Para todos/as los españoles que tengan trabajo, estudiantes, estén desempleados, sean pensionistas o similares y que se sientan desilusionados con un sistema político que no les tiene en cuenta para nada y que cada día es menos solidario con los más desfavorecidos.
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domingo, 4 de diciembre de 2011
NOS ESTAN ENGAÑANDO CON LA CRISIS
Cuando nos dicen que para salir de la crisis es imprescindible reducir el déficit público. El objetivo más importante del gobierno español, y del mayor partido de la oposición, próximo gobierno del país, parece ser la reducción del déficit del estado. Tal objetivo es, hoy, compartido por la gran mayoría de países de la Unión Europea (UE). Se asume que la bajada del déficit es el paso más importante para iniciar la recuperación económica, pues se supone que tal bajada del déficit recuperará la confianza de los mercados y de los inversores, un tanto apagada o diluida en estos momentos. Con el fin de alcanzar tal objetivo, se están desarrollando unas políticas de austeridad de gasto público que están dañando el bienestar de la población, y muy en especial de las clases populares.
Esta tesis –de que hay que bajar los déficits públicos- para alcanzar la recuperación económica es, sin embargo, profundamente errónea. Es más, el sacrificio que están imponiendo es contraproducente para la recuperación económica, además de ser perjudicial para la calidad de vida de la población. El profesor de economía, James K. Galbraith, explica en un artículo reciente por qué esta tesis está equivocada. En primer lugar, la mayor causa del déficit público no ha sido el incremento del gasto, sino la reducción de los ingresos al estado, consecuencia, en parte, del descenso de la actividad económica, y también de la reducción de los impuestos, que la mayoría de países de la OCDE (incluyendo España) han ido realizando durante estos años. En realidad, el 50% de la reducción de los ingresos fue consecuencia de la crisis, y el otro 40% se debió a la reducción de impuestos. Sólo un 10% se debe a gastos especiales dedicados a estimular la economía. La evidencia, pues, es abrumadora, mostrando que el argumento neoliberal que sostiene que el déficit del estado es consecuencia de un excesivo gasto es erróneo y claramente ideológico, sin ninguna base científica.
Cuando no nos quieren informar de que las predicciones de la reducción de los déficits son tan poco creíbles como las predicciones del colapso de la Seguridad Social. El número de supuestos que deben hacerse para que éstos alcancen estas estimaciones a largo plazo son tantas y tan valorativas, que las cifras que se dan deben tomarse con gran escepticismo.
Cuando no nos quieren entender cuando decimos que el mayor problema que existe en cualquier país no es el déficit público, sino el desempleo. En realidad, el segundo contribuye al primero, y no al revés. El elevado desempleo contribuye a aumentar el déficit, pues el estado deja de ingresar los fondos de la población que estaría empleada si dejara de estar desempleada. De ahí que sin reducir el desempleo no se podrá resolver el déficit. En consecuencia, la recuperación económica pasa por crear empleo, incluso a costa de que aumentase el gasto público para estimular el crecimiento de empleo.
Cuando los economistas de cabecera de los presidentes de la UE no les informan de que la mejor manera de reducir el déficit público es estimulando la economía, mediante toda una batería de intervenciones, de las cuales, la creación de empleo, incluso de empleo público, es esencial. Reducir el déficit, reduciendo el gasto público, es profundamente erróneo.
Cuando algún poderoso país de Europa, como Alemania, no permite que un Banco Central actúe como Banco Central (que no es el caso en la UE, con el Banco Central Europeo, que no es un Banco Central, sino un lobby para la Banca, y muy en especial, para la banca alemana), con él el gobierno siempre puede crear recursos. Siempre y cuando el Banco Central tenga imprentas para imprimir moneda, éste puede tener el dinero que desee. El peligro que puede crearse en caso de aumentarse la liquidez, es la inflación (hoy el problema, sin embargo, es el inverso, la deflación) y la devaluación de la moneda, lo cual, señala Galbraith, no iría mal ni al dólar ni al euro (en caso de que el Banco Central Europeo actuara como Banco Central, ayudando a los estados de la Eurozona).
Cuando nos aplican políticas de reducción de los salarios de los funcionarios o congelación de las pensiones de los jubilados; un estado que se precie de ser justo, puede siempre generar recursos incrementando la progresividad fiscal que ha ido deteriorándose durante el largo periodo neoliberal. Como señala John S. Irons en otro interesante artículo, es que es bochornoso que Warren Buffet y Bill Gates tengan, en la práctica, la misma tasa de gravación fiscal que sus secretarias. Lo mismo podría decirse de Emilio Botín, el banquero más rico de la UE.
