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sábado, 22 de marzo de 2014

Desigualdad global

La desigualdad surge en el mismo momento en que nace la sociedad, porque las diferencias de poder y riqueza acompañan a todas las sociedades humanas. La desigualdad es social por definición, ya que nace por comparación (sólo puedo ser desigual a algún otro con el que me comparo). Por lo tanto, sólo puede existir desigualdad cuando hay una sociedad. Además, la desigualdad tiene más sentido cuando la sociedad es algo más que una simple acumulación mecánica de individuos, sino un grupo de personas que comparten determinadas características, como un gobierno, una lengua, una religión o una memoria histórica comunes.
Según algunos autores existen tres tipos de desigualdades económicas o de la renta que conforman nuestro mundo. El primero son las desigualdades entre  los ciudadanos de un mismo país. Éste es el tipo de desigualdad en que normalmente pensamos cuando alguien menciona la desigualdad de renta. El segundo son las desigualdades entre las naciones, es decir, las diferencias entre las rentas medias de los países ricos y los países pobres. Ésta es también una desigualdad conocida como bien sabe el turista. Y el tercero es la desigualdad global, la desigualdad de la renta entre todos los ciudadanos del mundo. Esta claro que la tercera es una combinación de las dos anteriores.
Las tres influyen en nuestra vida. La desigualdad dentro de un país nos parece la más importante porque la vemos y sentimos todos los días. Si percibimos la desigualdad entre los países es porque se manifiesta a través de los flujos migratorios. De la misma manera somos conscientes de la desigualdad global, ahora que la crisis financiera se está convirtiendo en una crisis del sistema económico global, y cuando es evidente que su solución no puede ser nacional sino paneuropea o incluso global.
España está en el cruce de todos estos tipos de desigualdades; la percepción de la riqueza y de la pobreza se acentuó después  del inicio de la crisis. El creciente paro que afecta principalmente a los jóvenes ha contribuido a esta percepción. Pero el paro no significa solamente que la gente no tenga trabajo en este momento, sino que también indica un futuro precario e inseguro.
La inmigración de África, América Latina y Europa del Este es la forma más obvia en que se ha reflejado en España el desequilibrio económico del mundo actual. La inmigración es sin duda es la fuerza más potente para reducir la pobreza y también la desigualdad global, como fue el caso a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, cuando millones de europeos emigraban a América del Norte y América Latina. Pero también crea problemas de “absorción” de los inmigrantes, choques culturales y problemas políticos. Probablemente será un problema más importante en este siglo de lo que fue en siglos pasados.
Hace pocos años la crisis financiera estaba empezando; el papel que la creciente desigualdad en los Estado Unidos ha desempeñado en la creación de la crisis parecía obvio. La crisis continúa y además se agrava; sus efectos ya son visibles no solamente en los indicadores económicos sino en la movilización social. Las manifestaciones de los indignados se suceden en todas las zonas del mundo. Cómo acabará esta efervescencia social, y cómo y cuándo llegará el final de la crisis  no es fácilmente previsible, pero sabemos que dos temas, “la desigualdad” y “la globalización”, estarán con nosotros durante los próximos años y probablemente en las décadas que vienen. 
Las personas tienen derecho a empezar a cuestionarse la justificación de ciertas rentas y de la enorme brecha que existe entre los ricos y los pobres, en la mayoría de los países, incluidos los Estados Unidos, y entre los países ricos y pobres del mundo. Son cuestiones que los segmentos dominantes de los creadores de opinión suelen dejar de lado, con demasiada facilidad, argumentando que todas o la mayoría de las desigualdades vienen determinadas por los mercados, por lo que no deberían ser materia de discusión. Sin embargo, la mayoría de ellas no están determinadas por los mercados, sino por los poderes políticos (como muestran numerosos ejemplos de la crisis financiera), ni su cuestionamiento puede descartarse en los debates sociales aludiendo al “mercado”. La economía de mercado es una construcción social, creada, (o, mejor dicho, descubierta) para servir a las personas, por lo que, en cualquier sociedad democrática, plantear cuestiones sobre su manera de funcionamiento es absolutamente legítimo.

