Para todos/as los españoles que tengan trabajo, estudiantes, estén desempleados, sean pensionistas o similares y que se sientan desilusionados con un sistema político que no les tiene en cuenta para nada y que cada día es menos solidario con los más desfavorecidos.
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lunes, 28 de mayo de 2012
El fin del Mundo
La Biblia es la fuente documental más antigua que tenemos. ¿El contenido de la Biblia, que es la palabra de Dios revelada a los hombres, ha podido se adulterada con el paso del tiempo? Los textos originales de la Biblia fueron escritos en hebreo. Los textos que hoy se tienen como válidos son traducciones y eso siempre produce alteraciones. A veces, resulta muy complicado encontrar una palabra que refleje en un idioma el significado que tiene en otro. La palabra de Dios ha sido modificada, corrompida y adulterada, según conveniencias particulares. Los papistas sólo admiten como verdadera la traducción que del original hebreo hizo San Jerónimo en el siglo IV, conocida como la Vulgata. Fue entonces cuando Roma decidió establecer lo que llamó la ortodoxia para condenar algunas corrientes del cristianismo a las que tacharon de herejías, especialmente la de Arrio, quien negaba que el Hijo fuera igual al Padre. En ese texto, se introdujeron una serie de modificaciones para poder carta de naturaleza a la Santísima Trinidad, elevando a la categoría de dogma la afirmación de que Dios es uno y trino a la vez. Esa fue la barbaridad que santificaron en Nicea. La Iglesia de Roma se ha negado siempre a que la Biblia se traduzca a otras lenguas que no sean el latín para mantener la farsa del trinitarismo. El concilio durante el cual se estableció la Trinidad también condeno como herejes a aquellos que sostuvieran un credo diferente al que se determinó allí. Por eso se le llama el credo nicerino. El patriarca Atanasio actuó como un verdadero perro de presa persiguiendo a Arrio y a sus seguidores.
Es de sobra conocido que los papistas siempre han deseado ejercer el control sobre las cuestiones religiosas y también sobre otras que no lo son. Desde muy pronto trataron de controlar el poder temporal y se arrogaron el derecho de coronar a los emperadores. La humillación del emperador Enrique IV en Canosa es una de las páginas más comentadas de la historia. El emperador se había enfrentado al Papa, fue excomulgado, lo que creó gravísimos problemas. A principios de 1077 acudió al castillo de Canosa, donde estaba el Papa Gregorio VII, para implorar su perdón. Este no le recibió hasta tres días después; el emperador permaneció en el patio, descalzo, con ceniza en la cabeza y vestiduras de penitente, en pleno mes de enero y bajo una copiosa nevada. También se han inmiscuido en los planteamientos científicos, con la excusa de que contradecían a la Biblia. Rechazaron las tesis de Copérnico y obligaron a Galileo a retractarse de su formulación sobre el movimiento de la Tierra. Una de sus mayores pretensiones ha sido siempre mantener al pueblo en la mayor de las ignorancias. La Inquisición española castigó a un profesor de la Universidad de Salamanca por utilizar en sus trabajos los originales del hebreo.
A lo largo de los siglos, los rabinos judíos han sido extremadamente escrupulosos con el texto del Antiguo Testamento. Los copistas de la Biblia tenían que ser muy cuidadosos en su trabajo: no podían modificar una sola letra de lo que copiaban. Toda reproducción era minuciosamente revisada para que no hubiera en ella la más mínima alteración.
