticas de doña Esperanza para todo lo público: sobran medios, por lo que hay que recortar.
En el resto de Comunidades en las que ha comenzado a gobernar el PP después del 20 de mayo, las políticas son semejantes o muy parecidas, y siempre coincidentes en desmantelar lo público a toda velocidad para que el próximo que venga tenga prácticamente imposible recuperar lo que se privatizó. La privatización de lo público, bienes y servicios conseguidos a través de los impuestos de todos los españoles a lo largo de la historia impositiva de España, no es más que un robo con premeditación y alevosía, que debería figurar en el Código Penal como figura delictiva, si no fuera por que son los políticos los que proponen las leyes, ¿Por qué tantas dificultades para que los ciudadanos podamos proponer leyes que nos interesen que figuren en el Vademécum de códigos que manejen los jueces?
No es diferente lo que está pasando en otras comunidades, que están gobernadas por la derecha nacionalista que utiliza la bandera y el sentimiento de la población, mientras ejecuta políticas de igual o semejante calado. En estas regiones el fraude es mayor por que, además, se utiliza símbolos importantes para la ciudadanía para pretenden justificar y ocultar políticas antisociales.
domingo, 2 de octubre de 2011
¡No van a por los funcionarios, ni a por los jubilados, vienen a por todos!
¿Por qué tienen tanto interés los del PP en privatizar la educación y la sanidad? ¿Es simplemente para beneficiar a sus amiguitos del alma que se llenarán los bolsillos cuando se apropien de lo que nos ha costado tanto a todos los españoles mantener con nuestros impuestos? Según se puede leer en antiguos libros escritos por hombres sabios cuyo nombre se desconoce porque su sabiduría les impelía al anonimato, cuando a un pueblo le llega antes el dinero que la cultura está condenado, como Sísifo, a tener que empezar de nuevo para reconstruirse sobre parámetros opuestos que son los que llevan a la dicha, la felicidad y la justicia. No es cosa sólo de España, pero aquí la herencia del franquismo ha dejado una tolerancia a la inmoralidad tan alta que a veces es difícil respirar y sobrevivir a la vez.
Cuentan que hace muchos años vivió una reina poderosa y sabia obsesionada con mantenerse en el poder. Separada del pueblo por grandes murallas y profundos fosos, cada día daba órdenes a sus leales para que las condiciones de vida de campesinos y trabajadores fuesen aceptables. Desde su palacio, entre lujos y tesoros, clamaba para que ninguno de sus súbditos pasase excesiva hambre o demasiado frío. Insistía a sus hombres de confianza para que sus gentes no padecieran miserias ni sufrieran enfermedades relacionadas con la pobreza. Les organizaba grandes fiestas, los invitaba a vino y bailes. “¡Que sean felices, que se diviertan!”, decía. A la reina no la importaba que sus gentes tuviesen de todo…excepto educación. Las órdenes eran tajantes: nada de escuelas, nada de maestros, nada de libros. “Si les damos eso, sabrán tanto como yo. Y entonces se darían cuenta de que no me necesitan”, sentenció.
En el PP saben que un pueblo idiotizado por los “medios de comunicación de masas”, sin criterio ni opinión propia, ni capacidad para concebirla, un pueblo individualista, insolidario, anestesiado, es un pueblo de borregos que continuará votando a su opción en cuanto se les haga aflorar los fantasmas del pasado, obviando la corrupción en aras de hacer daño al contrario.
El bienestar de nuestra sociedad, construido de espaldas a la solidaridad, la dignidad, la verdad y la ética, es precario. No podía ser de otra manera: está basado en el egoísmo.
Mientras nos distraen con zanahorias tras las que correr -ley del tabaco, reducción del límite de velocidad- los asuntos cruciales pasan inadvertidos. Dirigidos y constantemente alarmados, con necesidad de tutela y motivación, nos mostramos inermes a las manipulaciones y aceptamos cualquier imposición. El inoportuno y mal planteado conflicto de los controladores fue ejemplo paradigmático. Creó problemas sin duda aunque a un porcentaje mínimo de la población, pero durante los días que duró el conflicto (y algunos, muchos más) las quejas de los afectados monopolizaron los informativos. Los más bajos instintos –envidia incluida- brotaron en calculada estimulación para pedir casi el linchamiento de los “asalariados de lujo” mientras seguían y siguen permaneciendo en la impunidad los multimillonarios causantes de males mayores. A continuación de privatizo de forma parcial el control del espacio aéreo español y la población desinformada y manejada respiro tranquila. Vendiendo lo nuestro a manos particulares que dirigen los destinos desde consejos de administración y en busca de su único interés estamos a salvo. Carambola perfecta.
Por lo que a las empresas públicas se refiere, seguimos oyendo la versión dominante de que lo privado es más eficiente que lo público. A pesar de que Stiglizt y otros denuncian este engaño como una de las grandes falacias de nuestro tiempo se repite machaconamente como argumento indiscutible con el fin de que los capitales privados dispongan de nuevas bandas de expansión a costa de lo que es de la ciudadanía, pagado con los impuestos de la ciudadanía. De hecho, a lo que más se parece la privatización de las empresas públicas en muchos casos es a un robo con desfalco que debería de figurar en el Código Penal.
Pero no nos confundamos la Política es imprescindible en un sistema democrático. Con tropiezos, avances y errores la humanidad persigue disfrutarla desde los griegos, cinco siglos antes de la era cristiana. Para dignificar el papel del ciudadano, de ser libre sujeto a derechos y deberes. Para regular una actividad humana cuyo fin es gobernar y dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad. Hemos de obligar a nuestros representantes a regenerar la política.
Difícilmente el inmoral va a protagonizar ningún movimiento de protesta regenerador o revolucionario, difícilmente va a plantar cara al verdadero enemigo de todos porque él, individualista por encima de cualquier cosa, piensa que el otro, su compañero, es su enemigo, e ignora que el otro, y sólo del brazo del otro es como él y sus hijos podrán poner los peldaños necesarios para detener a los infames y construir una sociedad más justa para él y para los demás. Al inmoral no le importan los demás, cree que lloriqueando, peloteando, buscando al caciquillo de turno, logrará una salida personal, pero se equivoca, cree que esto no va con él, que él saldrá, pero ignora que esto va contra él igual que contra todos los demás y que las soluciones personales de pasillo, además de injustas y reprobables, sólo pueden dar salida a unos pocos y no a los millones de personas que necesitan esa salida.
Un antiguo proverbio africano asegura, “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo”.
Nosotros somos muchos.
Cuentan que hace muchos años vivió una reina poderosa y sabia obsesionada con mantenerse en el poder. Separada del pueblo por grandes murallas y profundos fosos, cada día daba órdenes a sus leales para que las condiciones de vida de campesinos y trabajadores fuesen aceptables. Desde su palacio, entre lujos y tesoros, clamaba para que ninguno de sus súbditos pasase excesiva hambre o demasiado frío. Insistía a sus hombres de confianza para que sus gentes no padecieran miserias ni sufrieran enfermedades relacionadas con la pobreza. Les organizaba grandes fiestas, los invitaba a vino y bailes. “¡Que sean felices, que se diviertan!”, decía. A la reina no la importaba que sus gentes tuviesen de todo…excepto educación. Las órdenes eran tajantes: nada de escuelas, nada de maestros, nada de libros. “Si les damos eso, sabrán tanto como yo. Y entonces se darían cuenta de que no me necesitan”, sentenció.
En el PP saben que un pueblo idiotizado por los “medios de comunicación de masas”, sin criterio ni opinión propia, ni capacidad para concebirla, un pueblo individualista, insolidario, anestesiado, es un pueblo de borregos que continuará votando a su opción en cuanto se les haga aflorar los fantasmas del pasado, obviando la corrupción en aras de hacer daño al contrario.
El bienestar de nuestra sociedad, construido de espaldas a la solidaridad, la dignidad, la verdad y la ética, es precario. No podía ser de otra manera: está basado en el egoísmo.
Mientras nos distraen con zanahorias tras las que correr -ley del tabaco, reducción del límite de velocidad- los asuntos cruciales pasan inadvertidos. Dirigidos y constantemente alarmados, con necesidad de tutela y motivación, nos mostramos inermes a las manipulaciones y aceptamos cualquier imposición. El inoportuno y mal planteado conflicto de los controladores fue ejemplo paradigmático. Creó problemas sin duda aunque a un porcentaje mínimo de la población, pero durante los días que duró el conflicto (y algunos, muchos más) las quejas de los afectados monopolizaron los informativos. Los más bajos instintos –envidia incluida- brotaron en calculada estimulación para pedir casi el linchamiento de los “asalariados de lujo” mientras seguían y siguen permaneciendo en la impunidad los multimillonarios causantes de males mayores. A continuación de privatizo de forma parcial el control del espacio aéreo español y la población desinformada y manejada respiro tranquila. Vendiendo lo nuestro a manos particulares que dirigen los destinos desde consejos de administración y en busca de su único interés estamos a salvo. Carambola perfecta.
Por lo que a las empresas públicas se refiere, seguimos oyendo la versión dominante de que lo privado es más eficiente que lo público. A pesar de que Stiglizt y otros denuncian este engaño como una de las grandes falacias de nuestro tiempo se repite machaconamente como argumento indiscutible con el fin de que los capitales privados dispongan de nuevas bandas de expansión a costa de lo que es de la ciudadanía, pagado con los impuestos de la ciudadanía. De hecho, a lo que más se parece la privatización de las empresas públicas en muchos casos es a un robo con desfalco que debería de figurar en el Código Penal.
Pero no nos confundamos la Política es imprescindible en un sistema democrático. Con tropiezos, avances y errores la humanidad persigue disfrutarla desde los griegos, cinco siglos antes de la era cristiana. Para dignificar el papel del ciudadano, de ser libre sujeto a derechos y deberes. Para regular una actividad humana cuyo fin es gobernar y dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad. Hemos de obligar a nuestros representantes a regenerar la política.
Difícilmente el inmoral va a protagonizar ningún movimiento de protesta regenerador o revolucionario, difícilmente va a plantar cara al verdadero enemigo de todos porque él, individualista por encima de cualquier cosa, piensa que el otro, su compañero, es su enemigo, e ignora que el otro, y sólo del brazo del otro es como él y sus hijos podrán poner los peldaños necesarios para detener a los infames y construir una sociedad más justa para él y para los demás. Al inmoral no le importan los demás, cree que lloriqueando, peloteando, buscando al caciquillo de turno, logrará una salida personal, pero se equivoca, cree que esto no va con él, que él saldrá, pero ignora que esto va contra él igual que contra todos los demás y que las soluciones personales de pasillo, además de injustas y reprobables, sólo pueden dar salida a unos pocos y no a los millones de personas que necesitan esa salida.
Un antiguo proverbio africano asegura, “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo”.
Nosotros somos muchos.
martes, 30 de agosto de 2011
Corsarios del Siglo XXI: A por el petroleo de Libia
La patente de corso era la entregada por un gobierno a un barco privado, autorizándole la persecución y captura de barcos enemigos en tiempos de guerra, para apropiarse de las riquezas que ese barco transportaba; tras un periodo de auge del corso (siglos XVII y XVIII), se abolió este sistema al adherirse la mayoría de las potencias marítimas a la declaración de París de 16 de abril de 1856.
Este sistema de apropiación ilícita de las riquezas de otros produjo un enorme beneficio a los gobiernos de algunos países europeos, que al estar identificados en ese momento histórico con los monarcas que en ese momento gobernaban, ocasiono el origen de alguna de las actuales mayores fortunas del planeta.
Actualmente vivimos en una situación en que, curiosamente, parece que los conflictos armados tienen unas implicaciones que los medios de desinformación tratan de explicar de forma sesgada e interesada, para que parezcan que son producto del interés de los organismos internacionales por defender los derechos humanos cuando, tristemente, tienen unos componentes de intereses mucho menos altruistas. La guerra de Libia no es una guerra de liberación del pueblo libio, en aras de la defensa de la justicia y los derechos humanos, si no que su único fin es la posesión del petróleo. No es una guerra aislada si no incluida en un contexto general. Quien la gane controlará los últimos vestigios de petróleo y gas natural de la Tierra. De ahí las guerras sin fin de Afganistán, Irak, Sudan e Irán; las que se libran en el mar Caspio y las que se librarán contra Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Siria y Venezuela dentro de muy poco tiempo. La ONU concedió una autorización a la OTAN para que permitiera un corredor aéreo en la zona por la que pudieran transitar cualquier avión sin riesgo; según agencias de prensa independientes de Argelia y Rusia la OTAN se ha extralimitado en sus actividades sobre el permiso concedido por la ONU, bombardeando objetivos civiles y ayudando a los insurgentes sobre el propio terreno.
Dentro de este “sistema organizado de apropiación de la riqueza de otros países” se sitúa lo ocurrido en la conocida como Guerra de Kosovo; durante los años noventa, mientras el mercado capitalista invadía los antiguos países socialistas de Europa del Este y de la Unión Soviética, la Yugoslavia socialista intento resistirse a la privatización de su industria y de sus recursos naturales. Para acabar con esta situación los países occidentales jugaron un papel fundamental en la desintegración de la Yugoslavia socialista. En aquel momento, más de 700.000 empresas yugoslava permanecían bajo propiedad social, y la mayoría era controlada por comités mixtos de directivos y trabajadores, con sólo un 5% de capital en manos privadas. Milosevic se negó a ceder soberanía según le proponían las reformas económicas exigidas por el FMI, el Banco Mundial y la Unión Europea; los préstamos y las condiciones de crédito del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial requieren la desintegración de todas las industrias públicas. Este es el caso del petróleo y del gas natural en el Cáucaso y el mar Caspio, así como las minas de diamantes de Siberia. La dominación de la OTAN sobre el terreno pondría a las empresas estadounidenses en la mejor posición de cara a la propiedad de esos recursos (en ese momento el Secretario General de la OTAN era Javier Solana).
Kosovo, a menudo es presentada por los medios de comunicación como una región montañosa, aislada y pobre; pocas personas saben que Trepca, situada al norte de Kosovo, es un conglomerado formado no sólo por sus tres componentes principales (la mina Stari Trg, la fundición Zvecan y el complejo industrial de Mitrovica), sino también por cuarenta y una minas y fábricas ubicadas al este de Mitrovica, en el norte de Kosovo. Stari Trg es una de las áreas de mayor concentración de minerales del mundo y la más rica de los Balcanes, capaz de producir minerales vitales para la industria valorados en 3 millones de libras esterlinas al día. The New York Times los llamó “el premio gordo de la guerra de Kosovo”. ¿Podría este pedazo incontestado de riqueza que todavía no estaba en manos de los grandes capitalistas de Estados Unidos o Europa ser razón suficiente para inventar una guerra?
