Que España es un país diferente es una cuestión en
la que, seguramente, estaremos la mayoría de acuerdo. Desde 1939 hasta 1975 (36
años), con la muerte del dictador, los trabajadores españoles soportaron una de
las más sangrientas y duras represiones que se conocen históricamente,
ocasionando que al día de hoy miles de cadáveres de ciudadanos permanezcan en
las cunetas de las carreteras, siendo imposible para sus familiares realizar el
entierro de esos restos, que sin duda se merecen. A pesar de las duras
condiciones en que se desarrollo este tramo de la historia reciente de España,
y de la supuesta gallardía de sus habitantes, el insurrecto consiguió terminar
sus días en su lecho de muerte sin que nadie ni nada perturbara su expiración.
Tras ese periodo, los mismos poderes que
gobernaron con el dictador produjeron una transformación del sistema de
convivencia, haciéndonos ver que eso era lo que se entendía por democracia;
eminentes próceres patrios nos lo quisieron hacer pasar por un ejemplo para el
resto del mundo en semejantes procesos de transición, aunque, sin embargo,
todos los partícipes estuvieron de acuerdo en que debía de contener una serie
de limitaciones para evitar “excesos democráticos”, como la imposibilidad de
juzgar los crímenes del anterior sistema, la revisión de los desahucios de
propiedades por los dirigentes del sistema
o la imposibilidad para los partidos republicanos de participar en ese
proceso. Los pequeños avances en los derechos comunes conseguidos por los
trabajadores, fueron duramente peleados por las poderosas fuerzas que seguían
dominando la vida diaria; fueron muchas las manifestaciones y demostraciones de
poder popular las que se necesitaron realizar para conseguir siquiera las
migajas del pastel.
Actualmente se hablaba de un sistema con un
relativo Estado del Bienestar, cuando este no era más que una ínfima proporción
del que disfrutaban los países de nuestro entorno. Nuestros padres y abuelos
fueron máximos protagonistas de todo lo acontecido hasta hoy. ¿Y ahora, qué
pasa? Pues que un partido que gano unas elecciones con un mínimo porcentaje de
votos sobre el total de los votantes pero por mor de una ley electoral
(consensuada y coparticipada por los dos más poderosos partidos políticos del
arco parlamentario, y sus afines nacionalistas) que premia a los partidos más
votados hasta con los votos emitidos en blanco, se encuentra en situación de
mayoría parlamentaria, que en función de las leyes existentes en España (también
elaboradas, pensadas y formuladas por los dos máximos partidos) pueden
permitirse eliminar, en el breve plazo de dos años de legislatura, todos los
derechos que a los trabajadores les costaron decenios conseguir, así se
pretende hacer desaparecer uno de los derechos fundamentales de la Constitución
de 1978, como es el de una educación pública de calidad, premiando a la
educación privada en detrimento de la pública; la sanidad, intentando y
consiguiendo privatizarla; produciendo una reforma laboral que sólo ha servido
para disminuir los salarios de los trabajadores (lo que era su verdadera
finalidad y no la de creación de empleo, ya que no se podía hacer una
devaluación de la moneda), con trabajos más escasos y precarios, con un
incremento del número de parados y de familias que no reciben ninguna
prestación como jamás se había conocido en el país; con una ley que pretende
reprimir hasta las manifestaciones populares; con la puesta a disposición de
sus amigos de todos los servicios públicos que puedan ser económicamente
rentables; con la privatización de servicios esenciales como es el agua que
necesitamos diariamente; con la permisividad hacia la iglesia católica que está
registrando como suyos, sin ninguna oposición por parte de las autoridades
públicas, todos los bienes que son propiedad de los habitantes de los distintos
pueblos que son los que los han construido y mantenido; privatizando los
servicios de los registros de la propiedad para que sean los registradores
privados los que cobren a los particulares servicios que siendo públicos eran
gratuitos; con una situación jurídica de financiación irregular del partido del
gobierno que se extiende a lo largo de toda la etapa “democrática”
(directamente vinculada a la concesión de contratos administrativos amañados e
ilegales a empresas privadas, directamente vinculadas con las donaciones), que
ha producido contabilidad fraudulenta y cobros ilegales de todos los dirigentes
del partido; desahucios de sus hogares a trabajadores sin ningún ingreso;
jueces que son juzgados por atreverse a imputar a impresentables banqueros;
“rescates” multimillonarios a bancos sin que ninguno de sus gestores sea
responsabilizado del gobierno de esas entidades, sino que antes bien, al
contrario, son generosamente compensados económicamente.
Y el próximo día 25 de mayo de 2014 se realizaran
las votaciones para los representantes españoles en los órganos europeos, y
existe la posibilidad, ya acontecida en otras votaciones similares, de que
algunos trabajadores voten al partido de esta derecha rancia y trasnochada, y
yo me pregunto ¿cómo es posible que personas que han visto disminuir de manera
exagerada sus derechos y libertades como individuos de una clase social,
completamente diferente a la que los actuales gobernantes pertenecen, que jamás
serían aceptados en ninguno de sus círculos sociales, par más que se
autodefinan como “el partido de los trabajadores” en diferido, voten esta
opción?
Lo dicho, ESPAÑA país para psiquiatras.