El mishkam, el tabernáculo, es una especie de santuario portátil construido según unas especificaciones muy concretas. Estas fueron indicadas a Moisés por el propio Dios. En él, los israelitas guardaban sus más importantes símbolos religiosos: Las Tablas de la Ley, la vara de Aarón y un pan de maná que se guardaba en el interior del Arca de la Alianza. Sólo los sacerdotes podían acceder al mishkam. Había un recinto, dentro del propio tabernáculo, el sancta sanctorum, al que únicamente el sumo sacerdote podía acceder. Cuando entraba, vestía unas prendas especiales, cuya confección había señalado el mismo Dios. Son el efod, el pectoral de juicio y el manto. El pectoral de juicio era una especie de peto hecho con lino trenzado de color carmesí y adornado por una docena de piedras preciosas distribuidas en cuatro filas. Las piedras eran una esmeralda, un topacio, un zafiro, una amatista y un rubí. Su función era proteger al sumo sacerdote del Arca de la Alianza. La peligrosidad del arca de la Alianza viene citada en varias referencias: En el Primer Libro de Samuel se dice que, tras una derrota sufrida por los israelitas, el Arca pasó a manos de los filisteos. Estos al llevaron al templo de Dagón, el más importante de sus dioses. Pero el Arca destruyo la imagen del ídolo y causo tal temor que los filisteos la trasladaron a la ciudad de Gat. El poder del Arca se manifestó haciendo que sus habitantes enfermaran, les salieron tumores y úlceras que causaron la muerte a muchos de ellos, por lo que decidieron, después de consultar con sus sacerdotes, magos y adivinos, devolver el Arca a los israelitas. La trasladaron por una carretera hasta un lugar cercano a su campamento y allí la abandonaron. Los hebreos la recogieron y quedó bajo la custodia de Eleazar.
Otra referencia se encuentra en el Segundo Libro de Samuel. En tiempos del rey David se decidió trasladar el Arca hasta Jerusalén. Iba en una carreta y un tal Uzza puso su mano sobre ella porque, en un lugar escabroso, estuvo a punto de volcarse. Al tocarla cayó fulminado. Entonces dejaron el Arca durante varios meses en casa de un vecino de Gat hasta que el rey ordenó su traslado a Jerusalén, en medio de grandes celebraciones. El propio David danzó delante del Arca, lo que despertó algunas críticas por mostrarse de aquel modo ante el pueblo.
Los profetas eran hombres que anunciaban acontecimientos que todavía no habían ocurrido. Se trataba de personajes muy dispares. Algunos eran unos palurdos de los que Dios se valía; otros eran personas instruidas, conocedoras de los textos sagrados; unas cuantas gentes estrafalarias. Lo llamativo era que todos tenían una cosa en común. Eran mensajeros del futuro, lo cual hace suponer que tenían conocimiento de lo que iba a suceder, aunque lo que anunciaban era una posibilidad. Aseguraban conocer aspectos del porvenir porque el propio Yahvé así se lo había rebelado; podría haberles llegado a través de la Biblia.
En la Biblia hay cientos de mensajes encriptados en que se anuncia el futuro. Pero debemos considerar que Dios nos creó libres, con capacidad para decidir sobre nuestro porvenir, y eso significa que los acontecimientos no han de estar necesariamente predeterminados. Al igual que forjamos nuestro futuro a partir de nuestros actos y son nuestras acciones las que determinan que el destino de nuestra lama sea el cielo o el infierno, a la humanidad le ocurre lo mismo.
Los estudiosos de la Biblia pretenden descubrir en sus páginas lo que el futuro nos depara para hacer frente a las catástrofes que amenazan a la humanidad. Los profetas eran heraldos de lo que ocurriría, de las tribulaciones que sufriría el pueblo de Israel en caso de que no se cumpliesen con los mandamientos. Daban un plazo para conseguir su perdón y así modificar tan negras perspectivas. Esos mensajes ocultos se pueden leer con una clave. Quién posea esa clave conocerá las advertencias que Dios ha hecho a los hombres sobre su futuro.
Sólo hay algo que ocurrirá en el futuro y que no puede alterarse porque en ello no está en juego nuestra libertad: El Amargedón. Es el nombre de la batalla que se librará al final de los tiempos entre las fuerzas del bien y del mal; entre Cristo, que de nuevo volverá a la Tierra en carne mortal, y el Anticristo, que también se habrá encarnado. Pero esta terrible batalla no tendrá lugar antes de que hayan ocurrido ciertas cosas. De modo que, tomando como base ciertas referencias, puede fijarse con exactitud el final de los tiempos. La fecha de lo que, desde una perspectiva cristiana, se ha denominado el Apocalipsis, que precederá al Juicio Final.