El narcotráfico internacional es el negocio mejor retribuido del mundo, según algunos expertos mueven unos 600 mil millones de euros al año libres de impuestos; una ruta de contrabando de drogas va desde Turquía a Europa a través de los Balcanes, así pues el obstáculo a una ruta directa, rentable y eficiente desde Afganistán y Pakistán a través de Turquía hasta Europa era un gobierno serbio/yugoslavo cohesionado que controlará los Balcanes; el apoyo de la administración Clinton a los miembros del ELK, Ejercito de Liberación de Kosovo, conocido internacionalmente como un grupo terrorista, simplifico el camino de la heroína al destruir a Serbia y Kosovo e instalar al ELK como una potencia regional.
Al permitir que el capital fluya sin controles desde un extremo del mundo al otro, la globalización y el abandono de la soberanía se han combinado para fomentar el crecimiento explosivo de un mercado financiero fuera de la ley. Es un sistema cohesionado, ligado a la expansión del capitalismo moderno y basado en la asociación de tres partes: gobiernos, empresas transnacionales y mafias. La única forma en que el crimen organizado puede lavar los enormes beneficios de sus actividades es la complicidad de las grandes empresas y una actitud de “laissez faire” de los políticos. Y las transnacionales necesitan el apoyo de los gobiernos y la neutralidad de las autoridades reguladoras para consolidar sus posiciones, incrementar sus beneficios, soportar y vencer a la competencia, conseguir el “trato del siglo” y financiar sus operaciones ilícitas. Los políticos están directamente implicados y su capacidad para intervenir está sujeta a los apoyos y los fondos que les mantienen en el poder. Este conflicto de intereses es una parte esencial de la economía mundial, es el aceite que mantiene engrasados los engranajes del capitalismo.
Este sistema de apropiación ilícita de las riquezas de otros produjo un enorme beneficio a los gobiernos de algunos países europeos, que al estar identificados en ese momento histórico con los monarcas que en ese momento gobernaban, ocasiono el origen de alguna de las actuales mayores fortunas del planeta.
Actualmente vivimos en una situación en que, curiosamente, parece que los conflictos armados tienen unas implicaciones que los medios de desinformación tratan de explicar de forma sesgada e interesada, para que parezcan que son producto del interés de los organismos internacionales por defender los derechos humanos cuando, tristemente, tienen unos componentes de intereses mucho menos altruistas. La guerra de Libia no es una guerra de liberación del pueblo libio, en aras de la defensa de la justicia y los derechos humanos, si no que su único fin es la posesión del petróleo. No es una guerra aislada si no incluida en un contexto general. Quien la gane controlará los últimos vestigios de petróleo y gas natural de la Tierra. De ahí las guerras sin fin de Afganistán, Irak, Sudan e Irán; las que se libran en el mar Caspio y las que se librarán contra Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Siria y Venezuela dentro de muy poco tiempo. La ONU concedió una autorización a la OTAN para que permitiera un corredor aéreo en la zona por la que pudieran transitar cualquier avión sin riesgo; según agencias de prensa independientes de Argelia y Rusia la OTAN se ha extralimitado en sus actividades sobre el permiso concedido por la ONU, bombardeando objetivos civiles y ayudando a los insurgentes sobre el propio terreno.
Dentro de este “sistema organizado de apropiación de la riqueza de otros países” se sitúa lo ocurrido en la conocida como Guerra de Kosovo; durante los años noventa, mientras el mercado capitalista invadía los antiguos países socialistas de Europa del Este y de la Unión Soviética, la Yugoslavia socialista intento resistirse a la privatización de su industria y de sus recursos naturales. Para acabar con esta situación los países occidentales jugaron un papel fundamental en la desintegración de la Yugoslavia socialista. En aquel momento, más de 700.000 empresas yugoslava permanecían bajo propiedad social, y la mayoría era controlada por comités mixtos de directivos y trabajadores, con sólo un 5% de capital en manos privadas. Milosevic se negó a ceder soberanía según le proponían las reformas económicas exigidas por el FMI, el Banco Mundial y la Unión Europea; los préstamos y las condiciones de crédito del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial requieren la desintegración de todas las industrias públicas. Este es el caso del petróleo y del gas natural en el Cáucaso y el mar Caspio, así como las minas de diamantes de Siberia. La dominación de la OTAN sobre el terreno pondría a las empresas estadounidenses en la mejor posición de cara a la propiedad de esos recursos (en ese momento el Secretario General de la OTAN era Javier Solana).
Kosovo, a menudo es presentada por los medios de comunicación como una región montañosa, aislada y pobre; pocas personas saben que Trepca, situada al norte de Kosovo, es un conglomerado formado no sólo por sus tres componentes principales (la mina Stari Trg, la fundición Zvecan y el complejo industrial de Mitrovica), sino también por cuarenta y una minas y fábricas ubicadas al este de Mitrovica, en el norte de Kosovo. Stari Trg es una de las áreas de mayor concentración de minerales del mundo y la más rica de los Balcanes, capaz de producir minerales vitales para la industria valorados en 3 millones de libras esterlinas al día. The New York Times los llamó “el premio gordo de la guerra de Kosovo”. ¿Podría este pedazo incontestado de riqueza que todavía no estaba en manos de los grandes capitalistas de Estados Unidos o Europa ser razón suficiente para inventar una guerra?
El narcotráfico internacional es el negocio mejor retribuido del mundo, según algunos expertos mueven unos 600 mil millones de euros al año libres de impuestos; una ruta de contrabando de drogas va desde Turquía a Europa a través de los Balcanes, así pues el obstáculo a una ruta directa, rentable y eficiente desde Afganistán y Pakistán a través de Turquía hasta Europa era un gobierno serbio/yugoslavo cohesionado que controlará los Balcanes; el apoyo de la administración Clinton a los miembros del ELK, Ejercito de Liberación de Kosovo, conocido internacionalmente como un grupo terrorista, simplifico el camino de la heroína al destruir a Serbia y Kosovo e instalar al ELK como una potencia regional.
Al permitir que el capital fluya sin controles desde un extremo del mundo al otro, la globalización y el abandono de la soberanía se han combinado para fomentar el crecimiento explosivo de un mercado financiero fuera de la ley. Es un sistema cohesionado, ligado a la expansión del capitalismo moderno y basado en la asociación de tres partes: gobiernos, empresas transnacionales y mafias. La única forma en que el crimen organizado puede lavar los enormes beneficios de sus actividades es la complicidad de las grandes empresas y una actitud de “laissez faire” de los políticos. Y las transnacionales necesitan el apoyo de los gobiernos y la neutralidad de las autoridades reguladoras para consolidar sus posiciones, incrementar sus beneficios, soportar y vencer a la competencia, conseguir el “trato del siglo” y financiar sus operaciones ilícitas. Los políticos están directamente implicados y su capacidad para intervenir está sujeta a los apoyos y los fondos que les mantienen en el poder. Este conflicto de intereses es una parte esencial de la economía mundial, es el aceite que mantiene engrasados los engranajes del capitalismo.
sábado, 16 de julio de 2011
Alicia en el país de las Maravillas o El Estado de Bienestar Español
Cuando se escucha hablar a algunos políticos españoles, ya sean de la oposición o del gobierno, sobre las ventajas del Estado de Bienestar Español y la necesidad de reducir sus mejoras sociales para conjurar los efectos de la crisis económica, el ciudadano tiene dos sensaciones: una , es la plantearse una duda razonable sobre la necesidad de esas capitulaciones como única y exclusiva solución de los problemas que causaron los sistemas financieros con el consentimiento o, lo que es peor, la ignorancia de los poderes controladores del Estado; y otra, es la de si nuestro Estado del Bienestar puede permitirse muchas reducciones a consecuencia de un desarrollo semejante al existente en el resto de los países de Europa.
A la primera duda no quiere ni referirme por pudor sobre la capacidad y los intereses de los consejeros económicos del presidente del gobierno español; sobre la segunda cuestión expondremos algunas razones.
La falta de trabajo (un desempleo próximo a los cinco millones de españoles), la inestabilidad e inseguridad laboral (el 64% de la población trabajadora, incluyendo a aquellos que tienen empleo fijo, tienen miedo a perder su trabajo, lo que constituye el porcentaje más alto entre los países de la OCDE, después de Estados Unidos).
La preocupación de los padres por la calidad de las escuelas de sus hijos, que condicionará en gran medida el futuro laboral de sus hijos (las escuelas españolas, tanto públicas como privadas, continúan mostrando los peores indicadores de calidad de la UE en áreas fundamentales del conocimiento como matemáticas y ciencias y la compresión de la lectura).
La sobrecarga de responsabilidades de las familias y muy en particular de las mujeres en la atención de niños, adolescentes y ancianos debido a la escasa ayuda estatal (la mujer española es la que más horas trabaja en el cuidado de la familia, un total de 44 horas semanales, el doble que la mujer danesa, que dedica 22 horas).
La escasez de trabajo y vivienda para los jóvenes, responsable de que España sea uno de los países de la UE, donde los jóvenes viven con sus padres hasta edades más tardías, retrasando el proceso de formación familiar, causa a su vez de la baja fertilidad (la más baja del mundo).
Las bajas pensiones (de las más bajas de la UE).
Para entender el escaso desarrollo de nuestro Estado de Bienestar tenemos que comprender el contexto político de nuestro país, en el que la socialdemocracia española, en algunas cuestiones, ha tenido un comportamiento atípico dentro de la socialdemocracia europea, caracterizándose por una moderación consecuencia del gran predominio de las fuerzas conservadoras en nuestro país. El 30-35% de la población de renta mayor (lo que solía llamarse burguesía, pequeña burguesía y clases medias, profesionales de renta superior) tienen un enorme poder económico, social, mediático y político, mucho mayor que el que tienen las clases populares, lo que explica el bajo gasto público social y la polarización de nuestro Estado de Bienestar, donde los sectores pudientes utilizan los servicios privados (envían a sus hijos a las escuelas privadas y utilizan la medicina privada o reciben trato preferencial en la pública. A esto hay que añadir el escaso poder que la mujer tiene en nuestro país.
Un ejemplo, uno de los grupos empresariales que ha tenido unos beneficios más extraordinarios ha sido el formado por las compañías privatizadas Telefónica, eléctricas y Repsol, que se han aprovechado de sus situaciones oligopólica del mercado. A modo de ejemplo, las compañías eléctricas españolas son las empresas eléctricas de la UE que tienen más ventajas fiscales (habiendo recibido además 7.213,00 millones de euros del estado en concepto de subvenciones), a la vez que tienen el precio más alto de la electricidad para consumo doméstico de la UE.
Por otra parte, la Oficina estadística de la Comisión Europea (Eurostat) ha publicado un informe sobre protección social en los países de la UE que muestra que el gasto social público en España fue del 20% del PIB, el más bajo de la UE junto con Irlanda, y desciende desde 1994.
España es también el país con gasto social per capita más bajo de la UE (3.244 euros frente a los 5.606 euros de media en la UE); es cierto que estas cifras son referidas al periodo en que gobernó el PP (1996-2004), en el que el crecimiento económico del país aumentó considerablemente, aunque el gobierno no ha utilizado esa favorable coyuntura económica para reducir el déficit social; estas cifras fueron mejorando en el periodo 2004-2010, aunque conservando esa enorme desventaja frente al gasto social en el resto de los países de la UE.
Tal vez el conocimiento de estos datos nos haga ser más críticos con el empeoramiento de la situación del Estado de Bienestar Español y con los recortes de éste como única solución a los problemas de la crisis. Se dice que el optimista es un pesimista desinformado.
A la primera duda no quiere ni referirme por pudor sobre la capacidad y los intereses de los consejeros económicos del presidente del gobierno español; sobre la segunda cuestión expondremos algunas razones.
La falta de trabajo (un desempleo próximo a los cinco millones de españoles), la inestabilidad e inseguridad laboral (el 64% de la población trabajadora, incluyendo a aquellos que tienen empleo fijo, tienen miedo a perder su trabajo, lo que constituye el porcentaje más alto entre los países de la OCDE, después de Estados Unidos).
La preocupación de los padres por la calidad de las escuelas de sus hijos, que condicionará en gran medida el futuro laboral de sus hijos (las escuelas españolas, tanto públicas como privadas, continúan mostrando los peores indicadores de calidad de la UE en áreas fundamentales del conocimiento como matemáticas y ciencias y la compresión de la lectura).
La sobrecarga de responsabilidades de las familias y muy en particular de las mujeres en la atención de niños, adolescentes y ancianos debido a la escasa ayuda estatal (la mujer española es la que más horas trabaja en el cuidado de la familia, un total de 44 horas semanales, el doble que la mujer danesa, que dedica 22 horas).
La escasez de trabajo y vivienda para los jóvenes, responsable de que España sea uno de los países de la UE, donde los jóvenes viven con sus padres hasta edades más tardías, retrasando el proceso de formación familiar, causa a su vez de la baja fertilidad (la más baja del mundo).
Las bajas pensiones (de las más bajas de la UE).
Para entender el escaso desarrollo de nuestro Estado de Bienestar tenemos que comprender el contexto político de nuestro país, en el que la socialdemocracia española, en algunas cuestiones, ha tenido un comportamiento atípico dentro de la socialdemocracia europea, caracterizándose por una moderación consecuencia del gran predominio de las fuerzas conservadoras en nuestro país. El 30-35% de la población de renta mayor (lo que solía llamarse burguesía, pequeña burguesía y clases medias, profesionales de renta superior) tienen un enorme poder económico, social, mediático y político, mucho mayor que el que tienen las clases populares, lo que explica el bajo gasto público social y la polarización de nuestro Estado de Bienestar, donde los sectores pudientes utilizan los servicios privados (envían a sus hijos a las escuelas privadas y utilizan la medicina privada o reciben trato preferencial en la pública. A esto hay que añadir el escaso poder que la mujer tiene en nuestro país.
Un ejemplo, uno de los grupos empresariales que ha tenido unos beneficios más extraordinarios ha sido el formado por las compañías privatizadas Telefónica, eléctricas y Repsol, que se han aprovechado de sus situaciones oligopólica del mercado. A modo de ejemplo, las compañías eléctricas españolas son las empresas eléctricas de la UE que tienen más ventajas fiscales (habiendo recibido además 7.213,00 millones de euros del estado en concepto de subvenciones), a la vez que tienen el precio más alto de la electricidad para consumo doméstico de la UE.
Por otra parte, la Oficina estadística de la Comisión Europea (Eurostat) ha publicado un informe sobre protección social en los países de la UE que muestra que el gasto social público en España fue del 20% del PIB, el más bajo de la UE junto con Irlanda, y desciende desde 1994.
España es también el país con gasto social per capita más bajo de la UE (3.244 euros frente a los 5.606 euros de media en la UE); es cierto que estas cifras son referidas al periodo en que gobernó el PP (1996-2004), en el que el crecimiento económico del país aumentó considerablemente, aunque el gobierno no ha utilizado esa favorable coyuntura económica para reducir el déficit social; estas cifras fueron mejorando en el periodo 2004-2010, aunque conservando esa enorme desventaja frente al gasto social en el resto de los países de la UE.
