Visitas

viernes, 1 de mayo de 2015

Los Gobiernos del PP nos toman el pelo por encima de nuestras posibilidades

España era, no hace muchos años, la octava potencia económica del mundo occidental, y hoy es un país en quiebra. ¿Qué ha pasado para llegar a tener esta situación?
La crisis económica mundial ha tenido una importancia fundamental para la caída brutal de la calidad de vida de los ciudadanos de todos los países afectados, pero ¿por qué para  los españoles ha tenido una muy superior influencia?  Si el efecto hubiese sido igual en todos los países España seguiría siendo la octava potencia económica aunque con un menor PIB.
Un análisis poco pormenorizado podría indicar que dicha crisis ha afectado en España fundamentalmente al sector de la construcción al reunir todos los problemas que crearon las entidades financieras en la concesión indiscriminadas de hipotecas a clientes insolventes que no pudiendo atender al pago de estas ocasionaron fuertes pérdidas a los bancos, poniendo algunos en riesgo de quiebra y obligando al Estado a asumir como propias esas pérdidas, utilizando el dinero de todos los españoles para aliviar sus males económicos.
Esa puede ser una parte de la razón por la que se explique la actual situación española, pero no es la única.
Venimos observando, día sí otro también, que la rapiña, el robo indiscriminado del dinero público era y sigue siendo, el común denominador de algunas organizaciones y particulares, que no es un caso puntual de un individuo que enriquece su patrimonio de manera desmesurada a costa de robar el dinero de todos, sino que es una forma de proceder, de funcionar, de actuar con “normalidad” para muchas personas y organizaciones. Por este motivo las diferencias económicas entre las distintas clases sociales se ha agrandado de manera tan considerable en los últimos años; mientras la clase trabajadora sufre de forma muy considerable los efectos de una crisis que ella no genero, los más beneficiados económicamente de ella son aquellos responsables, en poca o mucha medida, de la misma. Por esta misma razón el número de personas con posibilidad de ser considerados ricos ha aumentado, a la vez que aumentaba su patrimonio personal, en la misma medida en que el número de trabajadores sin empleo y sin retribución de ningún tipo lo ha hecho. La cuestión es bien sencilla: Si de un saco en que se encuentra metido todo el dinero de un país, unos pocos se llevan todo lo que pueden y quieren lo que queda para la inmensa mayoría es más bien poco o nada. Y además como los puestos de trabajo son escasos se está produciendo otro perverso fenómeno y es que sólo encuentran empleos decentes aquellos que tienen buenas relaciones con los poderosos del país, por lo que para el resto quedan los empleos a tiempo parcial, con jornadas fraccionadas y remuneraciones que teniendo trabajo no les permiten sobrevivir a ellos y sus familias, pudiéndose considerar como pobres de pedir.
Mientras, los gobiernos del PP en las diferentes instituciones nos machacan por medio de sus numerosos medios informativos con la noticia de que la economía española se está recuperando por que en un trimestre determinado han crecido las exportaciones o por que ha disminuido el número de parados, cuando esto último se produce por que muchas personas han desistido de apuntarse a las oficinas del INEM por su inoperancia para encontrarles trabajo.
Y, en esta época de elecciones locales y autonómicas que nos ha tocado vivir, vienen los “profetas del gobierno” ha decirnos que en la próxima legislatura (¿y por qué no en la actual?) crearan TRES MILLONES DE PPUESTOS DE TRABAJO; claro está que no dicen la calidad de esos puestos por lo que yo, sin ser miembro del gobierno, les indico como pueden hacerlo: Se cogen 500.000 puestos de trabajo de los actualmente considerados fijos y mileuristicamente pagados (si es que todavía quedan tantos) y se fraccionan por seis, es decir por cada puesto fijo que se elimine se crean seis puestos eventuales, con jornada fraccionada, pendientes de la llamada del empresario para saber si ese día trabajan o no, y lo que es mucho más importante, con sueldos seis veces inferiores al que tenían aquellos  ilusos trabajadores fijos, con lo que muy fácilmente hemos creado esos 3.000.000 de puestos de trabajo, indecentemente pero eso sí, lo prometido se habrá cumplido. Siempre y cuando no cometamos la torpeza los electores de ser antisistema por que este sistema les está funcionando pero que muy bien a los señoritos del cortijo español.     