En la Biblia está escrito que antes del final de los tiempos se construirá un nuevo templo de Jerusalén, en el mismo lugar donde se alzó el primero, el que mandó edificar Salomón en el monte Moria, donde Abraham iba a sacrificar a su hijo Isaac. Se construirá con unas instrucciones muy precisas que Yahvé había dado a Moisés.
La irracionalidad del trinitarismo, esa falsificación que Osio, Atanasio y otros herejes se inventaron para definir la consustancialidad del Padre y del Hijo; esa es la Bestia de la que habla el Apocalipsis, y sus seguidores son los adoradores de la Bestia. Ese momento es muy importante porque fue entonces cuando la palabra de Dios quedo, definitivamente, corrompida. Sucedió en el año 325 y se celebró donde se declaro hereje a Arrio y se acepto como ortodoxa la formula del homoousion. Este término define el concepto según el cual el Padre y el Hijo son iguales en sustancia. Ahí se inicio la corrupción y comenzó la gran apostasía de la que nos habla el Apocalipsis. Alcanzó su apogeo en el año 607, momento en que, después de que apostatase Recaredo, el rey de los visigodos, que eran el pueblo germano asentado en la provincia romana de Hispania, se inicio la persecución contra los arrianos, los auténticos cristianos. A partir de esa fecha, comenzaría el reinado de la Bestia, y cuando este termine, como dice el Apocalipsis, llegará el final de los tiempos.
Dice el Apocalipsis: “Luego vi en el cielo otra señal grande y maravillosa: siete ángeles que llevaban siete plagas, las últimas, porque con ellas se consuma el furor de Dios”. Y más adelante continua: “Y el Santuario se llenara de humo procedente de la gloria de Dios y de su poder y nadie podrá entrar en el Santuario hasta que se consuman las siete plagas de los siete Ángeles”.
Las plagas del Apocalipsis son: “Y oí una voz que desde el Santuario decía a los siete Ángeles: “Id y derramar sobre la tierra las siete copas del furor de Dios”. El primero fue y derramo su copa sobre la tierra y sobrevino una úlcera maligna y perniciosa sobre los hombres que adoraban la marca de la Bestia y adoraban su imagen. El segundo derramó su copa sobre el mar, y se convirtió en sangre como de muerto y toda alma viviente murió en el mar. El tercero derramo su copa sobre los ríos y los manantiales de agua se convirtieron en sangre. El cuarto derramó su copa sobre el Sol y le fue encomendado abrasar a los hombres con fuego y los hombres fueron abrasados con un calor abrasador. El quinto derramó su copa sobre el trono de la Bestia y quedo su reino en tinieblas, y los hombres se mordían la lengua de dolor. El sexto derramó su copa sobre el gran río Eúfrates y sus aguas se secaron para preparar el camino de los reyes de Oriente. Y vi que de la boca de la Serpiente, de la boca de la Bestia y de la boca del falso profeta salían tres espíritus inmundos como ranas. Eran espíritus de demonios que realizaban señales y van a donde los reyes de todo el mundo para convocarles a la gran batalla del Gran Día del Dios Todopoderoso. Los convocaron en el lugar llamado en hebreo Armagedón. El séptimo derramó su copa sobre el aire; entonces salio del Santuario una fuerte voz que decía: “Hecho está”. Se produjeron relámpagos, fragor de truenos y un violento terremoto, como no lo hubo desde que existen hombres sobre la tierra, un terremoto violento. La Gran Ciudad se abrió en tres partes y las ciudades de las naciones se desplomaron”:
Durante un tiempo se pensó que el reinado de la Bestia habría de centrase a partir del año 607. San Juan en su Apocalipsis decía que tras su nacimiento, la Bestia estaría refugiada un millar de años y doscientos sesenta días. Después llegaría el final de los tiempos. Los días de que habla San Juan son en realidad años. La fecha de referencia del comienzo del reinado de la Bestia hay que situarla en el momento en que el papa de Roma, a la que se refiere San Juan, añadió la pieza final a su cadena de poder temporal y quedaron en sus manos las grandes decisiones. Y es el día en que el papa León III coronó a Carlomagno como imperator. Esa es la fecha que se toma como de la fundación del Sacro Imperio Romano de Occidente. Fue en la Navidad del año 800.