Tal vez el conocimiento de estos datos nos haga ser más críticos con el empeoramiento de la situación del Estado de Bienestar Español y con los recortes de éste como única solución a los problemas de la crisis. Se dice que el optimista es un pesimista desinformado.
jueves, 2 de junio de 2011
¿Habrán entendido el mensaje?
El monumental batacazo (que se veía venir) del partido del Gobierno en las pasadas elecciones municipales no da pie a otra cosa sensata que no sea reflexionar sobre las causas y los motivos de tal patinazo de la izquierda en unos momentos en los que, precisamente, la derecha no puede presumir de centrismo, templanza o moderación.
¿Qué ha ocurrido para que los españoles retiren su confianza a un partido socialdemócrata que debería ser el principal soporte de garantía de los derechos sociales y de los avances democráticos de los españoles? ¿Qué resortes se han movido en el ideario de una importante masa ciudadana para que retire su apoyo a la izquierda política?, y ¿qué ha llevado a esa supuesta izquierda a seguir tan de cerca las coordenadas marcadas por el poder de los mercados y de las consignas neoliberales europeas?
Hace meses un titular en la prensa francesa afirmaba literalmente que en España existe un bipartidismo político conformado por la extrema derecha (PP) y por la derecha (PSOE). El tener en España un gobierno de ideología socialdemócrata no ha impedido que se estén llevando a cabo esas políticas de recortes sociales que nada tienen que ver con la socialdemocracia, sino, repito, con los idearios más neocon de la derecha. Sin embargo, la miopía no es ceguera, y lo que no se puede justificar es que se impongan recortes a las clases menos favorecidas, se incremente en dos años la edad de jubilación, se reduzcan los servicios públicos, se congelen las pensiones y se reduzcan los sueldos de los funcionarios, mientras se promueve una política fiscal que favorece a las rentas más altas, se financia con dinero público a la banca, se permite una política inhumana de desahucios y se protege al capital financiero.
No cabe duda de que dentro del PSOE existe un lobby ideológico conservador que aleja al partido de sus referentes ideológicos originales (a todos nos llegan a la mente sus cabezas más visibles). Y no cabe duda (las urnas lo han dejado claro) de que un amplio sector social ha dejado de confiar en las políticas derechizadas de un gobierno que no ha sabido o no ha querido detener la voracidad privatizadora, ni transmitir confianza a la ciudadanía, ni atajar con prestancia y rotundidad las continuas embestidas de una derecha radicalizada ideológicamente, todo lo cual era y es su obligación.
El análisis que el PSOE está haciendo del resultado de las elecciones del domingo de seguir por ese camino conduce a la catástrofe de la izquierda en este país. La catástrofe puede ser una victoria del PP en 2012 de tal magnitud que les garantice el poder por décadas. La derecha cuando está fuerte instaura un régimen, véase Madrid o Valencia, con un control absoluto de los medios y una manipulación permanente y con sistemas clientelares que penetran en toda la sociedad y del que resulta muy difícil expulsarles. Eso puede trasladarse al conjunto de España si el PSOE continúa por el camino de no entender el mensaje.
Zapatero y Blanco sostienen que se ha producido un giro a la derecha, lo cual no es cierto, el PP no ha ganado mucho del voto del PSOE, que se ha ido, como siempre ocurre con el voto de izquierdas, a la abstención, al voto en blanco y nulo (más alto en porcentaje que nunca) y a los partidos pequeños. No es que no hayamos entendido las políticas que se han hecho, es que no nos han gustado. Y no es que no se entienda que eran necesarias medidas de austeridad, es que estas deberían haber ido acompañadas de medidas que gravaran a los más ricos; al menos de gestos porque los gestos son también importantes. En otros países, incluso gobernados por la derecha, las políticas de austeridad se han intentado equilibrar. La sensación aquí es que no se ha hecho un solo gesto destinado a distribuir de manera más justa el coste de la crisis. Pero además había otras políticas, no relacionadas con la crisis, que tampoco se han hecho como el necesario avance en la laicidad del estado que más bien ha sufrido un retroceso en esta segunda legislatura en la que los laicistas nos hemos sentido más que olvidados humillados por la política de permanente entreguismo a la iglesia católica en un país cuya sociedad es, según las encuestas, laica y aconfesional.
Eso por no hablar de la corrupción que campa a sus anchas por todos los estamentos políticos y en todos los partidos fomentando la desafección y el hartazgo. La corrupción no pasa factura a la derecha pero sí a la izquierda. Por más que la corrupción sea más y más grave en el PP los muchos imputados que también el PSOE ha protegido le pasan a éste una factura mucho mayor que al partido de la derecha, y no solo por no cumplir con sus compromisos de limpieza, sino por no combatirla con dureza en todos los ámbitos, por no impedir con leyes, cuando han tenido mayoría suficiente como para aprobarlas, que la suframos todos. La corrupción se ha extendido como una mancha que nos ha llenado de desazón, de apatía, de ganas de quedarnos en casa, de rabia contra los que gobiernan.
Si el PSOE ante la derrota, en lugar de escuchar a los votantes que a pesar del enfado le hemos votado y escuchar también a los votantes que ha perdido, se cierra sobre sí mismo para protegerse como partido, si se dedica a echar la culpa a la sociedad en lugar de a sus políticas, si se dedica a discutir sobre caras y nombres en lugar de sobre programas y políticas, no sólo estará favoreciendo una derrota en 2012 de proporciones históricas, sino que estará consumando una traición a toda la izquierda española; una traición de la que algún día tendremos que pedirles cuentas. ¿Es así como quiere pasar a la historia Zapatero?
Son muchos quienes tienen la percepción de que la crisis no se está resolviendo adecuadamente, puesto que los actores principales no han rendido cuentas. Ni los bancos centrales, con sus políticas monetarias favorables a las burbujas; ni los grandes inversores, que especularon alocadamente y que siguen recibiendo compensaciones monetarias escandalosas; ni las agencias de calificación, que evaluaron los bonos basura como productos de alta calidad y que ahora castigan con severidad la deuda pública de algunos países; ninguno de ellos, digo, ha visto mermado significativamente su poder. Hay aquí una impunidad generalizada que buena parte de la ciudadanía no entiende.
El PSOE no tiene que inventar nuevos ideales ni nuevas políticas. Sus objetivos pueden seguir siendo reducir las desigualdades, hacer efectivos los derechos básicos y extenderlos, asegurar a los ciudadanos ante los vaivenes económicos y estimular el empleo mediante inversiones productivas. Sigue siendo necesario construir una red de guarderías públicas, mejorar la ayuda en dependencia e invertir en conocimiento.
El problema no radica en esos objetivos, que por lo demás comparte la gran mayoría de la sociedad española. El problema, en realidad, es que los socialdemócratas se han quedado paralizados en la tela de araña que el euro ha construido en Europa y no pueden llevar a cabo sus políticas. Un gobierno progresista debe impugnar el actual diseño de la Unión Monetaria, no necesariamente para destruirla, pero sí para transformarla y democratizarla.
La crisis del PSOE es una crisis de relación con una parte muy importante y significativa de la sociedad, es la crisis de la ruptura de vínculos con la amplísima población que situada en una óptica progresista apostaba por los socialistas como referente político. Es el paso de factura por el profundo giro dado en la gestión de la crisis y la tenaz perseverancia en aplicar los ajustes en una sola dirección olvidando cualquier elemento de progresividad fiscal; pero también es el paso de factura por el abandono del impulso reformista del periodo 2004-2007 encallado en el abandono de la lucha por la laicidad del estado, en la cesión tras cesión a la jerarquía eclesiástica, en el miedo a la reforma de la Justicia, en el encastillamiento en el sistema electoral bipartidista junto al PP, en la falta de impulso para una reforma de la Administración, en la defensa firme de los sistemas públicos de sanidad y educación permitiendo a las autonomías gobernadas por la derecha el deterioro de una pieza clave de la igualdad de los ciudadanos. En definitiva, el castigo del 22-M tiene que ver con una profunda decepción de aquellos que le auparon al gobierno tanto en el 2004 como en el 2008.
Cualquier medida debe evidenciarse en una política diferente, con todas las precauciones que se quiera en un marco exterior hostil pero que sea una señal inequívoca ante los ciudadanos, ante las organizaciones sociales, ante los sindicatos y ante la juventud en rebelión del 15 M.
Con el absoluto respeto que debemos mantener por la autonomía de este movimiento, que nos ha dado a todas las gentes de izquierda una auténtica lección de nuevas formas de movilización, organización, debate democrático, respeto a las personas y a sus opiniones; también debemos señalar que hay que trabajar en una confluencia amplia por el cambio de las formas políticas y de los contenidos sociales de las políticas. El marco dado por las plazas de toda España es extraordinario, la identificación de su propuesta es cada vez más nítida (Ley Electoral, separación de poderes, corrupción, control ciudadano,…), ello añade una nueva fuerza a la movilización y añade una identificación de propuestas ante las que nadie debe mirar para otro lado: ¿Qué opinan las fuerzas políticas? ¿Qué dicen los sindicatos? ¿Qué aportan los movimientos sociales?
¿Qué ha ocurrido para que los españoles retiren su confianza a un partido socialdemócrata que debería ser el principal soporte de garantía de los derechos sociales y de los avances democráticos de los españoles? ¿Qué resortes se han movido en el ideario de una importante masa ciudadana para que retire su apoyo a la izquierda política?, y ¿qué ha llevado a esa supuesta izquierda a seguir tan de cerca las coordenadas marcadas por el poder de los mercados y de las consignas neoliberales europeas?
Hace meses un titular en la prensa francesa afirmaba literalmente que en España existe un bipartidismo político conformado por la extrema derecha (PP) y por la derecha (PSOE). El tener en España un gobierno de ideología socialdemócrata no ha impedido que se estén llevando a cabo esas políticas de recortes sociales que nada tienen que ver con la socialdemocracia, sino, repito, con los idearios más neocon de la derecha. Sin embargo, la miopía no es ceguera, y lo que no se puede justificar es que se impongan recortes a las clases menos favorecidas, se incremente en dos años la edad de jubilación, se reduzcan los servicios públicos, se congelen las pensiones y se reduzcan los sueldos de los funcionarios, mientras se promueve una política fiscal que favorece a las rentas más altas, se financia con dinero público a la banca, se permite una política inhumana de desahucios y se protege al capital financiero.
No cabe duda de que dentro del PSOE existe un lobby ideológico conservador que aleja al partido de sus referentes ideológicos originales (a todos nos llegan a la mente sus cabezas más visibles). Y no cabe duda (las urnas lo han dejado claro) de que un amplio sector social ha dejado de confiar en las políticas derechizadas de un gobierno que no ha sabido o no ha querido detener la voracidad privatizadora, ni transmitir confianza a la ciudadanía, ni atajar con prestancia y rotundidad las continuas embestidas de una derecha radicalizada ideológicamente, todo lo cual era y es su obligación.
El análisis que el PSOE está haciendo del resultado de las elecciones del domingo de seguir por ese camino conduce a la catástrofe de la izquierda en este país. La catástrofe puede ser una victoria del PP en 2012 de tal magnitud que les garantice el poder por décadas. La derecha cuando está fuerte instaura un régimen, véase Madrid o Valencia, con un control absoluto de los medios y una manipulación permanente y con sistemas clientelares que penetran en toda la sociedad y del que resulta muy difícil expulsarles. Eso puede trasladarse al conjunto de España si el PSOE continúa por el camino de no entender el mensaje.
Zapatero y Blanco sostienen que se ha producido un giro a la derecha, lo cual no es cierto, el PP no ha ganado mucho del voto del PSOE, que se ha ido, como siempre ocurre con el voto de izquierdas, a la abstención, al voto en blanco y nulo (más alto en porcentaje que nunca) y a los partidos pequeños. No es que no hayamos entendido las políticas que se han hecho, es que no nos han gustado. Y no es que no se entienda que eran necesarias medidas de austeridad, es que estas deberían haber ido acompañadas de medidas que gravaran a los más ricos; al menos de gestos porque los gestos son también importantes. En otros países, incluso gobernados por la derecha, las políticas de austeridad se han intentado equilibrar. La sensación aquí es que no se ha hecho un solo gesto destinado a distribuir de manera más justa el coste de la crisis. Pero además había otras políticas, no relacionadas con la crisis, que tampoco se han hecho como el necesario avance en la laicidad del estado que más bien ha sufrido un retroceso en esta segunda legislatura en la que los laicistas nos hemos sentido más que olvidados humillados por la política de permanente entreguismo a la iglesia católica en un país cuya sociedad es, según las encuestas, laica y aconfesional.
Eso por no hablar de la corrupción que campa a sus anchas por todos los estamentos políticos y en todos los partidos fomentando la desafección y el hartazgo. La corrupción no pasa factura a la derecha pero sí a la izquierda. Por más que la corrupción sea más y más grave en el PP los muchos imputados que también el PSOE ha protegido le pasan a éste una factura mucho mayor que al partido de la derecha, y no solo por no cumplir con sus compromisos de limpieza, sino por no combatirla con dureza en todos los ámbitos, por no impedir con leyes, cuando han tenido mayoría suficiente como para aprobarlas, que la suframos todos. La corrupción se ha extendido como una mancha que nos ha llenado de desazón, de apatía, de ganas de quedarnos en casa, de rabia contra los que gobiernan.
Si el PSOE ante la derrota, en lugar de escuchar a los votantes que a pesar del enfado le hemos votado y escuchar también a los votantes que ha perdido, se cierra sobre sí mismo para protegerse como partido, si se dedica a echar la culpa a la sociedad en lugar de a sus políticas, si se dedica a discutir sobre caras y nombres en lugar de sobre programas y políticas, no sólo estará favoreciendo una derrota en 2012 de proporciones históricas, sino que estará consumando una traición a toda la izquierda española; una traición de la que algún día tendremos que pedirles cuentas. ¿Es así como quiere pasar a la historia Zapatero?
Son muchos quienes tienen la percepción de que la crisis no se está resolviendo adecuadamente, puesto que los actores principales no han rendido cuentas. Ni los bancos centrales, con sus políticas monetarias favorables a las burbujas; ni los grandes inversores, que especularon alocadamente y que siguen recibiendo compensaciones monetarias escandalosas; ni las agencias de calificación, que evaluaron los bonos basura como productos de alta calidad y que ahora castigan con severidad la deuda pública de algunos países; ninguno de ellos, digo, ha visto mermado significativamente su poder. Hay aquí una impunidad generalizada que buena parte de la ciudadanía no entiende.
