El GPS de mi coche tiene una peculiar forma de
indicarme las direcciones que tengo que seguir para alcanzar el destino que le
he programado. Con alguna frecuencia me desvío del camino marcado y la vocecita
del aparatito me manda órdenes para rectificar lo errado. Si el error no ha
sido excesivo la orden me reconviene ligeramente con un simple “tuerza
ligeramente a su izquierda o derecha” lo que viene a significar en lenguaje
humano tomar la primera calle en el sentido marcado. Pero si el error ha sido
craso o importante la voz, sin cortarse un pelo, me ordena que “gire
bruscamente a la izquierda” (yo prefiero que sea en esa dirección) que
traducido significa que estoy yendo en dirección contraria a la que estaba
prevista, por lo que debo cambiar el sentido de mi dirección justo al contrario
de hacia donde en ese momento me dirijo; lo de bruscamente no debería de
traducirse como cambio de dirección sino más bien como violentamente,
groseramente, repentinamente, etc., pero ya se sabe como son estos mecanismos
automáticos.
Si en las últimas elecciones del 24 de mayo de
2015, el PSOE no ha salido mal parado en
sus posibilidades de gobierno en plazas antaño perdidas, no ha sido por la
mejora en los resultados electorales (se han perdido 700.000 votos con relación
a las anteriores, estando el partido en la oposición) sino por el enorme
descalabro sufrido por el PP (han perdido 2.500.000 de votos, si bien
ejerciendo labores de gobierno, con el consabido desgaste) por lo que no parece
que se haya recuperado la perdida sintonía con el electorado de izquierdas,
sorprendiendo sobremanera la felicidad pos electoral y más todavía los rumores
sobre posibles pactos.
Es posible que determinadas fuerzas políticas
emergentes hayan utilizado durante la campaña electoral un lenguaje algo
agresivo para los sensibles oídos de algunos, pero en síntesis estaremos todos
de acuerdo que es urgente una muy profunda revisión de los modos, formas y
maneras de funcionar las instituciones de este país si no queremos que España deje
de pertenecer al llamado mundo democrático.
El objetivo de unas políticas de izquierdas debe
ser la mejora de la calidad de vida de los más desfavorecidos y sólo unos
acuerdos con fuerzas políticas que tengan ese ideario sería razonablemente
entendido por la mayoría de los votantes de izquierdas; en el hipotético caso
que la dirección del PSOE esté pensando en acuerdos para “SALVAR A ESPAÑA” (y
yo me pregunto ¿de quién o de qué?) esto significaría, llana y simplemente, la
desarticulación del PSOE como una fuerza política de izquierdas, originando
situaciones semejantes a las acaecidas en países de nuestro entorno
mediterráneo, con las consecuencias por
todos conocidas.
Es muy probable que significados personajes de la
derecha política y mediática abunden en la idea de la necesidad de acuerdos de
los dos grandes partidos para enfrentarse con formaciones que dicen pueden
afectar al futuro devenir del país en su conjunto por significar planteamientos
antisistema, pero yo planteo si no son más antisistema aquellas formaciones
políticas y aquellos personajes particulares que se han financiado con dinero
público, de todos los contribuyentes, que aquellos a los que quieren anatemizar
como causantes de todos los posibles males futuros e imaginables.
España y los españoles necesitamos una verdadera
transición hacia una democracia participativa real, y parece que el país y sus
paisanos han alcanzado la mayoría de edad intelectual y formativa que en otras
épocas recientes de nuestra historia se nos negó, obligándonos a realizar una
transición vigilada y tutelada por los poderes que en otras instancias
históricas convivieron con mandos antidemocráticos y autoritarios.
Se plantean en los próximos días unas situaciones
que pueden marcar definitivamente las elecciones generales de noviembre, con
pactos y acuerdos que pueden definir a las diferentes fuerzas políticas ante la
opinión de los votantes, en sentido positivo, si son capaces de discernir sus
verdaderos y profundos valores ideológicos y actuar en consecuencia con ellos,
o de forma negativa, si hacen abstracción y olvido de sus orígenes y raíces, y
realizan acuerdos en sentido difícilmente entendibles y justificables para sus
propios militantes.
Señor Sánchez: “Gire bruscamente a la izquierda”.
Este artículo se termino de escribir cuatro días
después de celebradas las elecciones locales del 24 de mayo de 2015; cuando se
publique ya conoceremos los resultados de los pactos y acuerdos.