El Apocalipsis llegará en el año 2060.
El hombre menguante
Serafín era un niño que había nacido dentro de una familia ordinaria, entendiendo por ordinaria la formada mediante la relación de un hombre y una mujer, sin compromisos religiosos pero con un profundo respeto y amor entre la pareja. Sus padres vivían en un pueblecito de la costa de un país situado en el hemisferio norte; sus paisanos se dedicaban a las faenas propias del trabajo en la pesca marítima, con las
consabidas dificultades inherentes a éste, a menudo salpicado con tristes acontecimientos humanos producto de las circunstancias del duro trabajo. Era impresionante contemplar como las mujeres de los pescadores de puntillas en los farallones del puerto pesquero de la localidad, adivinaban, más que verlo, en la lejanía del horizonte la barca de su marido, distinguiéndola de cualquier otra, en la dura espera de las madrugadas de trabajo diario. Es muy posible que estas duras circunstancias formasen el recio carácter y las costumbres de los habitantes de esa villa.
Este pueblo se distinguía por su vida social, separada de la de cualquier otro, producto del aislamiento geográfico de sus más próximos convecinos, la ubicación del lugar no favorecía la relación ni el contacto con otras formas de proceder. Consecuencia de todo esto pudo ser la forma especial de organizarse de los vecinos.
Una característica fundamental de los habitantes era la de su baja estatura: su promedio de altura física era de un metro cincuenta centímetros para los varones y un metro cuarenta centímetros para las mujeres. Como el trabajo físico de la pesca requería de una superior fuerza física, eran muy valorados los seres que superaban esta media. Era tanto el valor que daban a esta cuestión que hasta su organización administrativo política estaba condicionada por ella. El sistema de elección de los cargos que dirigían las principales organizaciones que regulaban la vida de los habitantes estaba sometido a la condición de la altura. Cada cuatro años se ordenaba el censo de mayores de edad (hombres y mujeres, mayores de 21 años) por la altura de sus miembros; así el de mayor altura era nombrado inmediatamente regidor de la urbe; el siguiente en este orden era nombrado jefe de los servicios de extinción de incendios; el tercero de la lista pasaba a ser el jefe de la seguridad ciudadana, los diez siguientes eran sus más directos colaboradores; y así, ordenadamente, se realizaba la asunción de las responsabilidades comunes de los ciudadanos de la villa. No importaba si había que cambiar, en cada ocasión de ordenamiento del censo, a todas las personas removiéndolas de sus cargos para poner a nuevos personajes. La cuestión era mantener a los más altos (mujeres u hombres) en los puestos más importantes para la dirección de la ciudadanía.
Serafín mostró desde muy pequeño un desarrollo superior a casi todos los niños nacidos en las mismas fechas, a consecuencia de esto sufrió un diferente desarrollo de una de sus piernas que, en su más tierna infancia, había crecido más que su compañera del otro lado; los médicos prescribieron para Serafín una silla de ruedas para realizar cualquier desplazamiento, recomendando encarecidamente que permaneciese de pie el menor tiempo posible, hasta que se hubiesen desarrollado por completo ambas extremidades y se verificase su equivalente altura. Esta circunstancia le privó de compartir los juegos con los amigos de su edad, confiriéndole un carácter reservado y huraño, que se fue intensificando con el tiempo.