El PSOE no tiene que inventar nuevos ideales ni nuevas políticas. Sus objetivos pueden seguir siendo reducir las desigualdades, hacer efectivos los derechos básicos y extenderlos, asegurar a los ciudadanos ante los vaivenes económicos y estimular el empleo mediante inversiones productivas. Sigue siendo necesario construir una red de guarderías públicas, mejorar la ayuda en dependencia e invertir en conocimiento.
El problema no radica en esos objetivos, que por lo demás comparte la gran mayoría de la sociedad española. El problema, en realidad, es que los socialdemócratas se han quedado paralizados en la tela de araña que el euro ha construido en Europa y no pueden llevar a cabo sus políticas. Un gobierno progresista debe impugnar el actual diseño de la Unión Monetaria, no necesariamente para destruirla, pero sí para transformarla y democratizarla.
La crisis del PSOE es una crisis de relación con una parte muy importante y significativa de la sociedad, es la crisis de la ruptura de vínculos con la amplísima población que situada en una óptica progresista apostaba por los socialistas como referente político. Es el paso de factura por el profundo giro dado en la gestión de la crisis y la tenaz perseverancia en aplicar los ajustes en una sola dirección olvidando cualquier elemento de progresividad fiscal; pero también es el paso de factura por el abandono del impulso reformista del periodo 2004-2007 encallado en el abandono de la lucha por la laicidad del estado, en la cesión tras cesión a la jerarquía eclesiástica, en el miedo a la reforma de la Justicia, en el encastillamiento en el sistema electoral bipartidista junto al PP, en la falta de impulso para una reforma de la Administración, en la defensa firme de los sistemas públicos de sanidad y educación permitiendo a las autonomías gobernadas por la derecha el deterioro de una pieza clave de la igualdad de los ciudadanos. En definitiva, el castigo del 22-M tiene que ver con una profunda decepción de aquellos que le auparon al gobierno tanto en el 2004 como en el 2008.
Cualquier medida debe evidenciarse en una política diferente, con todas las precauciones que se quiera en un marco exterior hostil pero que sea una señal inequívoca ante los ciudadanos, ante las organizaciones sociales, ante los sindicatos y ante la juventud en rebelión del 15 M.
Con el absoluto respeto que debemos mantener por la autonomía de este movimiento, que nos ha dado a todas las gentes de izquierda una auténtica lección de nuevas formas de movilización, organización, debate democrático, respeto a las personas y a sus opiniones; también debemos señalar que hay que trabajar en una confluencia amplia por el cambio de las formas políticas y de los contenidos sociales de las políticas. El marco dado por las plazas de toda España es extraordinario, la identificación de su propuesta es cada vez más nítida (Ley Electoral, separación de poderes, corrupción, control ciudadano,…), ello añade una nueva fuerza a la movilización y añade una identificación de propuestas ante las que nadie debe mirar para otro lado: ¿Qué opinan las fuerzas políticas? ¿Qué dicen los sindicatos? ¿Qué aportan los movimientos sociales?
sábado, 30 de abril de 2011
Memoria de pez
Por mucho tiempo se ha tenido la idea general de que los peces poseen un memoria tan insignificante que sólo logran recordar las cosas durante tres segundos, pero ¿es eso cierto? La respuesta es NO. Y es que a esa conclusión llegaron los científicos del Instituto de Tecnología Technion (Institute of Technology Technion) en Israel, según ellos, los peces pueden retener en su memoria sucesos de hasta cinco meses. IMPRESIONANTE, ¿verdad?
Dice la lideresa que sólo tiene imputados en sus listas electorales por simples tonterías. Hemos de reconocer el morro que se gasta la tipa, pero profundizando en la frase, vemos que tiene algo de calado. Efectivamente Aguirre, la huida de Bombay, ha hecho de la tontería una parte importantísima y básica de su discurso. En la línea de Cospedal, Trillo, Arenas y Rajoy; debe ser la línea oficial del Partido Popular Gürtel.
Sus mentiras son de distinto calibre, “no llego a fin de mes”, esta podría ser jocosa. Las peores son aquellas genéricas que destruyen al contrario sin argumento alguno. Pero las más sangrantes se relacionan con el uso y abuso que hace del poder, Gürtel ha sido el espejo perfecto donde se han reflejado los dirigentes populares, abrasados por la corrupción hasta el tuétano, su estrategia es la de mentir como sea sobre quien sea y mirar a otro lado.
Sin duda de las mejores en el catalogo es cuando dijo “no conozco a Isabel Jordán” (número dos de la trama de Gürtel), no sólo la conocía sino que aceptó sus regalitos navideños. Sus conversaciones mañaneras con Isabel para saber el color tono o modelo que llevar a la presentación de turno eran jocosamente reproducidas por la susodicha ante cualquier auditorio que quisiera escucharla. Especialmente frívolas eran las conversaciones con ella cuando el ex consejero iba con usted en el coche oficial. Ya sabe a estas alturas que por ello el Señor Correa la apodaba “La Frívola”. Razón no le faltaba.
La derecha, por lo general extrema, jamás se ha distinguido por defender la libertad de expresión. Ahora les ha dado por cargar contra TVE. Lo pueden hacer porque no tienen vergüenza. Son capaces de ver una paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio. No ven las barbaridades periodísticas de Canal 9, Telemadrid, la Televisión gallega y, por supuesto, las de Intereconomía, Veo 7, la televisión de Federico Jiménez Losantos y el tutti quanti. Lecciones de libertad de expresión sobre TVE, no, don Mariano, el procurador de la propiedad.
En su afán de apuntarse a un bombardeo, es decir, ser la niña en el bautizo, la novia en la boda y la muerta en el entierro (con perdón), la Sra. Condesa con suerte Aguirre se ha acabado metiendo en todos los charcos al hilo de sus gracietas sobre los imputados genoveses y las listas electorales. Después de criticar directamente al piadoso de Camps e indirectamente al pusilánime de Mariano por las listas valencianas repletas de imputados y presumir que ella está limpia de polvo y paja ahora resulta que en la CAM los genoveses han incorporado en sus listas al menos a 13 imputados, acusados de todo tipo de delitos tipificados en el Código Penal. Dice la Sra. Condesa que están imputados por tonterías y que pelillos a la mar.
La presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, se ha jactado de haber tenido una actitud ejemplar frente a las implicaciones de algunos de sus altos cargos en la trama Gürtel, por haberlos apartado de sus puestos, algo que hizo, por cierto, tarde. Sin embargo, se niega a dar a la oposición la información que reclama sobre este caso y, aún más, bloquea la investigación del juez instructor Antonio Pedreira al desoír su orden para que le entregue facturas de las empresas de Francisco Correa u otras que actuaban como pantalla para la red corrupta.
Seis meses lleva esperando Pedreira de la presidenta de la Comunidad de Madrid todas las facturas del Grupo Rafael, un conglomerado de empresas del sector de las artes gráficas y la imagen que, de acuerdo con el informe policial, operaban como pantalla de la trama Gürtel.
El juez Pedreira reclamó los contratos después de que la Policía, en noviembre de 2009, revelase que la red de Correa marcaba "objetivos en la gestión de facturación" al Grupo Rafael, que asumía la deuda de las empresas que integraban Gürtel como si "fuera la suya propia".
Como colofón, la dimisión del trío de gurteles de la Comunidad de Madrid, para entorpecer la investigación del juez Pedreira y, para redondear el esperpento PPero, las últimas afirmaciones de Antonio Gonzáles Terón (candidato a la alcaldía de Boadilla del Monte), que sin cortarse un pelo dijo: “Nosotros tenemos delante en este municipio a un auténtico frente popular; a los comunistas, a la izquierda más radical que ha gobernado en España, que es el PSOE, a la seudo izquierda de UPYD y a los localistas con tintes de izquierda”, “Ocultan un pacto, un pacto que todos sabemos que se producirá si nosotros (el PP) no sacamos esa mayoría absoluta”. ¡Qué vienen los rojos! Al elector del PP de Boadilla le habrá entusiasmado esta arenga de un candidato que no vive en Boadilla, al igual que los que figuran en los diez primeros puestos de su candidatura. Boadilla tiene 21 concejales. Y va por el tercer cambio de alcalde corrupto del PP. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, se atrevió a decir que “la gestión del PP en Boadilla, ha estado a la altura de las circunstancias anteponiendo el interés de los ciudadanos a otro tipo de intereses…”, ¿cachondeo encima? ¡Hombre parece demasiado!
Y terminando por el principio, ¿es posible que la memoria de los votantes del PP sea la que asignábamos, erróneamente, a los peces? ¿Es posible que con el conocimiento de esta abundante información, y más, vuelvan a votar a estos “señores y señoras”?. Tendrán que hacerse mirar lo suyo. El 22 de mayo sabremos el diagnóstico
Dice la lideresa que sólo tiene imputados en sus listas electorales por simples tonterías. Hemos de reconocer el morro que se gasta la tipa, pero profundizando en la frase, vemos que tiene algo de calado. Efectivamente Aguirre, la huida de Bombay, ha hecho de la tontería una parte importantísima y básica de su discurso. En la línea de Cospedal, Trillo, Arenas y Rajoy; debe ser la línea oficial del Partido Popular Gürtel.
Sus mentiras son de distinto calibre, “no llego a fin de mes”, esta podría ser jocosa. Las peores son aquellas genéricas que destruyen al contrario sin argumento alguno. Pero las más sangrantes se relacionan con el uso y abuso que hace del poder, Gürtel ha sido el espejo perfecto donde se han reflejado los dirigentes populares, abrasados por la corrupción hasta el tuétano, su estrategia es la de mentir como sea sobre quien sea y mirar a otro lado.
Sin duda de las mejores en el catalogo es cuando dijo “no conozco a Isabel Jordán” (número dos de la trama de Gürtel), no sólo la conocía sino que aceptó sus regalitos navideños. Sus conversaciones mañaneras con Isabel para saber el color tono o modelo que llevar a la presentación de turno eran jocosamente reproducidas por la susodicha ante cualquier auditorio que quisiera escucharla. Especialmente frívolas eran las conversaciones con ella cuando el ex consejero iba con usted en el coche oficial. Ya sabe a estas alturas que por ello el Señor Correa la apodaba “La Frívola”. Razón no le faltaba.
La derecha, por lo general extrema, jamás se ha distinguido por defender la libertad de expresión. Ahora les ha dado por cargar contra TVE. Lo pueden hacer porque no tienen vergüenza. Son capaces de ver una paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio. No ven las barbaridades periodísticas de Canal 9, Telemadrid, la Televisión gallega y, por supuesto, las de Intereconomía, Veo 7, la televisión de Federico Jiménez Losantos y el tutti quanti. Lecciones de libertad de expresión sobre TVE, no, don Mariano, el procurador de la propiedad.
En su afán de apuntarse a un bombardeo, es decir, ser la niña en el bautizo, la novia en la boda y la muerta en el entierro (con perdón), la Sra. Condesa con suerte Aguirre se ha acabado metiendo en todos los charcos al hilo de sus gracietas sobre los imputados genoveses y las listas electorales. Después de criticar directamente al piadoso de Camps e indirectamente al pusilánime de Mariano por las listas valencianas repletas de imputados y presumir que ella está limpia de polvo y paja ahora resulta que en la CAM los genoveses han incorporado en sus listas al menos a 13 imputados, acusados de todo tipo de delitos tipificados en el Código Penal. Dice la Sra. Condesa que están imputados por tonterías y que pelillos a la mar.
La presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, se ha jactado de haber tenido una actitud ejemplar frente a las implicaciones de algunos de sus altos cargos en la trama Gürtel, por haberlos apartado de sus puestos, algo que hizo, por cierto, tarde. Sin embargo, se niega a dar a la oposición la información que reclama sobre este caso y, aún más, bloquea la investigación del juez instructor Antonio Pedreira al desoír su orden para que le entregue facturas de las empresas de Francisco Correa u otras que actuaban como pantalla para la red corrupta.
Seis meses lleva esperando Pedreira de la presidenta de la Comunidad de Madrid todas las facturas del Grupo Rafael, un conglomerado de empresas del sector de las artes gráficas y la imagen que, de acuerdo con el informe policial, operaban como pantalla de la trama Gürtel.
El juez Pedreira reclamó los contratos después de que la Policía, en noviembre de 2009, revelase que la red de Correa marcaba "objetivos en la gestión de facturación" al Grupo Rafael, que asumía la deuda de las empresas que integraban Gürtel como si "fuera la suya propia".
Como colofón, la dimisión del trío de gurteles de la Comunidad de Madrid, para entorpecer la investigación del juez Pedreira y, para redondear el esperpento PPero, las últimas afirmaciones de Antonio Gonzáles Terón (candidato a la alcaldía de Boadilla del Monte), que sin cortarse un pelo dijo: “Nosotros tenemos delante en este municipio a un auténtico frente popular; a los comunistas, a la izquierda más radical que ha gobernado en España, que es el PSOE, a la seudo izquierda de UPYD y a los localistas con tintes de izquierda”, “Ocultan un pacto, un pacto que todos sabemos que se producirá si nosotros (el PP) no sacamos esa mayoría absoluta”. ¡Qué vienen los rojos! Al elector del PP de Boadilla le habrá entusiasmado esta arenga de un candidato que no vive en Boadilla, al igual que los que figuran en los diez primeros puestos de su candidatura. Boadilla tiene 21 concejales. Y va por el tercer cambio de alcalde corrupto del PP. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, se atrevió a decir que “la gestión del PP en Boadilla, ha estado a la altura de las circunstancias anteponiendo el interés de los ciudadanos a otro tipo de intereses…”, ¿cachondeo encima? ¡Hombre parece demasiado!
Y terminando por el principio, ¿es posible que la memoria de los votantes del PP sea la que asignábamos, erróneamente, a los peces? ¿Es posible que con el conocimiento de esta abundante información, y más, vuelvan a votar a estos “señores y señoras”?. Tendrán que hacerse mirar lo suyo. El 22 de mayo sabremos el diagnóstico
jueves, 31 de marzo de 2011
EL CRUCIFIJO Y LAS BANDERAS SIEMPRE HAN SIDO UTILIZADOS POR LAS DERECHAS PARA MOVILIZAR A LOS TRABAJADORES Y PENSIONISTAS EN CONTRA DE SUS INTERESES
Mientras el gobierno socialista continúa haciendo referencia a los sacrificios necesarios que tiene que hacer la clase media (asumiendo, erróneamente, que son la mayoría de la población) para salir de la crisis, el Partido Popular ha comenzado a utilizar la expresión de clase trabajadora, llegando incluso a definirse como el partido de los trabajadores. Una metamorfosis política, no carente de oportunismo político. El PP quiere subrayar que el PSOE está cambiando su compromiso tradicional con la clase trabajadora, abandonándola no sólo en la terminología utilizada en su discurso, sino también en sus políticas públicas. El descenso de los salarios de los trabajadores y empleados públicos y la destrucción de empleo (que tiene lugar como consecuencia de la reducción del empleo y gasto público), así como la congelación de las pensiones, ha sacado a la luz una serie de vulnerabilidades del Partido Socialista Obrero Español, que el PP intenta utilizar presentándose como el auténtico defensor de los trabajadores, medida oportunista e inteligente, que de ser exitosa le supondría su victoria electoral, deseada, por cierto, por la mayoría de los medios de información y persuasión de mayor difusión en España.