Peligro para las empresas públicas


Según se consulte la información facilitada por los miembros del gobierno o los estudios que sobre la economía española se hacen en el extranjero, podemos pensar que estamos saliendo de la crisis o que la suerte de España está echada y de estamos condenados al ostracismo económico, al estancamiento y a la deflación por mucho tiempo.  Existe una antigua tesis de que sólo un largo periodo de deflación, es decir, de caída de precios y salarios, permitirá reducir las actuales tasas españolas de paro. Sólo que en esta ocasión se añade un dato un tanto sobrecogedor: ese terrible esfuerzo sólo dará como resultado, y dentro de unos cuantos años, una tasa de paro del 15% o de algo menos.
Si a esos apuntes se añaden la pésima impresión que en la prensa mundial han causado las informaciones en torno al escándalo Bárcenas y a la corrupción, en general, y la que afecta a la Casa Real, en particular, y la sensación de que existe el serio riesgo de que Cataluña pueda separarse de España –hipótesis que varios diarios europeos han dado por hecha –, se comprenderá que la imagen de nuestro país –la "Marca España"– no está en su mejor momento. Hasta el punto de que el fracaso de la candidatura olímpica de Madrid no ha generado comentario alguno: porque nadie creía que tuviera la mínima posibilidad de tener éxito.
La situación de una empresa pública esta inmersa en esa cruda realidad, y en la de las políticas aplicadas por el gobierno de la nación, que condena al ostracismo a todo lo que huela a gestión pública, previéndose que en el futuro crecerá el número de despidos, principalmente en el sector público.
La Ley 27/2013 de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, publicada en el BOE de 30 de diciembre de 2013,  se adopta con el interés del redimensionamiento de los entes instrumentales locales y de las sociedades mercantiles locales. El punto de mira se debe poner en el conjunto de medidas que se pretenden impulsar (esto es, en “el modelo” de reordenación de competencias locales que se predica), pues directa o indirectamente afectarán al futuro existencial de un buen número de esas sociedades mercantiles.
Los ayuntamientos podrán mantener las competencias no propias, así como las actividades económicas que estén impulsando, siempre que se acrediten dos extremos: a) Que no se ponga en riesgo financiero el ejercicio de las competencias propias; y b) Que se garantice la sostenibilidad financiera de esas nuevas competencias o actividades económicas y se cumpla los requerimientos de la legislación de estabilidad presupuestaria.
Pieza clave, por tanto, para que las empresas públicas puedan seguir actuando será, sin duda, el proceso de evaluación de servicios municipales. De tal manera, que aquellas entidades locales que tengan en marcha un plan de ajuste o saneamiento financiero no podrán promover la creación de cualquier tipo de sociedades mercantiles; aquellas empresas públicas que realicen competencias impropias (agencias desarrollo local, empresas de la vivienda, etc.) para los ayuntamientos podrán ser privatizadas si el proceso de valoración de la entidad resulta negativo.  Esta Ley trata, en definitiva, de reducir drásticamente la nómina de empleados públicos (funcionarios, laborales o trabajadores de las empresas públicas) y aprovechar para privatizar aquellas actividades desarrolladas por ellos que sean económicamente rentables.
El espacio para la política se achica. Lo importante es garantizar la devolución del dinero prestado. Los acreedores mandan.

No es pertinente demonizar a una empresa pública, aunque ejerza actividades administrativas, por la forma: Lo importante es cómo se hacen las cosas y con qué recursos.