Llegado a la mayoría de edad Serafín había alcanzado una estatura superior a la media, habiendo superado también el problema de desequilibrio en las piernas, pudiendo caminar sin ningún problema. Su altura era de un metro cincuenta y cinco centímetros y el día de la valoración del censo era esperado por él y sus padres con sumo interés, esperando y confiando que esa altura podía conferirle algún puesto destacado en la organización de la villa.
Pasaron los meses y por fin llego el tan esperado día; los actuales dirigentes expusieron al público las listas de los nuevos cargos, según sus diferentes alturas y ahí estaba Serafín, si bien no ocupaba uno de los puestos principales, por que la media de altura de la población había superado ligeramente los estándares hasta hora establecidos, si estaba incorporado a los servicios de defensa de los derechos de los trabajadores ante los empresarios; este puesto contenía las funciones de acordar las condiciones de trabajo de los trabajadores con los empresarios. A partir del siguiente día Serafín se incorporó a su nuevo trabajo, relacionándose diariamente con los compañeros que realizaban labores semejantes y con las direcciones de las empresas; poco a poco iba perdiendo el contacto con el resto de vecinos, cosa que por otro lado le parecía absolutamente normal e imputable a la responsabilidad del puesto que desempeñaba.
Pasaron varias lecturas del censo y Serafín se mantenía en los puestos de defensa de los trabajadores, si bien había ido disminuyendo su posición en la organización debido a la entrada de nuevos miembros con mayor altura que él, pero esto no había variado sus relaciones; continuaba viéndose con poderosos empresarios y altos cargos de entre los trabajadores, se había acostumbrado a no hablar prácticamente nada con los trabajadores, fundamentalmente, según su forma de pensar, por que sus opiniones eran tan profundas y valiosas que habría sido una pérdida de tiempo tratar de hacer entender a aquellos sus razones, ya que ninguno de ellos estaba preparado para entenderlas.
Un día les llego la noticia de que el gobierno del país al que pertenecían iba a construir una carretera que desde la gran ciudad comunicaría al pueblo con ella, terminando con su secular separación del resto de los ciudadanos de aquel país.
Tal hecho ocurrió y, por fin, un día llegaron autoridades nacionales para inaugurar la finalización de las obras de la amplísima autovía que desde ya y para siempre, les comunicaría con el resto del país. Esta vía permitiría la interrelación humana y material del pueblo con el resto, significaría una ventaja para la salida y venta de los productos locales, así como una entrada en tiempo real de cuestiones que hasta la fecha les habían estado negadas. Serafín estaba tan ocupado en su posición de autoridad local que compartía el lúdico acto con las autoridades nacionales que no se percato de un hecho trascendental para su futuro: la mayoría de los cargos nacionales eran más altos que los más altos de los locales. La fiesta terminó y todo pasó a ser como antes de la inauguración. ¿Todo? No.
Al principio el tráfico por la autovía era escaso pero según transcurría el tiempo se fue haciendo más y más intenso. La situación del pueblo en la costa les pareció muy adecuado a unos promotores inmobiliarios, que comenzaron a hacer gestiones acerca de las autoridades locales para construir una primera promoción de viviendas residenciales, para vender como segunda vivienda o vivienda de verano a los habitantes de la próxima gran ciudad, ya que actualmente con la autovía el transporte hasta el pueblo se había convertido en un paseo. La iniciativa fue bien acogida por las autoridades locales y se comenzó la construcción de las viviendas. Todo el proceso se realizó en un tiempo record, y aunque parecía que nunca se iba a terminar llegó el día en que comenzaron a entregarse las llaves de sus viviendas a los nuevos propietarios. Serafín continuaba como cargo elegido pero muy disminuida su importancia relativa respecto al resto de sus compañeros, si bien y fruto de sus numerosos contactos, él continuaba con sus relaciones, emitiendo su autorizada opinión cada vez que tenía la posibilidad de ello, eso sí, siempre ante una auditorio adecuadamente seleccionado.