Los datos demuestran la falsedad de esa afirmación. El primer dato, que el PP muestra a su favor es el descenso del desempleo durante le periodo 1996-2004. Pero se olvida que la calidad de la mayoría de puestos de trabajo creados fue baja, desaprovechando la oportunidad de crear mejores puestos si se hubieran seguido políticas públicas distintas. El gran crecimiento en la creación de empleo en aquellos años se centró en la construcción, consecuencia del boom inmobiliario dirigido por el complejo bancario sector inmobiliario-industria de la construcción, que se convirtió en el eje del crecimiento económico del país. Este complejo, que el PP estimuló con sus políticas fiscales y económicas (mediante, entre otras medidas, la desregulación del suelo y de los mercados de trabajo, su reducción de impuestos de las rentas del capital y rentas superiores y su dependencia en la inmigración escasamente regulada), tuvo un impacto enormemente negativo en la economía española, pues absorbió gran cantidad de recursos que tenían que haberse aprovechado para crear mejores puestos de trabajo, con mayor productividad y mejores salarios. En realidad, durante el periodo 1996-2004, la masa salarial descendió, con lo cual las rentas del trabajo como porcentaje de las rentas totales del país bajaron espectacularmente. El PP, aplicando las mismas políticas que propone desarrollar ahora, fue el partido, no de los trabajadores, sino de los empresarios. No hay ningún cambio en sus propuestas que pudiera llegar a resultados distintos, justificando su autodefinición de Partido de los Trabajadores.
Otro dato sería el de la evolución del gasto público social por habitante durante el periodo 1996-2004. Este gasto es el que sostiene el estado del bienestar español, es decir, las pensiones, la sanidad pública, la educación pública, los servicios sociales públicos y otros servicios públicos que determinan en gran manera el bienestar y la calidad de vida de las clases populares, y, muy en particular, de la clase trabajadora. Al final del mandato del supuesto Partido de los Trabajadores (2004), tal déficit social aumentó a 2.243 euros estandarizados (euros modificados para que se puedan homologar en todos los países de la UE-15), el mayor déficit que cualquier país tuviera con el promedio de la UE-15. La causa de ello es que el gobierno Aznar, bajo la dirección económica del Sr. Rodrigo Rato, además de bajar los impuestos, transfirió fondos de las áreas sociales al presupuesto general del Estado (a fin de reducir el déficit del presupuesto del Estado), de manera que cuando, por fin, se consiguió (según dijo Aznar) alcanzar el equilibrio de las cuentas del Estado, ello se había hecho a costa del estado del bienestar español, como más de un líder europeo le recordó. Ello contribuyó al aumento de la pobreza entre los ancianos, que subió durante su mandato de 14% a 30% (Eurostat, 2010) hecho que invalida su profesión de defensores, no sólo de los trabajadores, sino también de los pensionistas. Por cierto, la derecha catalana, CIU, apoyó todas las políticas públicas a las cuales hago referencia.
En España el salario medio (medido en euros constantes) era prácticamente el mismo en 2008 que en 1995. El aumento de la riqueza, resultado del crecimiento de la productividad, se ha ido concentrando en los superricos y ricos de manera que España es, según el Luxembourg Income Study (el centro de datos sobre distribución de renta más creíble), uno de los países desarrollados con mayores desigualdades de renta. El coeficiente Gini (que es el indicador de desigualdad) de España es 0,315, una cifra sólo ligeramente inferior al de EEUU (0,372). Y una de las causas han sido las políticas fiscales regresivas de los sucesivos gobiernos españoles desde 1995. (El tipo máximo impositivo ha bajado 13 puntos durante el período 1995-2010, el bajón mayor en la UE-15). De ahí que las propuestas que sirven para las izquierdas estadounidenses son aplicables también a España. Deberían revertirse las políticas fiscales, exigiendo que los impuestos de los superricos y ricos aumentaran muy marcadamente, no sólo por razones de equidad (en sí un argumento suficiente), sino también por razones de eficiencia económica. La enorme desigualdad es la causa silenciada de la enorme crisis que estamos sufriendo.
Los datos demuestran la falsedad de esa afirmación. El primer dato, que el PP muestra a su favor es el descenso del desempleo durante le periodo 1996-2004. Pero se olvida que la calidad de la mayoría de puestos de trabajo creados fue baja, desaprovechando la oportunidad de crear mejores puestos si se hubieran seguido políticas públicas distintas. El gran crecimiento en la creación de empleo en aquellos años se centró en la construcción, consecuencia del boom inmobiliario dirigido por el complejo bancario sector inmobiliario-industria de la construcción, que se convirtió en el eje del crecimiento económico del país. Este complejo, que el PP estimuló con sus políticas fiscales y económicas (mediante, entre otras medidas, la desregulación del suelo y de los mercados de trabajo, su reducción de impuestos de las rentas del capital y rentas superiores y su dependencia en la inmigración escasamente regulada), tuvo un impacto enormemente negativo en la economía española, pues absorbió gran cantidad de recursos que tenían que haberse aprovechado para crear mejores puestos de trabajo, con mayor productividad y mejores salarios. En realidad, durante el periodo 1996-2004, la masa salarial descendió, con lo cual las rentas del trabajo como porcentaje de las rentas totales del país bajaron espectacularmente. El PP, aplicando las mismas políticas que propone desarrollar ahora, fue el partido, no de los trabajadores, sino de los empresarios. No hay ningún cambio en sus propuestas que pudiera llegar a resultados distintos, justificando su autodefinición de Partido de los Trabajadores.
Otro dato sería el de la evolución del gasto público social por habitante durante el periodo 1996-2004. Este gasto es el que sostiene el estado del bienestar español, es decir, las pensiones, la sanidad pública, la educación pública, los servicios sociales públicos y otros servicios públicos que determinan en gran manera el bienestar y la calidad de vida de las clases populares, y, muy en particular, de la clase trabajadora. Al final del mandato del supuesto Partido de los Trabajadores (2004), tal déficit social aumentó a 2.243 euros estandarizados (euros modificados para que se puedan homologar en todos los países de la UE-15), el mayor déficit que cualquier país tuviera con el promedio de la UE-15. La causa de ello es que el gobierno Aznar, bajo la dirección económica del Sr. Rodrigo Rato, además de bajar los impuestos, transfirió fondos de las áreas sociales al presupuesto general del Estado (a fin de reducir el déficit del presupuesto del Estado), de manera que cuando, por fin, se consiguió (según dijo Aznar) alcanzar el equilibrio de las cuentas del Estado, ello se había hecho a costa del estado del bienestar español, como más de un líder europeo le recordó. Ello contribuyó al aumento de la pobreza entre los ancianos, que subió durante su mandato de 14% a 30% (Eurostat, 2010) hecho que invalida su profesión de defensores, no sólo de los trabajadores, sino también de los pensionistas. Por cierto, la derecha catalana, CIU, apoyó todas las políticas públicas a las cuales hago referencia.
En España el salario medio (medido en euros constantes) era prácticamente el mismo en 2008 que en 1995. El aumento de la riqueza, resultado del crecimiento de la productividad, se ha ido concentrando en los superricos y ricos de manera que España es, según el Luxembourg Income Study (el centro de datos sobre distribución de renta más creíble), uno de los países desarrollados con mayores desigualdades de renta. El coeficiente Gini (que es el indicador de desigualdad) de España es 0,315, una cifra sólo ligeramente inferior al de EEUU (0,372). Y una de las causas han sido las políticas fiscales regresivas de los sucesivos gobiernos españoles desde 1995. (El tipo máximo impositivo ha bajado 13 puntos durante el período 1995-2010, el bajón mayor en la UE-15). De ahí que las propuestas que sirven para las izquierdas estadounidenses son aplicables también a España. Deberían revertirse las políticas fiscales, exigiendo que los impuestos de los superricos y ricos aumentaran muy marcadamente, no sólo por razones de equidad (en sí un argumento suficiente), sino también por razones de eficiencia económica. La enorme desigualdad es la causa silenciada de la enorme crisis que estamos sufriendo.
miércoles, 16 de marzo de 2011
La pesada carga de unas siglas: Independencia política
Dice una antigua leyenda que Dios primero creó aves sin alas. A su debido tiempo, Dios hizo alas y les dijo a las aves: Vengan, tomen estas cargas, y llévenlas con ustedes.
Al principio las aves vacilaron, pero pronto obedecieron. Intentaron levantar las alas con sus picos, pero eran demasiado pesadas. Luego intentaron tomarlas con sus garras, pero eran demasiados grandes. Por fin una de las aves logró levantar las alas sobre sus hombros donde era posible llevarlas.
Poco tiempo después, les comenzaron a crecer y pronto se habían pegado a sus cuerpos. Una de las aves comenzó a mover sus alas y se elevó por los aires. Muy pronto las demás siguieron su ejemplo. Lo que antes había sido una pesada carga, ahora se había convertido en el instrumento que les permitía ir a donde antes no podían, cumpliendo de estar manera el destino para el cual fueron creadas.
El águila es el ave con la mayor longevidad de su especie. Su vida puede llegar hasta los 70 años. Pero hacia los 40 años sus uñas, curvas y flexibles, se endurecen y no consiguen atrapar a sus presas. Su pico, otrora alargado y afilado, también se endurece y curva demasiado. Sus alas pesan demasiado, ya que sus plumas aumentan de grosor y tamaño. Ya le es muy difícil volar
Al majestuoso águila le quedan dos opciones: morir o renovarse. Para empezar el proceso de renovación, el águila busca un refugio en lo más alto de una montaña, a salvo de posibles peligros. Cuando se siente seguro, empieza a golpear su pico contra la pared de la montaña, hasta que lo destroza. Espera pacientemente a que le crezca un nuevo pico, y con él se quita las viejas uñas y las plumas pesadas que le molestan. Todo este proceso dura unos 150 días, en que el águila permanecerá pacientemente esperando que le nazcan las nuevas uñas y un nuevo y brillante plumaje.
Cuando termina todo este proceso, el águila, majestuoso, dueño del cielo, empieza sus vuelos, rejuvenecido y preparado para otros 30 años de vida.
Todos nosotros nos preguntamos en innumerables momentos de nuestra vida: ¿Por qué no renovarnos? Cuántas veces nos hemos “alejado” temporalmente de nuestro entorno y hemos estado sumidos en el silencio, o pensando, o elaborando objetivos diferentes para nuestra vida.
Es bueno y positivo darnos tiempo, elaborar nuestras dudas, re-elaborar nuestros objetivos, cambiar de rumbo. Es positivo liberarse de las ataduras, de las conductas y costumbres del pasado que no nos dejan avanzar. Ellas constituyen una pesada carga que nos impide avanzar, adaptarnos a las nuevas situaciones que se nos presentan, y fundamentalmente, nos llevan a un callejón sin salida donde no vemos opciones.
¿Cuántas experiencias negativas más necesitas para comprobarlo, para estar seguro de que las creencias y vivencias del pasado sólo sirven para atarte a dependencias, a complacer a los demás, a no cuidarte y quererte?
Relaja, cuídate, se honesto contigo mismo y toma las acciones correctas, las que te llevarán, como al águila, a nuevas oportunidades, a volver a recobrar el dominio de tu vida, en definitiva, a surcar, majestuoso como el águila, los caminos y sueños de tu vida.
Un político tiene que responder ante sus votantes con honradez, transparencia en su gestión, honestidad, con la cabeza muy alta, las manos limpias, y dignificado por el trabajo bien hecho a favor de los ciudadanos que depositaron en ellos toda su confianza.
Termino con esta reflexión: los puestos políticos en las instituciones los tienen que ocupar los más capaces para su desempeño. ¿No les parece? Aquí no se pueden tener en cuenta ni el amiguismo ni las prebendas políticas, solo la capacidad de gestión, las ganas de trabajar, la honestidad,….
Al principio las aves vacilaron, pero pronto obedecieron. Intentaron levantar las alas con sus picos, pero eran demasiado pesadas. Luego intentaron tomarlas con sus garras, pero eran demasiados grandes. Por fin una de las aves logró levantar las alas sobre sus hombros donde era posible llevarlas.
Poco tiempo después, les comenzaron a crecer y pronto se habían pegado a sus cuerpos. Una de las aves comenzó a mover sus alas y se elevó por los aires. Muy pronto las demás siguieron su ejemplo. Lo que antes había sido una pesada carga, ahora se había convertido en el instrumento que les permitía ir a donde antes no podían, cumpliendo de estar manera el destino para el cual fueron creadas.
El águila es el ave con la mayor longevidad de su especie. Su vida puede llegar hasta los 70 años. Pero hacia los 40 años sus uñas, curvas y flexibles, se endurecen y no consiguen atrapar a sus presas. Su pico, otrora alargado y afilado, también se endurece y curva demasiado. Sus alas pesan demasiado, ya que sus plumas aumentan de grosor y tamaño. Ya le es muy difícil volar
Al majestuoso águila le quedan dos opciones: morir o renovarse. Para empezar el proceso de renovación, el águila busca un refugio en lo más alto de una montaña, a salvo de posibles peligros. Cuando se siente seguro, empieza a golpear su pico contra la pared de la montaña, hasta que lo destroza. Espera pacientemente a que le crezca un nuevo pico, y con él se quita las viejas uñas y las plumas pesadas que le molestan. Todo este proceso dura unos 150 días, en que el águila permanecerá pacientemente esperando que le nazcan las nuevas uñas y un nuevo y brillante plumaje.
Cuando termina todo este proceso, el águila, majestuoso, dueño del cielo, empieza sus vuelos, rejuvenecido y preparado para otros 30 años de vida.
Todos nosotros nos preguntamos en innumerables momentos de nuestra vida: ¿Por qué no renovarnos? Cuántas veces nos hemos “alejado” temporalmente de nuestro entorno y hemos estado sumidos en el silencio, o pensando, o elaborando objetivos diferentes para nuestra vida.
Es bueno y positivo darnos tiempo, elaborar nuestras dudas, re-elaborar nuestros objetivos, cambiar de rumbo. Es positivo liberarse de las ataduras, de las conductas y costumbres del pasado que no nos dejan avanzar. Ellas constituyen una pesada carga que nos impide avanzar, adaptarnos a las nuevas situaciones que se nos presentan, y fundamentalmente, nos llevan a un callejón sin salida donde no vemos opciones.
¿Cuántas experiencias negativas más necesitas para comprobarlo, para estar seguro de que las creencias y vivencias del pasado sólo sirven para atarte a dependencias, a complacer a los demás, a no cuidarte y quererte?