Cardo Mariano


Las reformas neoliberales de los últimos años han traído consigo más crisis, menos actividad, más desempleo, más desigualdad y un sistema financiero incapaz de generar los recursos que necesitan empresas y familias. No hay razones económicas o matemáticas (que no sean las de generar mayores beneficios a los grupos empresariales y financieros) que permitan sostener con fundamento que conviene desregular las finanzas, privatizar las empresas y servicios públicos, abandonar la supervisión y el control de la banca privada, dar plena libertad a los movimientos de capital o permitir que  se especule con los bienes básicos de los que depende la vida humana y la existencia del planeta.

El cardo mariano es un potente protector del hígado como desintoxicante de las células; otros estudios realizados concluyen que contribuye a reducir el colesterol y preserva el cerebro contra los radicales libres que contribuyen a la degeneración de éste, protegiéndole del lento proceso de envejecimiento.
Con efectos completamente diferentes a los producidos por Mariano El Cardo, cuyas políticas neoliberales ideológicamente dirigidas por el F. M. I., el Banco Central  Europeo, Consejo de Europa y, en último término pero no por ello menos importante, Doña Ángela de los Dolores (que nos ocasiona tantas desdichas a los ciudadanos de los países periféricos de Europa, que asistimos estupefactos, y quietos, a las consecuencias de la aplicación de sus recortes ¿inexcusables?).
En Estados Unidos del Norte de América, el 1% tenía el 37% de toda la riqueza del país en el periodo 2006-2007, pero lo más significativo es que durante el tiempo que va de 1977 a 2007 (años en que se aplicaron las políticas neoliberales) ese 1% consiguió el 57% de toda la renta generada en ese periodo. Situación mejorada durante el mandato de George W. Bush, entre 2002 y 2006, cuando ese 1% recibió nada menos que el 78% de toda la riqueza generada durante esos años. En España viene sucediendo algo semejante a los de los EE UU desde que en el año 2011 comenzó la travesía del desierto para los españoles más pobres, gracias al mandato ¡¡¡sin ideología!!!  Mariano.
La desigualdad en la distribución de las rentas  se ha convertido así en la principal fuente de la hipertrofia financiera que caracteriza al capitalismo de casino de nuestros días, pero no hay que olvidar que lo que hay siempre detrás de la desigualdad es el conflicto entre los diferentes grupos sociales, la lucha de clases. Ésta, lejos de lo que nos quieren hacer creer, está más viva que nunca, cuando los de arriba se apropian de una parte cada vez mayor de los recursos que los de abajo necesitan para satisfacer incluso sus más básicas necesidades. Lo que quiere decir y demuestra, que detrás de estos procesos económicos y de concentración de la riqueza financiera subyace un sustrato político que hay que desvelar para poder comprender la verdadera naturaleza de los problemas que nos afectan y, lógicamente, para poder solucionarlos con otras perspectivas más satisfactorias para los seres humanos.

Para alcanzar otras alternativas posibles quizá sea mejor aprender la lección de aquellas personas y grupos sociales que en circunstancias parecidas sufrieron el dominio de otros, aparentemente más poderosos,  que los trataban como si fueran sus amos. Ese fue el caso de Rosa Park, que se negó a ceder su asiento en el autobús de Montgomery, Alabama, a un blanco, cuando estos eran los amos, utilizando una frase de sus memorias, de actualísima vigencia para España, que debería enseñarse a todas las mujeres y hombres desde la infancia para que no se olvidase nunca:”MIENTRAS MÁS OBEDECÍAMOS, PEOR NOS TRATABAN”.

