A los votantes de algunos partidos no les produce ninguna reacción alérgica el que en las listas electorales de su partido aparezcan imputados, e incluso condenados, por delitos contra las propiedades públicas, prevaricadores, corruptos, corruptores, etc. Nada tiene la suficiente importancia para decidir que su voto no es para esas formaciones; todo se justifica con la razón de que al no votar a su partido se quedan sin opciones de hacerlo por otros, porque ninguno más les representa. Luego la triste realidad de la acción de gobierno les demuestra que ni es su partido ni defienden sus intereses más allá de los propios de los dirigentes y sus grupos de presión. Esta dinámica nos ha llevado a la situación actual en la que los grandes partidos, y los menos grandes, no sólo no solucionan los problemas de la mayoría sino que legislan en contra de todos ellos, con la lógica (aunque por muchos esperada) sorpresa de confirmar lo que se temían. A llegado el tiempo en que los ciudadanos, la mayoría, defendamos nuestros derechos más fundamentales, para eso debemos encontrar un punto de unión con el que nos identifiquemos todos como común, conocedores comos somos (la cruda experiencia nos lo demuestra diariamente; y esto todavía no ha terminado) de que la actual clase política (con las lógicas excepciones que produce toda generalización) no está por la solución real de los problemas existentes sino por hacer pequeños arreglos que puedan parecer soluciones pero que lo único que pretenden es perpetuarlos en los cargos.

La razón mas evidente que nos une a la inmensa mayoría de ciudadanos es que todos tenemos que comprar algún medio o materia para subsistir, es decir todos somos consumidores, y si alcanzáramos, además, aportar un poco de solidaridad para con el resto de personas, conseguiríamos una identidad de clase, la de CONSUMIDORES. Bajo esta premisa y en defensa de nuestros intereses más elementales podríamos crear un partido político que, sin ningún género de dudas, sería mayoritario. Esa simple coincidencia de objetivos no sería suficiente para crear una formación política; deberíamos tener una serie de postulados que fueran fácilmente asumibles por todos. En las siguientes líneas expongo, aunque no de manera excluyente, algunas características que podrían formar parte de un programa político:
o La primera acción que habría que tomar sería derogar las leyes que, actualmente, regulan los procesos electorales, misión encomendada a unas futuras Cortes Constituyentes que deroguen la actual Constitución. En su lugar se establecerían una serie de sencillas normas que evitasen la actual falta de representación democrática de las elecciones; el censo electoral se dividiría en dos subdivisiones: la primera tendrían un carácter provincial y se elegirían un diputado por provincia (votando sólo los inscritos en su censo provincial) que sería responsable de hacer llegar los intereses de esa provincia al Congreso de los Diputados, y de ello respondería ante sus votantes, de tal manera que si estos no estuvieran conformes con su trabajo podrían obligarle a dimitir con la exigencia de un número de firmas semejantes a los votos que hubiese obtenido para su elección, siempre que no hubiese un número de firmantes superior que si estuviese conforme con el trabajo realizado por el representante público. De esta manera tendríamos 52 diputados para el Congreso. La segunda circunscripción seria de carácter nacional, se consideraría el censo nacional en su totalidad y se elegirían 148 diputados, en orden al número de votos obtenidos por cada lista electoral, es decir serían elegidos los 148 más votados con independencia de su pertenencia a una u otra formación; por ejemplo si una lista política obtiene 1.000.000 votos y otra 500.000, y el censo electoral es de 20.000.000 de votantes (habría que adecuarlo a las cifras de votos realmente emitidos y válidos; los votos en blanco merecen una consideración especial), a la primera lista le corresponderían el 20% del número de diputados, es decir 30 diputados, mientras que la segunda lista elegiría 15 diputados de su formación, con independencia de la ubicación geográfica de cada formación. La formación política menos votada recogería, si los hubiese, los diputados que restasen después de realizar estas sencillas operaciones. Con esto tendríamos 200 diputados en el Congreso, número más que suficiente para elaborar las leyes que el pueblo les demande. Existiría un evidente ahorro del gasto en nóminas al pasar de los actuales 350 diputados a 200. La iniciativa popular podría obligar a dimitir (mediante un procedimiento pendiente de elaborar) a sus señorías si no cumpliesen con sus programas políticos presentados a las elecciones.
