Visitas

domingo, 1 de junio de 2014

Auditoría de la Deuda Impropia del Estado español

Es meridianamente evidente para la mayoría de los ciudadanos informados, que el poder en las democracias occidentales no reside en los gobiernos elegidos democráticamente sino en los poderes económicos, que nadie ha votado pero que a la postre son los que determinan cuales son las medidas legales que esos gobiernos deben adoptar, para así defender mejor sus exclusivos intereses a costa, incluso, de la vida y miserias de los ciudadanos.
Esa situación está generalizada en todos esos países en virtud de la supeditación que tienen las grandes formaciones políticas a la financiación de esas entidades financieras para poder costear el enorme aparato burocrático en que se han convertido todas ellos.

La Ley 27/2013 de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, publicada en el BOE de 30 de diciembre de 2013,  se adopta con el interés del redimensionamiento de los entes instrumentales locales y de las sociedades mercantiles locales; en ella aparecen las funciones impropias de las Haciendas Locales, que pueden dar lugar a que se impida su realización por el gobierno a no ser que las entidades locales sean capaces de financiarlas con sus propios y exclusivos recursos.

Y ahora hablemos de la Deuda Impropia del Estado Español:
Si la deuda pública española a finales del año 2014 va ser igual al importe del PIB nacional y este será de UN BILLÓN DE EUROS.
Si suponemos que toda la deuda se pagará a un tipo de interés uniforme del 4% (existen ligeras diferencias entre los tipos de interés de cada emisión).
Si el periodo de duración de esos créditos es de 10 años; el capital obtenido por el Estado Español por la emisión de esa deuda sería de 675.565 millones de euros; por tanto el interés que PAGAREMOS ENTRE TODOS es de 324.435 millones de euros en diez años.
Si sabemos que los bancos privados están accediendo al crédito del BCE (Banco Central Europeo) al 0,25% (una cuarta parte menos del punto básico de interés) y que son estos bancos, nacionales y extranjeros, los que están comprando deuda española, es evidente que el Estado Español está transfiriendo 324.435 millones de euros a estos bancos por el pago de los intereses de la deuda.
Si algún gobierno español (de cualquier ideología, aunque es evidente que unos deberían ser más proclives a ello que otros) se hubiese planteado nacionalizar algunos de los numerosos bancos que se han rescatado con dinero público (de todos nosotros), estos bancos habrían podido acceder a los créditos del BCE, a los tipos de cualquier otra entidad financiera (el 0,25%).
Si algún banco nacionalizado hubiese comprado deuda pública (con los créditos concedidos por el BCE al 0,25%), y esa deuda la hubiese comprado al 0,50% (es decir, al doble del interés que le cobraría el BCE), el banco nacionalizado habría obtenido un beneficio de 17.468 millones de euros y el Estado se habría ahorrado en el pago de intereses (con una cantidad de capital igual obtenida, es decir 675.565 millones de euros) 289.886 millones de euros, que esta es la cantidad en exceso que España (sus gobiernos) ha transferido a la banca compradora de deuda pública española.
Esta cantidad que el Estado Español ha transferido a los bancos privados, españoles y extranjeros, y a los fondos de inversión, supone un beneficio para estos del 48% (si comprasen deuda española por importe de 100 euros a ellos les habría costado esa cantidad 100,0025 euros y al cabo de diez años recibirían 148,0244285 euros, es decir, habrían obtenido un beneficio sobre el coste de adquisición de 48,0219285 euros, un 48,0219285% sobre lo invertido); de haberlo hecho a través del banco nacional este obtendría al cabo de los diez años 105,1140132, a pesar de que cobraría un tipo de interés del 0,5% (por lo que el banco nacional obtendría un jugoso beneficio), doble del que le impondría el BCE; la diferencia entre la cantidad  que España deberá pagar a los bancos privados (148,0244285 euros) por cada 100 euros invertidos, y la que pagaría a un hipotético banco nacional (105,1140132 euros) es de 42,9104165 euros por cada cien euros invertidos.
Esta cantidad sería la que, en una hipotética auditoría de la deuda, fuese considerada impropia y que no se debería (como mínimo) de pagar a la banca tenedora de bonos de deuda española a 10 años.
Importe muy superior a los recortes correspondientes en Educación y Sanidad realizados por el gobierno del PP.
Es cierto que existen ciudadanos privados que han invertido en Deuda Pública Española; para estos habría que habilitar un procedimiento distinto pero que no les permitiese obtener una rentabilidad semejante a la prevista para los grandes inversores; un interés razonable sería la mejor opción.

Otra política es posible.