Cuando nos quieren convencer de que una reforma laboral en España pasa, forzosamente, por la disminución del importe de los salarios cuando el coste salarial en España es de los más bajos de Europa (el salario mínimo interprofesional en España es de 630,00€, mientras que en Francia o Alemania es de 1.310,00€); una intervención pública de gran calado para estimular la economía no es el abaratamiento de los salarios (ni tampoco facilitar a los empresarios el despido de sus trabajadores), sino garantizar el crédito, incluso a base de crear entidades públicas de crédito; el actual gobierno ha perdido una ocasión única al no nacionalizar las cajas de ahorro en el momento de sus fusiones. Las reformas realizadas hasta la fecha ya han conseguido una vieja reivindicación de los empresarios: una enorme reducción en el coste del despido de los trabajadores por los empresarios.
Cuando se olvida la enorme responsabilidad de las entidades financieras en la alimentación de la crisis obviando una profunda reforma de sus actividades; la reforma del sistema financiero es inexcusable, además de establecer una opción pública que competiría con la banca privada, ésta estaría más regulada, prohibiendo las actividades e instrumentos especulativos que nos llevaron al desastre. Tendría que ser un objetivo de los estados gravar las actividades fácilmente predecibles como especulativas, y disminuir las rentas del capital financiero, que son a todas luces excesivas, y que se han disparado a costa de las rentas del trabajo y del capital productivo. No se han tomado medidas que eviten una nueva crisis y ya se está hablando de que se avecina otra mediante una “nueva idea” de las entidades financieras sobre los seguros y fallecimientos.
Cuando escuchamos a la calle decir que estos políticos no nos representan y se hurta la democracia a los ciudadanos nombrando primeros ministros en Italia y Grecia a dos tecnócratas que no han sido elegidos democráticamente por el pueblo, y para más sonrojo estos señores fueron altos ejecutivos en Goldman Sachs, sociedad muy activa en la génesis de la crisis y su mantenimiento. (En varias películas de investigación sobre la crisis financiera del 2008, entre las que cabe destacar Capitalismo: Una historia de amor de Michael Moore, ha sido marcada como una de las responsables de fomentar y encauzar la crisis para beneficiar a los sectores más ricos). Papademos: Actual primer ministro griego, tras la dimisión Papandreu. No elegido por el pueblo. Ex-gobernador del Banco de la Reserva Federal de Boston entre 1993 y 1994. Vicepresidente del Banco Central Europeo de 2002 a 2010. Miembro de la Comisión Trilateral desde 1998, fundada por Rockefeller, lobby neo-liberal (se dedican a comprar políticos a cambio de sobornarles). Ex-Gobernador del Banco de Central Grecia entre 1994 y 2002. Falseó las cuentas de déficit público del país con la ayuda activa de Goldman Sachs, lo que condujo en gran parte a la actual crisis que sufre el país.
Mariano Monti: Actual primer ministro de Italia tras la dimisión de Berlusconi. No elegido por el pueblo. Ex director europeo de la Comisión Trilateral antes mencionada. Ex-miembro del equipo directivo del grupo Bilderberg. Asesor de Goldman Sachs durante el periodo en que ésta ayudó a ocultar el déficit del gobierno griego.)
Cuando observamos estupefactos como Comunidades como la Catalana se convierte en punta de lanza que indica el camino a seguir por el próximo gobierno del estado, proponiendo, a modo de señuelo para ver como se reacciona, la contratación obligatoria por parte de los ciudadanos de un seguro médico privado, por que el actual sistema de salud es “económicamente inviable”.
Cuando recibimos periódicamente la información de las asociaciones de inspectores de hacienda sobre la enorme magnitud del fraude fiscal (un último dato cifraba esta cantidad en la cuarta parte del PIB español, unos 250.000.000.000,00€), y observamos aun más perplejos como ningún gobierno hasta la fecha ha hecho ningún movimiento para reducir éstas hasta equiparar esas cifras con las de los países de nuestros entorno, que cifran esa cantidad en menos de un 10% (en España es del 25,00%)
Y ahí está el problema. En estos momentos de grave crisis, el debate político es entre el gobierno, que está reduciendo el déficit a base de recortar el gasto público, y la oposición (PP, de momento oposición y CiU), que quieren recortarlo todavía más. Mientras que el debate se centre en quien recorta más, la economía irá de mal en peor.
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