o El Censo Electoral Español se compondrá por los hombres y mujeres nacidos en España, residentes o no, y por los que tengan derechos de nacionalidad española según acuerdos internacionales. Todos los censados tendrán el derecho y la obligación de votar. La ausencia a alguna votación deberá estar suficientemente justificada, ante las Juntas Electorales o por correo ante el Ministerio apropiado, para evitar las correspondientes sanciones.
o Los señores y señoras diputados y diputadas tendrán los mismos derechos y obligaciones que el resto de los ciudadanos del país, es decir, sus salarios estarán fijados con relación al SMI (Salario Mínimo Interprofesional), no pudiendo ser superiores a tres veces la cantidad fijada para aquel; tributarán por IRPF aplicándose las mismas escalas que al resto de la población; no percibirá ningún tipo de retribución en especie, como dietas, aportaciones a fondos de pensiones, seguridad social privada, etc; si tuviesen que recibirlas por motivos excepcionales, las computarán en sus declaraciones anuales ante la Hacienda Pública. Tendrán que hacer una exacta y exhaustiva declaración de bienes, propios y de sus familiares en primer grado, siendo motivo de su cese inmediato la comprobación de la omisión o falseamiento de datos relevantes en esas declaraciones. Las vacaciones del personal del Congreso, incluidos diputados, se ajustarán a las del resto de trabajadores, siendo como máximo de 31 días ordinarios o 25 laborables.
o El importe del Salario Máximo a percibir por cualquier ciudadano del país, trabaje o no en el sector público, será el del Presidente del Gobierno de España, que tendrá un nivel de 5 veces el SMI. Nadie, trabaje en el sector público o privado, podrá percibir una retribución global, considerando todos los abundantes factores retribuibles en el sector privado, superior al obtenida por el Presidente del Gobierno. Se establecerán los controles adecuados y necesarios para evitar que esta disposición no se cumpla, con las correspondientes sanciones en su caso.
o El Programa Político que las formaciones presenten ante los lectores para que decidan a quien votar es vinculante, es decir, el cumplimiento de lo establecido en dichos programas obligan a sus representantes, de tal manera que, ante el incumplimiento de ese, una iniciativa popular con un número de firmas equivalentes a los votos obtenidos por esa formación en las elecciones que les auparon al poder, faculta al pueblo para exigir la dimisión del gobierno y la celebración de otras elecciones. Cabe la posibilidad de que ante la imposibilidad de la formación en el gobierno de tomar las medidas políticas exigidas por los órganos internacionales, este dimita y se presente a unas nuevas elecciones con una propuesta alternativa a la anteriormente mostrada.
o Se disolvería el Senado por su inutilidad manifiesta.
o Se cerrarían las Diputaciones Provinciales, por su escasa utilidad y por estas integradas por personal que no sido elegido mediante votación democrática, pasando sus funciones a ser desarrolladas por las entidades más próximas al ciudadano como son los Ayuntamientos, aportando los medios económicos, utilizados por las Diputaciones, a las Corporaciones Locales para el desarrollo de aquellas.
o Se redactarían uno nuevos derechos fundamentales de los ciudadanos: Educación Y Sanidad Pública y de Calidad; Derecho a una vivienda adecuada a la situación particular de cada individuo; derecho al Trabajo, el Gobierno está obligado a procurar y conseguir trabajo para todos los ciudadanos, y en su defecto, a proteger económicamente a los parados durante el tiempo que dure su situación (sin límites, pero con controles); los bienes públicos por su propia denominación no serán enajenables sin una Consulta Popular, vinculante para el Estado, que obtenga un número de votos favorable a la propuesta de 2/3 del Censo Electoral, es decir, el 66,66% de los votos posibles; dicha consulta será obligatorio acudir para todos los censados, con las excepciones anteriormente observadas. Todos estos Derechos Fundamentales no podrán ser modificados por ningún gobierno, tenga la ideología que tenga, por estar protegidos por el ordenamiento de una futura Constitución.