Relaja, cuídate, se honesto contigo mismo y toma las acciones correctas, las que te llevarán, como al águila, a nuevas oportunidades, a volver a recobrar el dominio de tu vida, en definitiva, a surcar, majestuoso como el águila, los caminos y sueños de tu vida.
Un político tiene que responder ante sus votantes con honradez, transparencia en su gestión, honestidad, con la cabeza muy alta, las manos limpias, y dignificado por el trabajo bien hecho a favor de los ciudadanos que depositaron en ellos toda su confianza.
Termino con esta reflexión: los puestos políticos en las instituciones los tienen que ocupar los más capaces para su desempeño. ¿No les parece? Aquí no se pueden tener en cuenta ni el amiguismo ni las prebendas políticas, solo la capacidad de gestión, las ganas de trabajar, la honestidad,….
lunes, 28 de febrero de 2011
El coste de la derechización. No existe crisis ideológica
Una encuesta es una especie de foto fija, que sólo tiene validez para el instante en que se toma. La imagen, eso sí, describe unas tendencias que conviene tener en cuenta; sobre todo, cuando el escenario que dibuja el sondeo se repite de forma consistente. Pues bien, de acuerdo con los datos del Publiscopio, se pueden mencionar tres elementos llamativos del actual clima político. Primero, que el PP ha consolidado durante los últimos meses una ventaja de más de 13 puntos sobre el PSOE, que a la vista de la experiencia histórica no es necesariamente definitiva (la distancia llegó a ser mayor antes de las elecciones de 1993 y 1996), pero que desde luego abre una brecha que a los socialistas les será muy difícil cerrar. Segundo, que esa distancia es producto casi exclusivo de la pérdida de apoyos del PSOE y no de una fuga de votantes hacia el PP. Y, tercero, que la crisis no ha provocado un cambio ideológico en el electorado, que sigue declarándose mayoritariamente de izquierdas.
La verdad es que cualquier dirigente socialista que tenga en cuenta estos tres factores, sólo puede llegar a una conclusión: el desencanto entre los votantes del PSOE es consecuencia de la derechización del Gobierno, tanto por las medidas adoptadas en materia económica como por los proyectos olvidados en temas sociales (Ley de Libertad Religiosa, Ley de Transparencia…). Por tanto, si quieren reducir la gran ventaja que en este momento les saca el PP, a Zapatero y a su equipo sólo les queda una posibilidad: recuperar políticas de izquierda que motiven a su electorado potencial.
El mayor inconveniente no es exclusivamente el desgaste de la figura del Presidente, si no que con ello ha desgastado la posibilidad de opciones socialistas en los diferentes órdenes de las candidaturas, locales o autonómicas. No por eso habrá que valorar los datos de los resultados en esos niveles geográficos, exclusivamente, como consecuencia única de las políticas nacionales, pues cada candidato en sus respectivas circunscripciones debe imponer sus propias normas comparativas y diferenciadoras. Esa es la misión de los que optan a mejorar sus resultados electorales en cada municipio o capital. Existe la posibilidad de que programas progresistas en esas áreas puedan movilizar al electorado de izquierdas de los ayuntamientos o las Comunidades. El mayor inconveniente con el que tropezarán es que el candidato peor valorado en el tiempo de democracia en este país, aglutina a un electorado que votaría igualmente PP, aunque su jefe de filas fuese una gallina; son votantes que, a semejanza del fútbol, desearían que ganase cualquier equipo antes que su contrario de toda la vida, aunque el suyo se vaya a segunda división. Al Partido Popular ni los casos de corrupción más flagrantes y abyectos le quitan ni un solo voto, por no decir que hasta les dan más. Todo muy significativo respecto de la moralidad de algunos y algunas votantes. Y esclarecedor sobre lo que esperan de los políticos a los que van a elegir. Lo que no logro entender es la subida en votos del partido de la derecha, esta que tenemos en España, con todo lo que se sabe y sin proyectos. Eso parece mucho más grave puesto que tienen candidatos imputados pero da igual, siguen siendo presidentes y candidatos; no importa acusar a la justicia de un trato desigual, cuando los casos demuestran que no sólo no es así, si no que es bastante distinto. Es una autentica sin razón lo que le está pasando a esta dirección, gente sin escrúpulos, ni ética, ni moral, ni criterios políticos propios. ¿Pero no son éstos los que pretenden gobernar España? Lamentablemente, sí.
Sólo movilizando a tantos votantes de izquierdas que, como hoy, se consideran defraudados con las políticas del gobierno de la nación, podrán mejorar sus resultados. ¿Y sí a pesar de ello no consiguieran esas mejoras? Pues, posiblemente, sería llegado el momento de que se planteasen si a pesar de que hayan tomado sus decisiones pensando siempre en lo mejor para el partido, no es el momento de reconocer que no lo han conseguido y dar un paso atrás para dejar que otros compañeros/as ocupen esos puestos de decisión.
No obstante, la posibilidad de triunfo ante la adversidad todavía es posible y no sería la primera ni la última vez, en que las encuestas de tres meses antes de las elecciones son atropelladas por los exitosos resultados en las elecciones reales. Hasta el rabo todo es toro.
La verdad es que cualquier dirigente socialista que tenga en cuenta estos tres factores, sólo puede llegar a una conclusión: el desencanto entre los votantes del PSOE es consecuencia de la derechización del Gobierno, tanto por las medidas adoptadas en materia económica como por los proyectos olvidados en temas sociales (Ley de Libertad Religiosa, Ley de Transparencia…). Por tanto, si quieren reducir la gran ventaja que en este momento les saca el PP, a Zapatero y a su equipo sólo les queda una posibilidad: recuperar políticas de izquierda que motiven a su electorado potencial.
El mayor inconveniente no es exclusivamente el desgaste de la figura del Presidente, si no que con ello ha desgastado la posibilidad de opciones socialistas en los diferentes órdenes de las candidaturas, locales o autonómicas. No por eso habrá que valorar los datos de los resultados en esos niveles geográficos, exclusivamente, como consecuencia única de las políticas nacionales, pues cada candidato en sus respectivas circunscripciones debe imponer sus propias normas comparativas y diferenciadoras. Esa es la misión de los que optan a mejorar sus resultados electorales en cada municipio o capital. Existe la posibilidad de que programas progresistas en esas áreas puedan movilizar al electorado de izquierdas de los ayuntamientos o las Comunidades. El mayor inconveniente con el que tropezarán es que el candidato peor valorado en el tiempo de democracia en este país, aglutina a un electorado que votaría igualmente PP, aunque su jefe de filas fuese una gallina; son votantes que, a semejanza del fútbol, desearían que ganase cualquier equipo antes que su contrario de toda la vida, aunque el suyo se vaya a segunda división. Al Partido Popular ni los casos de corrupción más flagrantes y abyectos le quitan ni un solo voto, por no decir que hasta les dan más. Todo muy significativo respecto de la moralidad de algunos y algunas votantes. Y esclarecedor sobre lo que esperan de los políticos a los que van a elegir. Lo que no logro entender es la subida en votos del partido de la derecha, esta que tenemos en España, con todo lo que se sabe y sin proyectos. Eso parece mucho más grave puesto que tienen candidatos imputados pero da igual, siguen siendo presidentes y candidatos; no importa acusar a la justicia de un trato desigual, cuando los casos demuestran que no sólo no es así, si no que es bastante distinto. Es una autentica sin razón lo que le está pasando a esta dirección, gente sin escrúpulos, ni ética, ni moral, ni criterios políticos propios. ¿Pero no son éstos los que pretenden gobernar España? Lamentablemente, sí.
Sólo movilizando a tantos votantes de izquierdas que, como hoy, se consideran defraudados con las políticas del gobierno de la nación, podrán mejorar sus resultados. ¿Y sí a pesar de ello no consiguieran esas mejoras? Pues, posiblemente, sería llegado el momento de que se planteasen si a pesar de que hayan tomado sus decisiones pensando siempre en lo mejor para el partido, no es el momento de reconocer que no lo han conseguido y dar un paso atrás para dejar que otros compañeros/as ocupen esos puestos de decisión.
No obstante, la posibilidad de triunfo ante la adversidad todavía es posible y no sería la primera ni la última vez, en que las encuestas de tres meses antes de las elecciones son atropelladas por los exitosos resultados en las elecciones reales. Hasta el rabo todo es toro.
domingo, 23 de enero de 2011
Aumentar los ingresos, la mejor apuesta a medio plazo para salir de la crisis
Las medidas más efectivas son subir impuestos a los más ricos y recortar fraude.
¿Por qué sólo atacar el presupuesto por la vía del recorte de gastos y no presentar ni una sola propuesta para aumentar los ingresos? Este es el principal reproche que los economistas hacen al plan de ajuste presentado el pasado miércoles por el Gobierno. Este planteamiento es muy cortoplacista y su principal consecuencia es que genera un empobrecimiento de la población española.
En defensa del plan oficial conviene resaltar que todas las propuestas sugeridas por los expertos, implican una demora en sus efectos sobre el presupuesto público. Es decir, aunque su aplicación fuera inmediata, sus repercusiones en las finanzas públicas tardarían en notarse varios años, por lo que no ayudarían a conseguir el objetivo de reducir el déficit público en el plazo que exige la Unión Europea a España.
Pero que el efecto no sea inmediato no significa que no deban abordarse medidas unánimemente reclamadas como recuperar el Impuesto de Patrimonio. Desde que en 2008 se eliminó ese gravamen, que estaba transferido a las comunidades autónomas, el Estado les transfiere, es decir gasta, 2.000 millones al año como compensación.
El Impuesto sobre la Renta también ofrece otras posibilidades para ampliar ingresos públicos. Josep González Calvet, profesor de economía de la Universidad de Barcelona, ha calculado que el tipo efectivo que pagan las rentas medias en el IRPF, una vez descontadas todas las deducciones y reducciones está en torno al 13%. "Esto supone una recaudación del 0,4% del PIB español. Si se incrementara un punto porcentual, hasta el 14% este gravamen, se podría conseguir cerca de un 0,6% del PIB", calcula González. Es decir, con ese retoque el Estado ingresaría unos 2.000 millones de euros más en cada ejercicio fiscal. Si las rentas más altas pasaran de pagar el 43% actual al 50%, la recaudación aumentaría en 1.350 millones de euros.
Evitar la diferenciación entre rentas del capital y rentas del trabajo es otra de las medidas. El primer paso en esa línea de actuación sería modificar la tributación de las SICAV, los vehículos de inversión de las grandes fortunas gravados al 1%. Si se incrementa hasta el 5% la fiscalidad sobre las SICAV, la recaudación adicional sería de 1.350 millones de euros. Para evitar que estos capitales se desplacen a otros países, también hay que impulsar una reforma tributaria conjunta, al menos a nivel europeo, que elimine esa competencia fiscal que justifica este tipo de excepciones. En la misma línea de colaboración internacional, se debe trabajar para impulsar una nueva legislación financiera que, entre otras cosas, minimice los ataques especulativos.
Las grandes empresas también son otra fuente de incremento de ingresos. Los cálculos de la formación política ICV apuntan que si las 14 empresas españolas que facturan más de 1.000 millones pagaran un 35% por su beneficios, en lugar del 30% actual, el Estado recaudaría 2.500 millones de euros más.
El fraude fiscal es el otro frente que todos los consultados claman que hay que atacar. Actualmente ronda el 4% del PIB. Reducirlo un 2% con medidas activas más medios dedicados a inspección, es factible y necesario. Eso permitiría ingresar unos 2.000 millones más al Estado.
Retirando las tropas de Afganistán, Líbano y Somalia (750 millones de ahorro) y eliminando la inversión en I+D de la industria militar prevista para 2010 (950 millones) se lograría el mismo efecto sobre los presupuestos públicos que congelando las pensiones. Si se recortan además los 1.400 millones previstos para inversión en armamento este año, tampoco sería necesario modificar el cómputo de las pensiones (ahorro de 500 millones) ni eliminar la retroactividad de las prestaciones para los dependientes (670 millones).
El gasto pendiente del avión de combate Eurofighter (preveía 10.795 millones hasta 2024) y lo pendiente de los 1.353 millones para 24 helicópteros de combate Tigre.
La eliminación de las exenciones que se aplican a los premios de loterías, apuestas y sorteos, que permitiría un ingreso a las arcas públicas de 1.165 millones, suficientes para ahorrarse la mitad del tijeretazo al sueldo de los funcionarios este año (2.250 millones).
Supresión de cargos de libre designación, asesores que los políticos designan a dedo. En la Administración española (autonomías incluidas) hay unos 25.000 puestos de este tipo, de los que podrían suprimirse 20.000 "sin impacto laboral". Como el sueldo medio ronda los 4.000 euros al mes, supondría un ahorro de 1.120 millones al año.
Eliminación de la casilla de asignación tributaria a la Iglesia católica de la declaración del IRPF, una anomalía del impuesto, ya que permite a un único colectivo la posibilidad de elegir el destino de parte de la recaudación. Con su supresión se incrementarían en 250 millones los ingresos de libre asignación. Si además se suprimiesen los sueldos para los profesores que imparten religión en centros escolares públicos (650 millones al año), ajustándose a las directrices de un Estado laico, se podrían mantener los 600 millones de la ayuda al desarrollo.
El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) recibió, con cargo a los Presupuestos Generales de 2009, una partida de 6.750 millones. Acudir al Frob no es gratis, de hecho tiene un alto precio para las entidades (un 7,75% mínimo a devolver en cinco años), pero los expertos no consideran que las arcas públicas estén para soportar esa inversión ni las emisiones de deuda posteriores hasta llegar a una dotación prevista de 90.000 millones.
La cantidad ya dotada o parte podría recuperarse ahora que aún no ha sido utilizada (aunque algunas cajas en proceso de fusión ya han pedido parte) en lugar de mandar el eterno mensaje al sector financiero de que sus ganancias son privadas y sus pérdidas, socializadas.
Otra de las partidas más cuestionadas son los 6.045 millones que pretenden recortarse de la inversión pública entre 2010 y 2011. Con la economía saliendo a pedales de la recesión, todos los recortes del gasto público, que equivalen a restar dinero al Producto Interior Bruto (PIB), suponen jugársela a sufrir recaídas. Los más graves son los que afectan al empleo, como la inversión. Otra política es posible.
¿Por qué sólo atacar el presupuesto por la vía del recorte de gastos y no presentar ni una sola propuesta para aumentar los ingresos? Este es el principal reproche que los economistas hacen al plan de ajuste presentado el pasado miércoles por el Gobierno. Este planteamiento es muy cortoplacista y su principal consecuencia es que genera un empobrecimiento de la población española.
En defensa del plan oficial conviene resaltar que todas las propuestas sugeridas por los expertos, implican una demora en sus efectos sobre el presupuesto público. Es decir, aunque su aplicación fuera inmediata, sus repercusiones en las finanzas públicas tardarían en notarse varios años, por lo que no ayudarían a conseguir el objetivo de reducir el déficit público en el plazo que exige la Unión Europea a España.
