España era, no hace muchos años, la octava
potencia económica del mundo occidental, y hoy es un país en quiebra. ¿Qué ha
pasado para llegar a tener esta situación?
La crisis económica mundial ha tenido una
importancia fundamental para la caída brutal de la calidad de vida de los
ciudadanos de todos los países afectados, pero ¿por qué para los españoles ha tenido una muy superior
influencia? Si el efecto hubiese sido
igual en todos los países España seguiría siendo la octava potencia económica
aunque con un menor PIB.
Un análisis poco pormenorizado podría indicar que
dicha crisis ha afectado en España fundamentalmente al sector de la
construcción al reunir todos los problemas que crearon las entidades
financieras en la concesión indiscriminadas de hipotecas a clientes insolventes
que no pudiendo atender al pago de estas ocasionaron fuertes pérdidas a los
bancos, poniendo algunos en riesgo de quiebra y obligando al Estado a asumir como
propias esas pérdidas, utilizando el dinero de todos los españoles para aliviar
sus males económicos.
Esa puede ser una parte de la razón por la que se
explique la actual situación española, pero no es la única.
Venimos observando, día sí otro también, que la rapiña,
el robo indiscriminado del dinero público era y sigue siendo, el común
denominador de algunas organizaciones y particulares, que no es un caso puntual
de un individuo que enriquece su patrimonio de manera desmesurada a costa de
robar el dinero de todos, sino que es una forma de proceder, de funcionar, de
actuar con “normalidad” para muchas personas y organizaciones. Por este motivo
las diferencias económicas entre las distintas clases sociales se ha agrandado
de manera tan considerable en los últimos años; mientras la clase trabajadora
sufre de forma muy considerable los efectos de una crisis que ella no genero,
los más beneficiados económicamente de ella son aquellos responsables, en poca
o mucha medida, de la misma. Por esta misma razón el número de personas con
posibilidad de ser considerados ricos ha aumentado, a la vez que aumentaba su
patrimonio personal, en la misma medida en que el número de trabajadores sin
empleo y sin retribución de ningún tipo lo ha hecho. La cuestión es bien sencilla:
Si de un saco en que se encuentra metido todo el dinero de un país, unos pocos
se llevan todo lo que pueden y quieren lo que queda para la inmensa mayoría es
más bien poco o nada. Y además como los puestos de trabajo son escasos se está
produciendo otro perverso fenómeno y es que sólo encuentran empleos decentes
aquellos que tienen buenas relaciones con los poderosos del país, por lo que
para el resto quedan los empleos a tiempo parcial, con jornadas fraccionadas y
remuneraciones que teniendo trabajo no les permiten sobrevivir a ellos y sus
familias, pudiéndose considerar como pobres de pedir.
Mientras, los gobiernos del PP en las diferentes
instituciones nos machacan por medio de sus numerosos medios informativos con
la noticia de que la economía española se está recuperando por que en un
trimestre determinado han crecido las exportaciones o por que ha disminuido el
número de parados, cuando esto último se produce por que muchas personas han
desistido de apuntarse a las oficinas del INEM por su inoperancia para
encontrarles trabajo.
Y, en esta época de
elecciones locales y autonómicas que nos ha tocado vivir, vienen los “profetas
del gobierno” ha decirnos que en la próxima legislatura (¿y por qué no en la
actual?) crearan TRES MILLONES DE PPUESTOS DE TRABAJO; claro está que no dicen
la calidad de esos puestos por lo que yo, sin ser miembro del gobierno, les
indico como pueden hacerlo: Se cogen 500.000 puestos de trabajo de los
actualmente considerados fijos y mileuristicamente pagados (si es que todavía
quedan tantos) y se fraccionan por seis, es decir por cada puesto fijo que se
elimine se crean seis puestos eventuales, con jornada fraccionada, pendientes
de la llamada del empresario para saber si ese día trabajan o no, y lo que es
mucho más importante, con sueldos seis veces inferiores al que tenían
aquellos ilusos trabajadores fijos, con
lo que muy fácilmente hemos creado esos 3.000.000 de puestos de trabajo,
indecentemente pero eso sí, lo prometido se habrá cumplido. Siempre y cuando no
cometamos la torpeza los electores de ser antisistema por que este sistema les
está funcionando pero que muy bien a los señoritos del cortijo español. 