Numerosos vecinos de la gran ciudad, actuales propietarios de viviendas en el pueblo, comenzaron a empadronarse en la villa, motivado principalmente por las mejores condiciones impositivas y por la personal posibilidad de disfrutar de más tiempo libre en un horizonte donde todo lo que se veía era un precioso mar.
Transcurrió el tiempo y llegó el nuevo censo electoral por alturas. Serafín estaba acostumbrado, en anteriores citas elegibles, a que si bien había ido descendiendo su posición en el organigrama local, su ascendiente no había disminuido un ápice, antes bien consideraba que su opinión era cada vez tenida más en cuenta por sus conciudadanos, por eso fue una enorme y desagradable sorpresa ver que en la relación de personalidades representativas no estaba su nombre, ¡¡pero como podía ser!! Si sus vecinos estaban encantados con sus consejos y recomendaciones; si era público y notorio que tenía unas brillantes ideas; si por derecho propio era uno de los líderes de la localidad; si era él y sus evidentes conocimientos los que repartían con profusión calificativos sobre los divino y lo humano; si había sido él el que había negociado con los más poderosos del lugar.
Pasó el tiempo y Serafín tuvo que comenzar a realizar aquellas tareas que tan inferiores le habían parecido cuando las había visto hacer a otros. Tuvo que adquirir una embarcación y salir a la mar para conseguir pescar lo que sería su sustento diario; mientras navegaba cerca de la costa y veía como los altos veraneantes le saludaban desde la playa, maldecía interiormente el sistema de elección de cargos en función de la estatura. ¡¡Con las enormes capacidades cognitivas que el tenía, desperdiciadas en aquella maldita barca!!
jueves, 24 de mayo de 2012
Canovas - Sagasta: Sin alternativas
El sistema político de la Restauración está absolutamente ligado a la figura de Antonio Cánovas del Castillo. Antiguo ministro de la Unión Liberal, su pensamiento político fue reaccionario y antidemocrático, siempre fue contrario al sufragio universal. Según su idea había que crear un sistema bipartidista basado en dos partidos burgueses que pacíficamente se fueran turnando en el poder. Estos dos partidos serían el que él creó, el Partido Conservador, que debía sustituir al agotado partido Moderado, y el Partido Liberal, dirigido por el antiguo progresista Práxedes Mateo Sagasta, que sería el heredero de los ideales de 1869 adaptados a los límites del sistema canovista. El turno en el poder no era la expresión de la voluntad de los electores, sino que los dirigentes de los partidos lo acordaban y pactaban previamente, siguiendo el "encasillado" acordado por las elites políticas.
Hasta aquí hemos venido hablando de unas circunstancias políticas situadas en los años 1870 (finales del siglo XIX), pero ¿no les parecen de lo más contemporáneas? Si las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011 se volvieran a repetir ahora, en este momento, y después de conocer y soportar todas las medidas que ha tomado el gobierno de Rajoy y suponiendo las que les quedan por tomar, el PP volvería a ganar las elecciones ¿por qué?; por que no existe una alternativa clara y diferenciada que ilusione y entusiasme a los millones de ciudadanos que dejaron de votar opciones progresistas el pasado noviembre. Es cierto que desde entonces se han realizado dos pequeñas tomas de muestras electorales en Andalucía y Asturias, pero los resultados no son precisamente para pensar que algo ha cambiado, a no ser que queramos ponernos la venda antes de hacernos la herida. El partido opción de gobierno pero actualmente en la oposición debe, necesita, dejar claro a sus potenciales electores que de verdad ha entendido el mensaje que se le ha enviado y tiene claro el camino a tomar. Desde luego que esto no pasa por votar, junto al PP y CiU, la negativa de la Mesa del Congreso para admitir todas las preguntas sobre la Casa Real y sus inquilinos. Así no se demuestra un talante diferente; menos mal que la Izquierda Plural no pretendía en esa solicitud la instauración de la III República. ¿Por cierto, qué piensa el PSOE sobre una III República?