Pero que el efecto no sea inmediato no significa que no deban abordarse medidas unánimemente reclamadas como recuperar el Impuesto de Patrimonio. Desde que en 2008 se eliminó ese gravamen, que estaba transferido a las comunidades autónomas, el Estado les transfiere, es decir gasta, 2.000 millones al año como compensación.
El Impuesto sobre la Renta también ofrece otras posibilidades para ampliar ingresos públicos. Josep González Calvet, profesor de economía de la Universidad de Barcelona, ha calculado que el tipo efectivo que pagan las rentas medias en el IRPF, una vez descontadas todas las deducciones y reducciones está en torno al 13%. "Esto supone una recaudación del 0,4% del PIB español. Si se incrementara un punto porcentual, hasta el 14% este gravamen, se podría conseguir cerca de un 0,6% del PIB", calcula González. Es decir, con ese retoque el Estado ingresaría unos 2.000 millones de euros más en cada ejercicio fiscal. Si las rentas más altas pasaran de pagar el 43% actual al 50%, la recaudación aumentaría en 1.350 millones de euros.
Evitar la diferenciación entre rentas del capital y rentas del trabajo es otra de las medidas. El primer paso en esa línea de actuación sería modificar la tributación de las SICAV, los vehículos de inversión de las grandes fortunas gravados al 1%. Si se incrementa hasta el 5% la fiscalidad sobre las SICAV, la recaudación adicional sería de 1.350 millones de euros. Para evitar que estos capitales se desplacen a otros países, también hay que impulsar una reforma tributaria conjunta, al menos a nivel europeo, que elimine esa competencia fiscal que justifica este tipo de excepciones. En la misma línea de colaboración internacional, se debe trabajar para impulsar una nueva legislación financiera que, entre otras cosas, minimice los ataques especulativos.
Las grandes empresas también son otra fuente de incremento de ingresos. Los cálculos de la formación política ICV apuntan que si las 14 empresas españolas que facturan más de 1.000 millones pagaran un 35% por su beneficios, en lugar del 30% actual, el Estado recaudaría 2.500 millones de euros más.
El fraude fiscal es el otro frente que todos los consultados claman que hay que atacar. Actualmente ronda el 4% del PIB. Reducirlo un 2% con medidas activas más medios dedicados a inspección, es factible y necesario. Eso permitiría ingresar unos 2.000 millones más al Estado.
Retirando las tropas de Afganistán, Líbano y Somalia (750 millones de ahorro) y eliminando la inversión en I+D de la industria militar prevista para 2010 (950 millones) se lograría el mismo efecto sobre los presupuestos públicos que congelando las pensiones. Si se recortan además los 1.400 millones previstos para inversión en armamento este año, tampoco sería necesario modificar el cómputo de las pensiones (ahorro de 500 millones) ni eliminar la retroactividad de las prestaciones para los dependientes (670 millones).
El gasto pendiente del avión de combate Eurofighter (preveía 10.795 millones hasta 2024) y lo pendiente de los 1.353 millones para 24 helicópteros de combate Tigre.
La eliminación de las exenciones que se aplican a los premios de loterías, apuestas y sorteos, que permitiría un ingreso a las arcas públicas de 1.165 millones, suficientes para ahorrarse la mitad del tijeretazo al sueldo de los funcionarios este año (2.250 millones).
Supresión de cargos de libre designación, asesores que los políticos designan a dedo. En la Administración española (autonomías incluidas) hay unos 25.000 puestos de este tipo, de los que podrían suprimirse 20.000 "sin impacto laboral". Como el sueldo medio ronda los 4.000 euros al mes, supondría un ahorro de 1.120 millones al año.
Eliminación de la casilla de asignación tributaria a la Iglesia católica de la declaración del IRPF, una anomalía del impuesto, ya que permite a un único colectivo la posibilidad de elegir el destino de parte de la recaudación. Con su supresión se incrementarían en 250 millones los ingresos de libre asignación. Si además se suprimiesen los sueldos para los profesores que imparten religión en centros escolares públicos (650 millones al año), ajustándose a las directrices de un Estado laico, se podrían mantener los 600 millones de la ayuda al desarrollo.
El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) recibió, con cargo a los Presupuestos Generales de 2009, una partida de 6.750 millones. Acudir al Frob no es gratis, de hecho tiene un alto precio para las entidades (un 7,75% mínimo a devolver en cinco años), pero los expertos no consideran que las arcas públicas estén para soportar esa inversión ni las emisiones de deuda posteriores hasta llegar a una dotación prevista de 90.000 millones.
La cantidad ya dotada o parte podría recuperarse ahora que aún no ha sido utilizada (aunque algunas cajas en proceso de fusión ya han pedido parte) en lugar de mandar el eterno mensaje al sector financiero de que sus ganancias son privadas y sus pérdidas, socializadas.
Otra de las partidas más cuestionadas son los 6.045 millones que pretenden recortarse de la inversión pública entre 2010 y 2011. Con la economía saliendo a pedales de la recesión, todos los recortes del gasto público, que equivalen a restar dinero al Producto Interior Bruto (PIB), suponen jugársela a sufrir recaídas. Los más graves son los que afectan al empleo, como la inversión. Otra política es posible.
miércoles, 12 de enero de 2011
La democracia y la libertad en peligro
Muchos critican algunas medidas que reclama Mariano Rajoy para reducir el gasto público, como reducir la subvención a los sindicatos, los gastos electorales o ministerios, porque son "el chocolate del loro". Pero son mucho más que eso...No las propone porque crea que de esa manera se va a reducir sustancialmente el déficit. Lo hace como parte de una estrategia bien calculada de debilitar la acción pública y todo aquello que refuerza la capacidad de respuesta y defensa de los trabajadores y de la ciudadanía en general.
Por eso centran también la reforma laboral en el debilitamiento de la negociación colectiva. Ni siquiera buscan más beneficios, que podrían obtenerlos con más actividad y con mayor empleo, sino más poder. Por eso lo que verdaderamente está en juego con la respuesta que los especuladores están logrando imponer a la crisis que ellos mismos han provocado es la democracia y la posibilidad de que los poderes representativos se enfrenten con garantías a los del mercado.
Los grandes financieros y los poderes económicos han conseguido vencer a los gobiernos y están logrando que éstos no solo no adopten ni una sola de las medidas reformadoras que habían previsto sino que, además, lleven a cabo programas de ajuste que, si no se frenan, van a suponer una nueva derrota histórica de las clases trabajadoras.
El procedimiento ha sido sibilino, casi diabólico. Los gobiernos tuvieron que dedicar billones de euros a salvar a los bancos para evitar que su quiebra hiciera saltar por los aires el sistema financiero internacional y a programas de apoyo a la actividad para que las economías no colapsaran. El resultado inevitable fue, o un incremento ingente de la creación de dinero en Estados Unidos y Reino Unido, o de la deuda pública.
Pero años atrás los bancos privados lograron establecer el criterio de que los bancos centrales no pueden financiar a los gobiernos. Era la manera de garantizarse para ellos el gran negocio de la deuda pública cuando se produjera y al mismo lograr que ésta fuera sustituida paulatinamente por la privada, mucho menos controlada y más rentable para la banca. Así, cuando los gobiernos han incurrido en déficit para hacer frente a la crisis que los bancos provocaron resultaba que eran esos mismos bancos quienes podían financiarlos para que dispusieran de recursos suficientes.
Se ha generado un negocio redondo en lo financiero y en lo político. Por un lado, los bancos privados han estado recibiendo dinero barato, al 1% más o menos, de los bancos centrales con el objetivo de que pudieran volver a financiar enseguida a las empresas y familias. Pero en lugar de ello, los bancos dedican ese dinero a suscribir la deuda de los gobiernos que se emite al 4 o 5% o a seguir especulando.
Y no solo eso. Buscando siempre ganar mucho más, los bancos y los grandes fondos especulativos enseguida comenzaron a manifestar que algunos gobiernos (contra los que se disponían a tomar posiciones especulativas) no iban a poder pagar la deuda, o incluso a lanzar rumores sin fundamento simplemente para hacer creer que su situación era mucho peor que la real. Y así obligaban a que subiera el interés al que los gobiernos debían emitir la deuda, alcanzado a veces, como en el caso griego, incluso el 10%.
De esa forma los bancos están obteniendo beneficios multimillonarios, pero no solo eso. Puesto que ahora disponen de una situación de privilegio frente a los gobiernos, porque éstos deben recurrir necesariamente a ellos para obtener recursos, les pueden imponer condiciones políticas draconianas. Ese es el origen de los planes de ajuste que los gobiernos que han cedido a estos chantajes están aplicando y que van buscando, sobre todo, disminuir la capacidad de respuesta de los trabajadores.
Si de verdad se quisiera dinamizar la actividad económica y el empleo no se frenaría la demanda, ni se permitiría que el dinero de los bancos vaya a otro sitio que no sean las empresas y familias. Si verdaderamente se quisiera crear condiciones para cobrar la deuda en el futuro no se debilitaría la capacidad potencial de crecimiento de las economías.
De hecho, si no fuera porque en realidad es dramático se podría calificar de cómico el modo de actuar de las agencias de rating que se usan para llevar a cabo esta extorsión a los gobiernos. Primero dicen que van a bajar la calificación si éstos no aplican el ajuste porque entonces "los mercados" no confiarán en su deuda pública y deberán emitirla más cara. Pero cuando aplican el ajuste, las mismas agencias, como ha pasado en España con Fitch, rebajan la calificación porque dicen que se reduje la expectativa de crecimiento.... ¡como
consecuencia de la aplicación del ajuste!
Lo que hay detrás de todo ello está bastante claro por mucho que quieran disimularlo. Los bancos y los grandes especuladores no quieren que se cambie ni una coma de las condiciones de plena libertad en las que actúan en los mercados internacionales. Lo de imponer algún impuesto en algún lugar concreto es lo de menos. Lo importante es la libertad de movimientos y eso es lo que quieren mantener.
Pero saben perfectamente que en esas condiciones las crisis se van a hacer cada vez más reiteradas y fuertes y por eso tratan de evitar que haya vías de respuesta social. Lo que les podría incomodar en el futuro es que haya poderes representativos a través de los que la ciudadanía pudiera hacer frente y responder a lo que está por venir y que no es otra cosa que un continuo desorden financiero y una pérdida de estabilidad y de bienestar.
No nos engañemos. No hay razones de fondo, ni científicas ni siquiera para aumentar los beneficios empresariales que justifiquen la reducción del gasto público (que en su gran mayoría y directa o indirectamente termina yendo a las cuentas de las empresas), la reforma laboral que se prepara, la privatización de servicios o de las pensiones. Solo se busca privilegiar la capacidad de acción de las grandes empresas y de los financieros. Buscan ganar más, como siempre, pero ahora necesitan hacerlo sin trabas políticas porque para incrementar sus beneficios van a tener que hacer cada vez más barbaridades y destrozar de modo más evidente la economía, el medio ambiente y la justicia social.
Lo que está en juego, pues, no es solo una cuestión salarial, ni un tijeretazo más o menos grandes a los gastos de Estado. Lo que peligra es la democracia y la libertad.
Por eso centran también la reforma laboral en el debilitamiento de la negociación colectiva. Ni siquiera buscan más beneficios, que podrían obtenerlos con más actividad y con mayor empleo, sino más poder. Por eso lo que verdaderamente está en juego con la respuesta que los especuladores están logrando imponer a la crisis que ellos mismos han provocado es la democracia y la posibilidad de que los poderes representativos se enfrenten con garantías a los del mercado.
Los grandes financieros y los poderes económicos han conseguido vencer a los gobiernos y están logrando que éstos no solo no adopten ni una sola de las medidas reformadoras que habían previsto sino que, además, lleven a cabo programas de ajuste que, si no se frenan, van a suponer una nueva derrota histórica de las clases trabajadoras.
El procedimiento ha sido sibilino, casi diabólico. Los gobiernos tuvieron que dedicar billones de euros a salvar a los bancos para evitar que su quiebra hiciera saltar por los aires el sistema financiero internacional y a programas de apoyo a la actividad para que las economías no colapsaran. El resultado inevitable fue, o un incremento ingente de la creación de dinero en Estados Unidos y Reino Unido, o de la deuda pública.
Pero años atrás los bancos privados lograron establecer el criterio de que los bancos centrales no pueden financiar a los gobiernos. Era la manera de garantizarse para ellos el gran negocio de la deuda pública cuando se produjera y al mismo lograr que ésta fuera sustituida paulatinamente por la privada, mucho menos controlada y más rentable para la banca. Así, cuando los gobiernos han incurrido en déficit para hacer frente a la crisis que los bancos provocaron resultaba que eran esos mismos bancos quienes podían financiarlos para que dispusieran de recursos suficientes.
Se ha generado un negocio redondo en lo financiero y en lo político. Por un lado, los bancos privados han estado recibiendo dinero barato, al 1% más o menos, de los bancos centrales con el objetivo de que pudieran volver a financiar enseguida a las empresas y familias. Pero en lugar de ello, los bancos dedican ese dinero a suscribir la deuda de los gobiernos que se emite al 4 o 5% o a seguir especulando.
Y no solo eso. Buscando siempre ganar mucho más, los bancos y los grandes fondos especulativos enseguida comenzaron a manifestar que algunos gobiernos (contra los que se disponían a tomar posiciones especulativas) no iban a poder pagar la deuda, o incluso a lanzar rumores sin fundamento simplemente para hacer creer que su situación era mucho peor que la real. Y así obligaban a que subiera el interés al que los gobiernos debían emitir la deuda, alcanzado a veces, como en el caso griego, incluso el 10%.
De esa forma los bancos están obteniendo beneficios multimillonarios, pero no solo eso. Puesto que ahora disponen de una situación de privilegio frente a los gobiernos, porque éstos deben recurrir necesariamente a ellos para obtener recursos, les pueden imponer condiciones políticas draconianas. Ese es el origen de los planes de ajuste que los gobiernos que han cedido a estos chantajes están aplicando y que van buscando, sobre todo, disminuir la capacidad de respuesta de los trabajadores.
Si de verdad se quisiera dinamizar la actividad económica y el empleo no se frenaría la demanda, ni se permitiría que el dinero de los bancos vaya a otro sitio que no sean las empresas y familias. Si verdaderamente se quisiera crear condiciones para cobrar la deuda en el futuro no se debilitaría la capacidad potencial de crecimiento de las economías.
De hecho, si no fuera porque en realidad es dramático se podría calificar de cómico el modo de actuar de las agencias de rating que se usan para llevar a cabo esta extorsión a los gobiernos. Primero dicen que van a bajar la calificación si éstos no aplican el ajuste porque entonces "los mercados" no confiarán en su deuda pública y deberán emitirla más cara. Pero cuando aplican el ajuste, las mismas agencias, como ha pasado en España con Fitch, rebajan la calificación porque dicen que se reduje la expectativa de crecimiento.... ¡como
consecuencia de la aplicación del ajuste!
