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jueves, 18 de junio de 2015

¡¡¡Gire bruscamente a la izquierda!!!

El GPS de mi coche tiene una peculiar forma de indicarme las direcciones que tengo que seguir para alcanzar el destino que le he programado. Con alguna frecuencia me desvío del camino marcado y la vocecita del aparatito me manda órdenes para rectificar lo errado. Si el error no ha sido excesivo la orden me reconviene ligeramente con un simple “tuerza ligeramente a su izquierda o derecha” lo que viene a significar en lenguaje humano tomar la primera calle en el sentido marcado. Pero si el error ha sido craso o importante la voz, sin cortarse un pelo, me ordena que “gire bruscamente a la izquierda” (yo prefiero que sea en esa dirección) que traducido significa que estoy yendo en dirección contraria a la que estaba prevista, por lo que debo cambiar el sentido de mi dirección justo al contrario de hacia donde en ese momento me dirijo; lo de bruscamente no debería de traducirse como cambio de dirección sino más bien como violentamente, groseramente, repentinamente, etc., pero ya se sabe como son estos mecanismos automáticos.
Si en las últimas elecciones del 24 de mayo de 2015,  el PSOE no ha salido mal parado en sus posibilidades de gobierno en plazas antaño perdidas, no ha sido por la mejora en los resultados electorales (se han perdido 700.000 votos con relación a las anteriores, estando el partido en la oposición) sino por el enorme descalabro sufrido por el PP (han perdido 2.500.000 de votos, si bien ejerciendo labores de gobierno, con el consabido desgaste) por lo que no parece que se haya recuperado la perdida sintonía con el electorado de izquierdas, sorprendiendo sobremanera la felicidad pos electoral y más todavía los rumores sobre posibles pactos.
Es posible que determinadas fuerzas políticas emergentes hayan utilizado durante la campaña electoral un lenguaje algo agresivo para los sensibles oídos de algunos, pero en síntesis estaremos todos de acuerdo que es urgente una muy profunda revisión de los modos, formas y maneras de funcionar las instituciones de este país si no queremos que España deje de pertenecer al llamado mundo democrático.
El objetivo de unas políticas de izquierdas debe ser la mejora de la calidad de vida de los más desfavorecidos y sólo unos acuerdos con fuerzas políticas que tengan ese ideario sería razonablemente entendido por la mayoría de los votantes de izquierdas; en el hipotético caso que la dirección del PSOE esté pensando en acuerdos para “SALVAR A ESPAÑA” (y yo me pregunto ¿de quién o de qué?) esto significaría, llana y simplemente, la desarticulación del PSOE como una fuerza política de izquierdas, originando situaciones semejantes a las acaecidas en países de nuestro entorno mediterráneo, con  las consecuencias por todos conocidas.
Es muy probable que significados personajes de la derecha política y mediática abunden en la idea de la necesidad de acuerdos de los dos grandes partidos para enfrentarse con formaciones que dicen pueden afectar al futuro devenir del país en su conjunto por significar planteamientos antisistema, pero yo planteo si no son más antisistema aquellas formaciones políticas y aquellos personajes particulares que se han financiado con dinero público, de todos los contribuyentes, que aquellos a los que quieren anatemizar como causantes de todos los posibles males futuros e imaginables.
España y los españoles necesitamos una verdadera transición hacia una democracia participativa real, y parece que el país y sus paisanos han alcanzado la mayoría de edad intelectual y formativa que en otras épocas recientes de nuestra historia se nos negó, obligándonos a realizar una transición vigilada y tutelada por los poderes que en otras instancias históricas convivieron con mandos antidemocráticos y autoritarios.
Se plantean en los próximos días unas situaciones que pueden marcar definitivamente las elecciones generales de noviembre, con pactos y acuerdos que pueden definir a las diferentes fuerzas políticas ante la opinión de los votantes, en sentido positivo, si son capaces de discernir sus verdaderos y profundos valores ideológicos y actuar en consecuencia con ellos, o de forma negativa, si hacen abstracción y olvido de sus orígenes y raíces, y realizan acuerdos en sentido difícilmente entendibles y justificables para sus propios militantes.
Señor Sánchez: “Gire bruscamente a la izquierda”.

Este artículo se termino de escribir cuatro días después de celebradas las elecciones locales del 24 de mayo de 2015; cuando se publique ya conoceremos los resultados de los pactos y acuerdos.