Reflexiones de fin de año

1ª. Hace unos días escuche unas afirmaciones, en el programa “Al Rojo Vivo” de la cadena de televisión La Sexta, de una señora o señorita, que decía ser miembra de un cargo orgánico del PSOE, respecto a la solución que debía darse al tema de las pensiones; la referida mantenía que “la solución para los que perciben una renta baja por pensión de la Seguridad Social debe ser reducir la cuantía de las pensiones más altas para poder incrementar lo recibido por las pensiones más bajas”; dicha afirmación me produjo una desagradable sorpresa al imaginarme que era la solución que proponía el PSOE dado que la citada decía representar a dicho partido. Se la olvidaba a la mencionada anteriormente que los pensionistas que reciben la máxima aportación posible de la S. S., lo son porque durante un largo periodo de su vida laboral han cotizado sobre los importes de las bases máximas que fijaban en su día los órganos de la S. S., y que por tanto recibían el compromiso de aquella de ser retribuidos con los máximas pensiones cuando llegase el momento de su jubilación; por otro lado también se le olvidaba que muchos de los que actualmente perciben una renta mínima lo son porque durante mucho tiempo cotizaron por las menores bases de cotización por diferentes razones, unos porque preferían tener el dinero en su poder, y otros porque no podían cotizar a razón de bases superiores. Dicho todo esto, es cierto que hay que solucionar los casos de pensiones inferiores que no protegen una vida digna, pero primero, habrá que estudiar cada caso porque son muy diferentes las circunstancias que concurren en cada uno, y segundo, la solución no puede venir de reducir las pensiones de los que más cobran por haber cotizado más durante su vida laboral, esto sería una injusticia. La solución debe venir de aprovisionar las cantidades necesarias para el pago de todas las pensiones a través de los presupuestos generales del estado de cada anualidad.  
2ª. En el año 2014 se tienen que producir el proceso de votación de elección de los representantes españoles ante la comunidad europea; no hace falta mencionar la importancia de las decisiones de los organismos europeos en las circunstancias políticas y económicas de un país, en España han sufrido y continúan sufriendo  amplias capas de la población más desfavorecida sus consecuencias; por esta razón y alguna más es extremadamente importante el resultado de estas votaciones si de verdad queremos que Europa sea un espacio de libertad de los ciudadanos o un campo de golf de los banqueros, para evitar esto último es imprescindible que en Europa estén los españoles que sepan y quieran defender un modelo de organización más próxima al ciudadano, unos hombres y mujeres que no les importe viajar en clase turista en un avión aunque ello represente viajar pegados a otros ciudadanos. Para ello los partidos políticos españoles deberían hacer los movimientos necesarios para remover a tanto “aristócrata político” como hay en los actuales cargos.
3ª. Cada noticia que conocemos los ciudadanos del caso Caja Madrid / Blesa / Preferentes / Juez Elpidio Silva, nos ocasiona una sensación de desazón al comprobar que uno de los más grandes fraudes al conjunto de los ciudadanos  españoles no tiene la suficiente consideración de la fiscalía general del estado para abrir un proceso, antes bien al contrario se le inhabilita a quien fue capaz de abrir un expediente que acabo con los huesitos de Blesa en la cárcel. Los partidos políticos tampoco parecen tener mucho interés en que se auditen los años de ejercicio de Caja Madrid en toda la gestión desde sus inicios, y pretenden salir airosos de la situación con declaraciones del tipo “estamos estudiando que acciones legales realizar”; no quiero pensar que esta inacción de las formaciones políticas tenga nada que ver con los millones de deuda que tenían con la citada entidad financiera y que su consejo de administración (el de la Caja) perdonó graciosamente a esas formaciones, importantes cantidades que de haber sido perdonadas a muchos ciudadanos habrían evitado numerosos desahucios; tampoco puede ser motivo de esa actitud el que en toda la vida de la entidad financiera miembros políticos y sindicales formasen parte de los consejos de administración y, consecuentemente, fueran parte importante de las decisiones que tomasen esos consejos, aunque alguno de sus miembros argumente que él “no entendía ¿nada? de contabilidad y que aprobaba lo que le ponían delante”;  de  seguro que esa no es la razón y existen motivaciones más profundas e importantes para que dichas organizaciones no tomen ninguna acción legal.
Iba a finalizar el artículo deseándoos un feliz año 2014 pero la realidad que nos circunda me inclina más a desearos un feliz futuro recordándoos que el futuro está por hacer y depende de todos nosotros el cómo y de qué manera sea. Participemos más en la vida política y social del país y evitemos que sólo participen algunos.