Lo que hay detrás de todo ello está bastante claro por mucho que quieran disimularlo. Los bancos y los grandes especuladores no quieren que se cambie ni una coma de las condiciones de plena libertad en las que actúan en los mercados internacionales. Lo de imponer algún impuesto en algún lugar concreto es lo de menos. Lo importante es la libertad de movimientos y eso es lo que quieren mantener.
Pero saben perfectamente que en esas condiciones las crisis se van a hacer cada vez más reiteradas y fuertes y por eso tratan de evitar que haya vías de respuesta social. Lo que les podría incomodar en el futuro es que haya poderes representativos a través de los que la ciudadanía pudiera hacer frente y responder a lo que está por venir y que no es otra cosa que un continuo desorden financiero y una pérdida de estabilidad y de bienestar.
No nos engañemos. No hay razones de fondo, ni científicas ni siquiera para aumentar los beneficios empresariales que justifiquen la reducción del gasto público (que en su gran mayoría y directa o indirectamente termina yendo a las cuentas de las empresas), la reforma laboral que se prepara, la privatización de servicios o de las pensiones. Solo se busca privilegiar la capacidad de acción de las grandes empresas y de los financieros. Buscan ganar más, como siempre, pero ahora necesitan hacerlo sin trabas políticas porque para incrementar sus beneficios van a tener que hacer cada vez más barbaridades y destrozar de modo más evidente la economía, el medio ambiente y la justicia social.
Lo que está en juego, pues, no es solo una cuestión salarial, ni un tijeretazo más o menos grandes a los gastos de Estado. Lo que peligra es la democracia y la libertad.
La caída de Europa
El declive y la caída de Europa bajo el capitalismo. El "Estado del Bienestar" europeo naufraga, ha colapsado y cada vez más se asimila al capitalismo "sin rostro humano" del imperialismo USA. Esta generación vivirá peor que sus padres. La izquierda para sobrevivir debe transmutarse en socialismo revolucionario. Luchar y gobernar no CON sino CONTRA el capitalismo. La ilusión de una eterna "pax" socialdemócrata, un edén de tranquilas reformas, la fantasía de una lucha de clases extinguida, suponían ellos y algunos, ha muerto. Europa, en un tremendo deja vu. Ha vuelto a inicios de los años 30 aunque la historia no se repite del mismo modo nunca. La Belle Epoque, los dorados años 20, esos quince años de crecimientos basados en deudas, especulación inmobiliaria y fabricar billetes han saltado por los aires. Dos generaciones, una por nacer están hipotecadas. "Milagros" económicos como Irlanda o España yacen por los suelos. Se produce un cambio brusco y repentino en la situación, y acompañándolo a distinto ritmo, en la conciencia. Regresan los ecos del mayo del 68 francés por todo el continente. Los estudiantes toman parlamentos, edificios públicos, cortan carreteras, los trabajadores paralizan países. El sectarismo, la división, de la izquierda transformadora van dejando paso a la unidad en la acción. Avanza la izquierda en las calles, retrocede en el parlamento. El epicentro de la política se traslada de las elecciones a la lucha de clases clásica en las calles. Se pasa, poco a poco de la defensiva, a la ofensiva. De la Huelga General en plano nacional a la Jornada Europea de Acción. La historia nunca se repite linealmente. Trae nuevas experiencias históricas. En la conciencia de millones de trabajadores y jóvenes la idea de la Huelga General Europea, enarbolada por una internacional, la V, que está por construirse se difunde de lo virtual a la calle, y viceversa. Los medios innovan, cambian, las ideas se extienden. El fantasma de Marx regresa para anticipar ahora lo que ya había anticipado en el siglo XIX y que ahora es posible llevarlo a la práctica: Proletarios de toda Europa y el mundo unidos en una huelga y movilizaciones internacionales. Solo esto ya es historia. De una trascendencia en desarrollo que apenas empezamos a captar en su histórica dimensión. El "reformismo" con contrarreformas se hunde, a su izquierda sin alternativa ni discurso revolucionario, la impotencia. Las masas más avanzadas de Europa con la mirada puesta en Venezuela, Bolivia, Ecuador....Y el resto atrapadas en el espejismo del capitalismo. Aquel que pregonaba en la última década que no era necesaria la revolución social sino el esfuerzo individual para progresar, cuando parecía el triunfo de las tesis socialdemócratas, como sucediera en tramos del siglo XX. El reino de la salida individual, de las horas extras trabajadas, de aceptar "recortes" en el empleo y el salario a cuenta de inventario futuro. "La crisis será corta" "Saldremos pronto, siempre ha tardado máximo dos o tres años". Pero pasa el tiempo y se profundiza. Todo el bienestar del pasado salta destrozado, contrarreforma tras contrarreforma. Y solo es el principio. Es una crisis de onda larga, que puede irse más allá de 10 años, con altibajos. Sombras de recuperaciones brevísimas, por inyecciones de recursos que se van consumiendo toda la grasa acumulada por el saqueo capitalista en décadas, y caídas y recaídas en tobogán de larga duración. Todo da un giro de 180 grados en un año, 2008, y se produce un shock postraumático inicial en amplias capas de las masas. Hay coraje, indignación y miedo, conviviendo todo a la vez. Capas salen a la lucha y otras capas se esconden en sus casas intentando la salida individual, ante la falta de alternativa revolucionaria de las direcciones de la izquierda, y en casos, atrapados entre hipotecas, deudas y el sobrevivir cada día, con el miedo de perder lo poco que tienen o no poder alcanzarlo jamás como generaciones precedentes. En ese vacío la reacción avanza explotando los prejuicios y miedos atávicos. Votos de trabajadores políticamente no los mas avanzados pasan a la derecha o a la extrema derecha. Este factor pesa más que la abstención en sí. Es el enfrentamiento descarnado clase contra clase. La polarización social crece. La negociación, la reforma, el entendimiento no sirven. Es la hora de la movilización creciente y extensa, de la unidad de acción, de la revolución. El anticapitalismo se extiende como mancha de aceite. Prende en la juventud, en las organizaciones estudiantiles y políticas más a la izquierda. Aún es tarea pendiente hablar más de socialismo revolucionario e implementar un programa marxista en las organizaciones tradicionales de la clase y el movimiento obrero. España, década de los 30: de la dicta blanda de Primo de Rivera, en los 20, a la proclamación de la República (1931), con la victoria electoral, luego las derechas agrupadas en la CEDA, contraatacan en el Bienio Negro, donde gobiernan, levantamientos fascistas de Sanjurjo (1932) y revolucionario en Octubre del 34 (Asturias y Alto Llobregat, en Catalunya) y 1936, levantamiento fascista y respuesta con la Revolución Española 1936 y derrota ante la alianza fascista europea (Hitler-Mussolini-Franco) en 1939. De nuevo, negras tormentas acechan Europa. Y el futuro para la clase se presenta uno, como ya empezamos a ver: luchar o luchar para evitar que Europa se convierta en una prisión explotadora de los trabajadores y en una cárcel de los pueblos. O la victoria sin tregua o la más tremenda de las derrotas. No hay de otra.
sábado, 1 de enero de 2011
Derecha española
Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se debe a que los ignorantes están completamente seguros, y los inteligentes llenos de dudas.
La Guerra Civil Española no tuvo una única motivación, si no que en su realización se mezclaron una serie de características propias de la sociedad española, que lamentablemente todavía acompañan a la derecha más incivilizada de occidente.
Una sociedad en su mayoría agraria, con un nivel de educación de la clase trabajadora bajo o muy bajo, donde el analfabetismo era la característica más común; con trabajo sólo para una parte de la población y acompañados con unos salarios de miseria; sin ningún derecho más que el de criar muchos hijos, de los que fallecían un porcentaje muy alto de recién nacidos; con altos niveles de malnutrición por insuficiencia de consumo de proteínas de carne o pescado; con una estructura de la sociedad absolutamente provinciana, en la que las figuras señeras eran el cura, el boticario, el alcalde y el cabo de la guardia civil, cada uno de ellos con su misión de impedir cualquier tipo de reivindicación de los trabajadores; el cura, recomendando poner la otra mejilla cuando seas ofendido y delatando cuando algún penitente se acercaba a su confesionario para relatarle alguna desafección al régimen; el boticario, persona estudiada que cuidaba muy mucho de relacionarse como un igual con la plebe; el alcalde, generalmente el encargado del señorito, propietario de las fincas de labor en la que trabajaban los campesinos de sol a sol por un salario miserable y por último, el cabo de la guardia civil, encargado de reprimir con toda al energía posible, cualquier agresión a las propiedades de los caciques de la zona, aunque fuese el robo de una gallina para dar de comer a los numerosos hijos del ladrón. Junto a estos personajes existía una clase adinerada, con educación casi siempre religiosa, en la que predominaba la opinión de que sus bienes les correspondían por derecho divino y que los pobres lo eran por que se lo merecían. Que su situación era consecuencia clara de sus muchos méritos y que esas propiedades eran intocables y eternas. Una clase social, en síntesis, insolidaria, egoísta, trasnochada y corrupta. Características que aun conserva buena parte de nuestra sociedad.
Hace días, una profesora de instituto explicaba a sus alumnos de cuarto de ESO –veinticinco en total- que las últimas semanas del curso las dedicarían a hablar de las atrocidades del franquismo. No quería que terminaran la enseñanza obligatoria sin tener una idea clara de lo que fue la dictadura y el dictador. Cuando estaba haciendo una breve introducción de lo que fue aquel régimen, veinte estudiantes de entre 15 y 16 años se levantaron y se pusieron a cantar el “cara al sol”. La profesora esperó, sorprendida, a que callaran, pero no lo hicieron, después continuaron con el himno nacional-franquista. Al final tanto libelo fascistoide y la negativa del PP a condenar el genocidio han dado sus resultados: Chicos nacidos en 1995 se saben el cara al sol y defienden a Franco como a un héroe mítico, algo así como Matrix.
Empero, la evidencia es otra y todavía abundan historiadores profesionales y aficionados que siguen apreciando virtudes en el mayor genocida que ha sufrido España: Su influencia sobre niños y adolescentes puede tener consecuencias gravísimas que todos pagaremos algún día. En ningún país de Europa Occidental -el ultraderechista francés Le Pen, que basa su éxito en la maldita xenofobia, ha condenado varias veces el nazismo-, se permite ni la adulación ni la apología de los genocidas fascistas, a nadie se le ocurre hablar de unos y de otros, nadie escribe laudatorias sobre los tiranos: Se condenan con penas de cárcel o multas millonarias.
Sin duda alguna, esto cambiará. Algún día tendremos una derecha verdaderamente democrática que sienta el mismo desprecio hacia quien cubrió España de sangre durante cuarenta años que quienes tienen otra ideología. Algún día nadie –salvo cuatro cavernícolas, que los hay en todas partes- se escandalizará porque haya gente que quiera saber en qué cuneta o barranco yacen los restos de sus antepasados asesinados. Ese día se habrán cerrado todas las heridas.
La Guerra Civil Española no tuvo una única motivación, si no que en su realización se mezclaron una serie de características propias de la sociedad española, que lamentablemente todavía acompañan a la derecha más incivilizada de occidente.
Una sociedad en su mayoría agraria, con un nivel de educación de la clase trabajadora bajo o muy bajo, donde el analfabetismo era la característica más común; con trabajo sólo para una parte de la población y acompañados con unos salarios de miseria; sin ningún derecho más que el de criar muchos hijos, de los que fallecían un porcentaje muy alto de recién nacidos; con altos niveles de malnutrición por insuficiencia de consumo de proteínas de carne o pescado; con una estructura de la sociedad absolutamente provinciana, en la que las figuras señeras eran el cura, el boticario, el alcalde y el cabo de la guardia civil, cada uno de ellos con su misión de impedir cualquier tipo de reivindicación de los trabajadores; el cura, recomendando poner la otra mejilla cuando seas ofendido y delatando cuando algún penitente se acercaba a su confesionario para relatarle alguna desafección al régimen; el boticario, persona estudiada que cuidaba muy mucho de relacionarse como un igual con la plebe; el alcalde, generalmente el encargado del señorito, propietario de las fincas de labor en la que trabajaban los campesinos de sol a sol por un salario miserable y por último, el cabo de la guardia civil, encargado de reprimir con toda al energía posible, cualquier agresión a las propiedades de los caciques de la zona, aunque fuese el robo de una gallina para dar de comer a los numerosos hijos del ladrón. Junto a estos personajes existía una clase adinerada, con educación casi siempre religiosa, en la que predominaba la opinión de que sus bienes les correspondían por derecho divino y que los pobres lo eran por que se lo merecían. Que su situación era consecuencia clara de sus muchos méritos y que esas propiedades eran intocables y eternas. Una clase social, en síntesis, insolidaria, egoísta, trasnochada y corrupta. Características que aun conserva buena parte de nuestra sociedad.
Hace días, una profesora de instituto explicaba a sus alumnos de cuarto de ESO –veinticinco en total- que las últimas semanas del curso las dedicarían a hablar de las atrocidades del franquismo. No quería que terminaran la enseñanza obligatoria sin tener una idea clara de lo que fue la dictadura y el dictador. Cuando estaba haciendo una breve introducción de lo que fue aquel régimen, veinte estudiantes de entre 15 y 16 años se levantaron y se pusieron a cantar el “cara al sol”. La profesora esperó, sorprendida, a que callaran, pero no lo hicieron, después continuaron con el himno nacional-franquista. Al final tanto libelo fascistoide y la negativa del PP a condenar el genocidio han dado sus resultados: Chicos nacidos en 1995 se saben el cara al sol y defienden a Franco como a un héroe mítico, algo así como Matrix.
Empero, la evidencia es otra y todavía abundan historiadores profesionales y aficionados que siguen apreciando virtudes en el mayor genocida que ha sufrido España: Su influencia sobre niños y adolescentes puede tener consecuencias gravísimas que todos pagaremos algún día. En ningún país de Europa Occidental -el ultraderechista francés Le Pen, que basa su éxito en la maldita xenofobia, ha condenado varias veces el nazismo-, se permite ni la adulación ni la apología de los genocidas fascistas, a nadie se le ocurre hablar de unos y de otros, nadie escribe laudatorias sobre los tiranos: Se condenan con penas de cárcel o multas millonarias.
Sin duda alguna, esto cambiará. Algún día tendremos una derecha verdaderamente democrática que sienta el mismo desprecio hacia quien cubrió España de sangre durante cuarenta años que quienes tienen otra ideología. Algún día nadie –salvo cuatro cavernícolas, que los hay en todas partes- se escandalizará porque haya gente que quiera saber en qué cuneta o barranco yacen los restos de sus antepasados asesinados. Ese día se habrán cerrado todas las heridas.
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