Visitas

lunes, 20 de mayo de 2013

Connivencia del poder político en el origen de la crisis


Desde altísimas instancias del poder financiero multinacional se pergeño un proceso que proporcionaría inmensos beneficios a sus creadores pero que necesitaba de la “colaboración” del poder político para su progreso. Para ello se elaboraron procesos consecutivos que crearían el caldo de cultivo previo que se necesitaba para conseguir los objetivos deseados. Lo primero que se necesitaba es que accediesen al poder aquellos individuos “susceptibles” de ser el aparato imprescindible para realizar dicha tarea; no fue difícil conseguir este objetivo porque los medios estaban de parte de los creadores; la televisión, la radio, los informativos, los periódicos en sus manos se encargaron de realizar esa primera fase. Posteriormente les fueron enviando, sutilmente o no, las órdenes para que ejecutaran el plan acordado en esas reuniones de los “más grandes”.
Para empezar se debía de hacer una profunda reforma de las normas que regulaban el sistema financiero; y las órdenes fueron estas:
- Los gobiernos renunciarían a su capacidad de decisión en materia monetaria, pasándoselo a los bancos centrales, que, a su vez, irían cambiando sus estatutos para no tener que dar cuentas al gobierno de lo que hacían.
Asimismo, renunciarían a la capacidad de fijación de los tipos de interés, dejando que su nivel se determinase según la discrecionalidad de los bancos centrales.
Sería necesario la creación de nuevas formas de financiación del sector público, con el fin de que el mercado, esto es, la iniciativa privada, se aproveche mejor de las necesidades de financiación pública gracias a la emisión de títulos más rentables por ser más fácilmente comercializables y liquidables.
- Se aliviaron las obligaciones que tenían los bancos de mantener reservas con el fin de que pudieran aumentar su capacidad de crear dinero bancario.
- Se eliminarían todas las dificultades que pudieran existir para la entrada de nuevas entidades financieras, sobre todo extranjeras, en los mercados aunque ello no hizo sino generar mercados más ologopólicos porque los gobiernos alentaron también a través de todo tipo de estímulos la concentración bancaria y financiera, lo que por cierto, contradice claramente la continua retórica de más competencia y mejor mercado que suele servir de excusa y justificación de todas estas reformas.
- Los gobiernos procederían a privatizar las empresas financieras y bancos públicos, normalmente en condiciones muy ventajosas para el capital privado que las adquiría. De esta forma los Estados perdieron un instrumento fundamental para enfrentarse a las crisis económicas y para garantizar el flujo de crédito a la actividad productiva.
Estas reformas vinieron acompañadas de la consolidación de un entramado de vías complementarias para rentabilizar el capital financiero, como los paraísos fiscales, que permitieron que los beneficios obtenidos eludieran al fisco y que los nuevos negocios derivados de la ingeniería financiera se llevarán a cabo al margen de las leyes y la supervisión bancaria y financiera.
Una significativa muestra de esta connivencia se identifica con la derogación en EE UU de la Ley Glass-Steagall (creada eb 1933, después de la anterior crisis financiera), la cual contenía mecanismos de supervisión de las entidades bancarias y establecía una clara separación entre los bancos de inversión y los comerciales. Los bancos de inversión no podían aceptar depósitos, gestionar cuentas de crédito y dar préstamos, que eran actividades típicas de los bancos comerciales. El presidente Bill Clinton cedió a las presiones de los bancos y la derogo en 1999, acabando con el mecanismo más estricto de regulación y vigilancia bancaria que llevaba consigo.

jueves, 16 de mayo de 2013

Los bancos crearon la crisis pero con la connivencia del poder político


El poder del que gozan los dueños del mundo no es solo financiero, ni ajeno a los avatares de la política, como nos quieren hacer creer, sino todo lo contrario capaz de modificar todas las decisiones que tienen que ver con la marcha de nuestras sociedades con tal de tener las manos libres para ganar dinero con sus negocios.
La estrategia del poder financiero está basada en lo que se denomina “El Consenso de Washington”, que son un conjunto de propuestas políticas que en opinión de John Williamsom Washington consideraba “adecuadas”, las que habría que aplicar para lograr el beneplácito y la aceptación del poder político y de la Reserva Federal de los Estados Unidos, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, así como de los “expertos”, las voces “independientes” que consagran la bondad de la política económica. Sus principales componentes son los siguientes:

  • Todas las políticas de ajuste y reestructuración debían tener como objetivo esencial lograr el control de los precios, la inflación.
  • Era necesario establecer criterios rígidos de disciplina fiscal para acabar con los déficits y, para ello, se prefería reducir el gasto público que subir los impuestos.
  • Las reformas tributarias debían de encaminarse a moderar los tipos impositivos, sobre todo las aplicadas a las personas con las rentas más elevadas y al capital para no desincentivar el ahorro, la inversión y el beneficio.
  • Los tipos de interés debían de ser determinados por el mercado y, además, los reales (es decir, descontada la subida de los precios) debían ser positivo, porque en caso contrario no habría incentivo para el ahorro y los capitales saldrían del país.
  • Los tipos de cambio de las monedas tendrán que establecerse procurando fomentar con ello las exportaciones.
  • Debían de darse la mayor liberalización posible de las relaciones comerciales, abriendo las puertas completamente a las importaciones, así como conceder todas las ventajas posibles a las entradas de capital extranjero.
  • La actividad privada es mucho más eficiente que la pública, así que era necesario privatizar los sectores y empresas públicas, y eliminar todo tipo de trabas a la iniciativa privada y al funcionamiento de los mercados, con independencia de que aquellas (las actividades públicas) estuvieran basadas en criterios de seguridad o equidad.

Estas políticas se pueden resumir en tres grandes prioridades:
§   Canalizar el mayor volumen posible de recursos hacia la actividad privada.
§   Establecer el mayor grado de libertad de movimientos para los mercados.
§   Abrir al máximo las economías a los mercados exteriores.

A partir de estos principios los gobiernos aplicaron (y siguen aplicando) una serie de reformas de gran calado en relación con la actividad financiera, con los mercados monetarios, con los movimientos de capital, y con la capacidad de actuación de los diferentes agentes en los mercados.
Sólo un futuro gobierno que se comprometa a revertir esta situación tendrá el beneplácito de la mayoría de los ciudadanos en las urnas.

domingo, 12 de mayo de 2013

Recortes del PP = Órdenes del Gran Capital


La verdadera democracia se conseguirá cuando se limite y controle el poder de los intermediarios financieros.
El objetivo del control de la inflación frente (en contra) de políticas de pleno empleo y distribución equitativa de la riqueza (renta) de un país, es junto al control del déficit, una de los dogmas más queridos por el pensamiento de los economistas neoliberales, estos mantienen que para controlar la inflación hay que subir los tipos de interés, es decir, el precio del dinero, y como segunda medida, moderar los salarios de los trabajadores; con estas dos medidas se benefician EXCLUSIVAMENTE los propietarios de capital y se incrementa el excedente empresarial en manos de los empresarios.
Estas medidas pueden controlar la inflación, (por otro lado en sus niveles más bajos de hace décadas) pero sólo a costa de disminuir la actividad productiva, que es, en realidad, lo que se busca, porque eso provocará más paro y con él se podrán defender mejor los intereses de los dueños del capital y fijar salarios más bajos. Además, al disminuir los ingresos salariales e incluso los de las empresas cuyo beneficio depende de estos últimos, los sujetos económicos tendrán más tendencia a endeudarse, que es, como sabemos, el objetivo que persiguen los bancos. En definitiva, resulta que la lucha obsesiva contra la inflación es en realidad otra cosa: es la estrategia para lograr una distribución de las rentas más favorable al capital. Y también, es fácil deducir cuando se elevan las rentas en manos de los más ricos aumenta el ahorro que, como también sabemos, es la materia prima que alimenta los flujos financieros especulativos en donde la banca logra mayores rentabilidades.
Los argumentos de los miembros del PP de que porque obtuvieron la mayoría absoluta (a través de un Ley Electoral amañada) en las últimas elecciones les faculta para adoptar estos recortes es la mayor mentira escuchada en los últimos tiempos ¿sus votantes les eligieron para esto?
La verdadera democracia no se obtendrá hasta que se controle a la banca.