En el año 1975, tras la muerte de Franco, España
se debatió ante el cambio de Régimen Político entre la ruptura con todo lo que
había significado la anterior dictadura de los militares (si bien es cierto que
esta posición sólo fue defendida por el PC que entonces representaba Santiago
Carrillo) y la reforma posible del existente, con creación de una democracia
con Parlamento Representativo a través de elecciones libres y democráticas
(postura abalada por el resto de partidos políticos). Triunfo la idea de la
aplicación de la Reforma Posible y en estos momentos percibimos con mediana
claridad lo que aquello significo para la vida actual de los españoles.
La Transición significo dos cosas, la instalación
de las libertades políticas, pero también la consolidación de un régimen
bipartidista, opaco en sus trasfondos económicos, oligárquico en su manifestación institucional
y corporativo en lo político. Es decir, la consolidación de un estatus que
invalidaba o impedía el desarrollo consecuente de las libertades a otros
ámbitos y esferas indisolublemente ligados
a las mismas: la transparencia, el control democrático, la justicia
social y la modernidad en definitiva. Cuando, en el año 1979, el PSOE abandona
el marxismo, no es tanto por el matiz filosófico de la cuestión, sino por
convertir al partido en un sucedáneo del Partido Demócrata de los EE UU en
España. Tras la caída del muro de Berlín, la socialdemocracia quedo como único
referente de la izquierda ante el capitalismo, por ello la socialdemocracia
tenía una tarea tremenda: ser un referente
de anticapitalismo, no en el sentido negativo de antes, sino con otra
política. Y ha fracasado.
En este devenir hasta el presente en España han
gobernado partidos como la UCD, de aparente centrismo político, el PSOE
(durante 14 años, en una primera etapa y otros 8 años posteriormente) y el PP,
difícil de encuadrar incluso en la derecha Europea (8 años en la etapa de
gobierno de Aznar, y 4 bajo la presidencia de Mariano Rajoy) y España ha pasado de ser la octava potencia económica
a un país que, según los técnicos, está endeudado en tres veces su PIB, a estar
sometida a la tutela de la Troika Europea mediante el rescate financiero para
tapar el enorme agujero económico proporcionado por la banca.
Están convocadas elecciones generales para el 20
de diciembre de 2015 y en ellas el pueblo español se juega una segunda
posibilidad, quizá la última, de hacer del país un lugar donde residir todos
sus habitantes con trabajos dignos y convenientemente remunerados, que permitan
a los trabajadores vivir de sus trabajos, terminando con la enorme grieta de
diferente situación económica entre ciudadanos de un mismo país que estos
gobiernos anteriormente referidos han permitido. Un país que mediante la
inversión, pública y privada, impida que sus mejores talentos, formados en
nuestras universidades y escuelas públicas, tengan que huir a otros países de
Europa, para poder trabajar, en la mayoría de los casos desperdiciando su saber
y conocimientos. Una nación que proteja a sus seres más necesitados, mediante
la aplicación de las leyes de ayuda a los dependientes, mediante la creación de
miles de puestos de trabajo para poder desarrollar esta misión. Un país que
legisle adecuadamente para controlar a la banca privada, terminando con los
disparatados privilegios de los consejeros bancarios, por cierto posible de hacerse
en la actualidad con la simple aplicación de un artículo de la actual
Constitución (el 128, quiero recordar) que permite regular las actividades privadas
siempre que sea para beneficio del Estado. Un sitio en donde la justicia sea
igual para todos (pero de verdad, no como ahora que sólo sirve para que algún
espabilado lo mencione, haciendo reír al resto de comparecientes), acabando con
la prebenda de la separación de la justicia civil de la militar. Donde las
congregaciones religiosas paguen sus impuestos como el resto de vecinos y donde
se restituyan los bienes legal pero arteramente expropiados a la totalidad de
los ciudadanos; donde los más ricos paguen en relación progresiva con sus
bienes; donde se dote al Ministerio de Hacienda (a sus funcionarios) de los
medios humanos y materiales necesarios para terminar con una de las más
importantes lacras de esta democracia: El fraude fiscal. Donde las empresas
públicas de servicios, privatizadas de manera indiscriminada por todos los
gobiernos que han sido, puedan ser revertidas a propiedad pública cuando no
sean capaces de satisfacer las necesidades de los vecinos más necesitados. Un
país que audite la deuda pública para determinar si existe deuda factible de
ser considerada impropia e ilegítima y se obtengan quitas de esa deuda
indebidamente adquirida. Una sociedad que modifique el código penal y la ley
electoral; el CP para endurecer las penas por los delitos cometidos por
políticos en el ejercicio de su cargo, sin redención de pena y con el agravante
de doble aplicación de la sanción legislada para estos individuos, con la
obligación de devolver lo robado o apropiado indebidamente, sin que esto
signifique reducción de la condena sino incremento en caso contrario; la Ley
Electoral para que cada voto valga igual independientemente de la
circunscripción en que se emita y asegurando que la mayoría absoluta no la
obtendrá ningún partido que no obtenga, al menos, la mitad más uno de los votos
posibles (conjunto de posibles electores), no de los votos emitidos, creando
normas insoslayables para que nadie pueda enajenar bienes públicos en ningún
orden de la administración pública (Local, autonómica o nacional), sin que se
exija la celebración de un Referéndum entre todos los españoles afectados para
permitir esa venta.
Todos los españoles
medianamente informados saben perfectamente que en estas elecciones nos jugamos
el que los ciudadanos seamos parte importante del posible cambio, siempre y
cuando pensemos en qué tipo de país queremos dejar a nuestros hijos y nietos;
es posible que tengamos que realizar algún pequeño esfuerzo personal pero, sin
duda, que compensará por el resultado obtenido. Sólo queda pensar
individualmente que partido o formación política sería capaz de llevar estos
deseos a convertirlas en realidad y votar por él
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