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sábado, 16 de julio de 2011

Alicia en el país de las Maravillas o El Estado de Bienestar Español

Cuando se escucha hablar a algunos políticos españoles, ya sean de la oposición o del gobierno, sobre las ventajas del Estado de Bienestar Español y la necesidad de reducir sus mejoras sociales para conjurar los efectos de la crisis económica, el ciudadano tiene dos sensaciones: una , es la plantearse una duda razonable sobre la necesidad de esas capitulaciones como única y exclusiva solución de los problemas que causaron los sistemas financieros con el consentimiento o, lo que es peor, la ignorancia de los poderes controladores del Estado; y otra, es la de si nuestro Estado del Bienestar puede permitirse muchas reducciones a consecuencia de un desarrollo semejante al existente en el resto de los países de Europa.
A la primera duda no quiere ni referirme por pudor sobre la capacidad y los intereses de los consejeros económicos del presidente del gobierno español; sobre la segunda cuestión expondremos algunas razones.
La falta de trabajo (un desempleo próximo a los cinco millones de españoles), la inestabilidad e inseguridad laboral (el 64% de la población trabajadora, incluyendo a aquellos que tienen empleo fijo, tienen miedo a perder su trabajo, lo que constituye el porcentaje más alto entre los países de la OCDE, después de Estados Unidos).
La preocupación de los padres por la calidad de las escuelas de sus hijos, que condicionará en gran medida el futuro laboral de sus hijos (las escuelas españolas, tanto públicas como privadas, continúan mostrando los peores indicadores de calidad de la UE en áreas fundamentales del conocimiento como matemáticas y ciencias y la compresión de la lectura).
La sobrecarga de responsabilidades de las familias y muy en particular de las mujeres en la atención de niños, adolescentes y ancianos debido a la escasa ayuda estatal (la mujer española es la que más horas trabaja en el cuidado de la familia, un total de 44 horas semanales, el doble que la mujer danesa, que dedica 22 horas).
La escasez de trabajo y vivienda para los jóvenes, responsable de que España sea uno de los países de la UE, donde los jóvenes viven con sus padres hasta edades más tardías, retrasando el proceso de formación familiar, causa a su vez de la baja fertilidad (la más baja del mundo).
Las bajas pensiones (de las más bajas de la UE).
Para entender el escaso desarrollo de nuestro Estado de Bienestar tenemos que comprender el contexto político de nuestro país, en el que la socialdemocracia española, en algunas cuestiones, ha tenido un comportamiento atípico dentro de la socialdemocracia europea, caracterizándose por una moderación consecuencia del gran predominio de las fuerzas conservadoras en nuestro país. El 30-35% de la población de renta mayor (lo que solía llamarse burguesía, pequeña burguesía y clases medias, profesionales de renta superior) tienen un enorme poder económico, social, mediático y político, mucho mayor que el que tienen las clases populares, lo que explica el bajo gasto público social y la polarización de nuestro Estado de Bienestar, donde los sectores pudientes utilizan los servicios privados (envían a sus hijos a las escuelas privadas y utilizan la medicina privada o reciben trato preferencial en la pública. A esto hay que añadir el escaso poder que la mujer tiene en nuestro país.
Un ejemplo, uno de los grupos empresariales que ha tenido unos beneficios más extraordinarios ha sido el formado por las compañías privatizadas Telefónica, eléctricas y Repsol, que se han aprovechado de sus situaciones oligopólica del mercado. A modo de ejemplo, las compañías eléctricas españolas son las empresas eléctricas de la UE que tienen más ventajas fiscales (habiendo recibido además 7.213,00 millones de euros del estado en concepto de subvenciones), a la vez que tienen el precio más alto de la electricidad para consumo doméstico de la UE.
Por otra parte, la Oficina estadística de la Comisión Europea (Eurostat) ha publicado un informe sobre protección social en los países de la UE que muestra que el gasto social público en España fue del 20% del PIB, el más bajo de la UE junto con Irlanda, y desciende desde 1994.
España es también el país con gasto social per capita más bajo de la UE (3.244 euros frente a los 5.606 euros de media en la UE); es cierto que estas cifras son referidas al periodo en que gobernó el PP (1996-2004), en el que el crecimiento económico del país aumentó considerablemente, aunque el gobierno no ha utilizado esa favorable coyuntura económica para reducir el déficit social; estas cifras fueron mejorando en el periodo 2004-2010, aunque conservando esa enorme desventaja frente al gasto social en el resto de los países de la UE.
Tal vez el conocimiento de estos datos nos haga ser más críticos con el empeoramiento de la situación del Estado de Bienestar Español y con los recortes de éste como única solución a los problemas de la crisis. Se dice que el optimista es un pesimista desinformado.