o Se pactará la anulación del concordato. Se abrirá un proceso de consulta con el Vaticano para aprobar, sin gasto alguno, la anulación del acuerdo establecido entre ambos gobiernos. La convocatoria de la iniciación de este proceso tendrá carácter de urgente e ineludible para el gobierno que le corresponda realizarlo, disponiendo de un plazo máximo de tres meses para su realización. Su incumplimiento será motivo suficiente para la dimisión de todo el gobierno. Esta obligación existirá para todos los gobiernos que se sucedan. Los sacerdotes y monjas que realizan misiones de atención a enfermos e impedidos en instituciones públicas serán sustituidos por personal funcionario de la actividad concreta según las misiones a realizar.
o Se anulara las subvenciones a todas las confesiones religiosas. Desaparecerá en la declaración anual del IRPF de todos los ciudadanos la clausula de cesión a la iglesia católica o de otra confesión religiosa, de cantidad alguna.
o Se reclamaran mediante el servicio de la Fiscalía del Estado los bienes apropiados por la Iglesia Católica, previa comprobación de la existencia de ilegalidad en la requisa.
o Se eliminarán la concertación con los colegios privados. Los actuales colegios concertados dejarán de percibir ayuda de ningún tipo de los organismos públicos; desaparecerán las exenciones y/o bonificaciones que obtienen en sus declaraciones de renta los padres de alumnos en dichos colegios por diferentes instituciones públicas, como la Comunidad de Madrid.
o Se suprimirá la clase de religión en los colegios públicos, sustituyéndose por clases de filosofía, materia cuyo rendimiento del alumno será exigible al nivel de las asignaturas de mayor dificultad. En las Escuelas Públicas se fomentará la controversia entre alumnos y profesores con el fin de promover la capacidad de análisis y razonamiento lógico en el alumno. Se impulsará la formación en la solidaridad y en la obligación de contribuir a la felicidad de los semejantes a través de la aportación de los medios que cada uno posea y en proporción a esa propiedad. La honradez, la profesionalidad y la empatía deben ser premisas de la educación de nuestros jóvenes.
o El acceso a la carrera de profesor de educación estará limitada a las estudiantes con las notas más altas en los correspondientes procesos selectivos, pudiéndose quedar vacantes las plazas pendientes de ocupar si no se superan unos rigurosos proceso de selección. Su retribución será semejante a la de los diputados nacionales.
o La Iniciativa Legislativa Popular sería promovida por un máximo de 100.000 firmas, obligando a la Cámara de Representantes a admitirla a trámite para después, en su discusión, cada grupo político exponga las razones para su voto a favor o en contra de esa iniciativa, siendo presenciado en directo y retransmitido por TV Española, para mejor conocimiento de la actuación de cada diputado por los promotores de la iniciativa. Si esta fase de la iniciativa popular fracasase en su intento de convertirse en Ley, los iniciadores de ella tendría la posibilidad de volver a presentarla, modificada o no por lo aportado en el anterior debate, posteriormente con el aval de 500.000 firmas, que tendrían la facultad de obligar al gobierno a elaborar una ley que cumpla el mandato popular.
o La reciente Reforma Laboral será derogada restableciendo las normas existentes antes de aquella publicación. Los trabajadores afectados por aquellas disposiciones tendrán la posibilidad de reclamar judicialmente, y de forma gratuita, los derechos que les habría correspondido si no hubiera existido dicha norma, con la correspondiente satisfacción, económica o de otro tipo, que les correspondiese.
o Los Empleados Públicos recuperarán los derechos perdidos durante la ejecución de las normas aprobadas por el actual gobierno, con la compensación y consiguiente retribución económica perdida.
o Con el fin de abaratar los precios del consumidor final se facilitará por el Estado la desaparición de intermediarios en todos los procesos que permitan la relación directa entre productor y consumidor.