Andalucía: Comienza la Democracia

Tras los resultados de las recientes elecciones para presidir la Comunidad Andaluza, de fecha 22 de marzo de 2015, se han escrito numerosos artículos de afamados escritores que analizaban esta realidad de manera bien distinta algunos de ellos. Yo, particularmente pienso que la actual y , probable, futura presidenta de la Comunidad se planteo dos posibles escenarios cuando tomó la decisión de adelantar las elecciones en su comunidad; ambos escenarios le serían bastantes favorables, en los dos estaba implícito el debilitamiento de la otra gran formación nacional, el PP: en el primero figuraba la posibilidad de obtener una mayoría suficiente que le permitiría gobernar en solitario sin ataduras de segundas formaciones; y en el segundo la casi certeza de que el reparto de los votos y de los escaños regionales se iban a distribuir entre más de tres fuerzas políticas como en el pasado, con el agravante de que este reparto podría debilitar más a sus rivales directos que a su propia formación.
Los resultados confirmaron las previsiones del equipo de la Presidenta y la aparición de dos formaciones inéditas en el ámbito andaluz, Podemos y Ciudadanos, mermaron los votos del PP y de IU; variando sustancialmente el panorama de los posibles acuerdos y/o gobiernos en minoría.

En mi modesta opinión en estas elecciones ha ocurrido un hecho fundamental para pensar que la democracia puede asentarse, y esta vez de verdad, en España para el resto de tiempo futuro. Era frecuente, y todavía lo es en algunas comunidades, que todos los hechos delictivos del partido político en el gobierno de la nación y en numerosas comunidades, el PP, no arredraba a sus votantes a continuar haciéndolo en las sucesivas votaciones que se iban sucediendo.  Que los continuos engaños entre lo que decían sus dirigentes y sus acciones de gobierno no eran suficiente motivo para les dejasen de votar aquellos que siempre lo hacían, consiguiendo que estos dirigentes estuviesen enormemente tranquilos al afrontar una imputación judicial o una nueva votación, conocedores de que, a pesar de todo, sus votantes los seguirían votando. Pero a partir de Andalucía se ha demostrado que un significativo número de votantes del PP no permiten ni son indiferentes a que sus dirigentes roben, hurten, malversen, prevariquen o mientan en sus programas; estos ex votantes tienen la posibilidad de votar por una nueva fuerza política que ha surgido al ámbito nacional en Andalucía: Ciudadanos; con unos planteamientos políticos próximos a los que decía predicar el PP pero sin la pesada carga de los actos de los dirigentes PPeros, con la ilusión de significar un nuevo aire para los votantes de derechas. Esta discrepancia y resistencia ya había sido iniciada en España por los votantes de izquierdas que han sido muy críticos con algunas decisiones tomadas por su dirección y que han llevado a perder al PSOE numerosas gobernabilidades de incontables ayuntamientos, comunidades y de la propia nación, pero para completar el juego democrático era necesario que los votantes de derechas fuesen también críticos con sus representantes, no dejándoles ampararse en “y tú más”, que en ninguna medida justificaba su delincuente actitud. Esto no quiere decir que España sea “una democracia consolidada” como les gusta predicar a algunos de nuestros eméritos líderes, pero si los ciudadanos dejamos de permitir que los políticos que nos dicen representar nos engañen con falaces disculpas a los desméritos de los otros; si somos capaces de exigir a tirios y troyanos que el servicio público es algo que debía enorgullecerles y no ser el escenario en donde acumulen indecentes fortunas personales; si, en definitiva, participamos mucho más en todo lo concerniente a la política ya que toda ella nos afecta de una manera mucho más significativa de lo que en numerosas ocasiones pensamos, y como consecuencia de esa participación disponemos que nos representen aquellos de los que conocemos su intachable trayectoria humana y profesional, es posible, y digo sólo posible, que consigamos que nuestros políticos tengan que respetar unas series de normas que les inhabilitarían para continuar ejerciendo como tales porque nosotros lo habremos decidido. Ahora bien, y esto si que es seguro, si continuamos siendo gobernados por quienes quieren ocultar sus fechorías argumentando que los que vienen son iguales o peores que ellos; si permitimos que una muy importante proporción de la población este bajo el umbral de la pobreza mientras estos gobernantes nos dicen que ya hemos salido de la crisis; si admitimos que nuestra generación mejor formada tenga que emigrar por falta de trabajo mientras ellos enchufan a sus amigos y familiares en asesorías que no pueden desempeñar por falta de conocimientos y experiencia pero generosamente retribuidas; si hacemos que la asistencia sanitaria sea una cuestión de costes mientras enfermos mueren por falta de tratamiento existente; si se continua con ayudas a la enseñanza privada mientras se detrae de las asignaciones a la enseñanza pública; si, en definitiva no somos críticos objetivamente con quienes nos dicen gobernar, con indiferencia de la adscripción política que digan tener, entonces si que estamos condenados a vivir y morir sufriendo la peor de las pesadillas posibles.