Debe dejar meridianamente claro su posición en numerosas e importantes cuestiones, como son:
o Reducción de las plantillas de trabajadores asalariados de los órganos del partido para minimizar la dependencia financiera de la banca privada. De esta manera disminuiremos, cuando no eliminaremos, las dependencias del partido de aquellos intereses. Fijación de los salarios de cargos públicos, orgánicos e institucionales, en función del SMI.
o La izquierda en el poder no puede seguir las recetas económicas, políticas y sociales elaboradas por la derecha. Tiene las suyas propias indefectiblemente unidas al mantenimiento y extensión de Estado Social de Derecho. Para ello la financiación de la Educación, Sanidad y Protección Social se dotará desde los Presupuestos Generales del Estado, supliendo los déficits que produzcan los saldos de los impuestos para esas cuestiones.
o Mientras el partido esté en la oposición se ocupará fundamentalmente de denunciar los abusos que cometa el partido en el poder, si es posible mediante la oposición de personas a las que no se las pueda descalificar con un “¿y usted qué hizo cuando gobernaba?”
o No es verdad que en España exista un Estado del Bienestar equiparable al resto de países europeos, ni siquiera considerando nuestros diferentes PIB. No basta con animar al pueblo a salir a la calle a manifestarse, hay que decir clara y rotundamente las alternativas progresistas que se pueden y deben tomar.
o La educación concertada no es ningún derecho, por tanto debe desaparecer. Hay que decir claramente que piensa el partido (sus órganos superiores, que en ocasiones discrepan profundamente de lo pensado por las bases; por que en este partido está permitido discrepar) sobre los acuerdos con la Santa Sede, siendo deseable que lo que se diga esté en sintonía con lo que esperan los ciudadanos: denuncia de los acuerdos, supresión de estos y de cualquier vínculo que una a un Estado laico con cualquier creencia religiosa. Inmediato cese de cualquier tipo de subvención o ayuda a la Iglesia Católica. Desaparición de ésta de cualquier manifestación del Estado.
o Nacionalización de la banca susceptible de necesitar ayudas públicas multimillonarias. Establecimiento de una Banca Pública que compita a nivel de igualdad con la banca privada, con la ventaja de que aquella no tendrá como único y preferente objetivo el beneficio privado si no la financiación de los proyectos que beneficien a la mayoría de los ciudadanos. Se puede hacer mediante una adecuada y constitucional Programación Económica. Regulación de todas las transacciones financieras de los bancos.
o Dotar a la Agencia de Gestión Tributaria de los medios, técnicos y humanos, suficientes para reducir el fraude a límites insignificantes. Voluntad política para llevar a cabo estas directrices. Duras sanciones (penalizables con condena de cárcel) a los grandes defraudadores. Imposición progresiva en todos los impuestos, haciendo que las rentas del capital (SICAV incluidas) tributen a los mismos porcentajes que las rentas del trabajo. Equiparación del SMI (Salario Mínimo Interprofesional) español al proporcional, según PIB, de otros países.
o Creación de un Reglamento de Incompatibilidades dentro del partido para evitar, siempre que sea posible, duplicidades entre cargos orgánicos e institucionales. Reforma del Código Penal para castigar con severidad los delitos contra la propiedad pública. Derogación o Rectificación severa de la Ley Electoral, haciendo que todos los votos valgan igual, con independencia de si el partido es regionalista o nacional. Eliminación de las Diputaciones Provinciales. Eliminación del Senado o convertirlo en una Cámara Regionalista con menor número de miembros.
Quedan muchas cuestiones por exponer que deberían ser respondidas por una partido que se dice de izquierdas y progresista, si quiere ser, realmente, algo más que una alternancia del otro partido mayoritario; si no es posible que el perjuicio que pueda causar a quienes sí tienen estas opciones entre sus motivaciones políticas provoquen la dispersión del gran partido que fue y que puede volver a ser.
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