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martes, 24 de julio de 2012

Golpe de Estado


LOS GOBIERNOS DE DERECHAS DE EUROPA DAN UN GOLPE DE ESTADO CONTRA LA DEMOCRACIA GLOBAL
No es un contubernio judeo masónico pero sí que es una decisión concertada. Parece salida de alguna organización económica financiera internacional, apolítica por supuesto, que pretende que se consigan una serie de objetivos. Creo que no es paranoia pero se lo dejo al criterio del curioso lector. Cualquiera que sepa minimamente de economía, incluso sin saber una patata de esa ciencia, entenderán que la solución a los ataques desaforados del “MERCADO”, no es otra que la contraposición de una fuerza igual o semejante, que neutralice la presión de aquellos. Sabiendo que los famosos, por frecuentemente citados, mercados, no son ni más ni menos, que poderosos conjuntos de capitales que por acumulación pueden suponer diez o más veces el PIB de España (1.000.000.000.000,00€, aproximadamente) por lo que les resulta francamente sencillo, en un sistema de pujas, conseguir los mejores interese posibles por la compra de deuda pública, ante la ausencia de otra fuerza que los contrarreste. Los técnicos europeos, y me atrevería a decir que incluso los propios técnicos españoles, saben que la única fuerza que puede oponerse a la de los mercados es la del Banco Central Europeo, pero los padres fundadores de Europa ya se encargaron de que las posibilidades de operatividad del citado banco quedaran condicionadas a su labor de controlador de la inflación, como si fuera la única misión que realiza un banco central. En esas disposiciones operativas fundacionales, tuvieron mucho que ver las presiones de los grandes bancos europeos e internacionales, que conocían perfectamente las necesidades del mejor funcionamiento de un banco central, por lo que la limitación de sus funciones suponía una garantía para la obtención de magros beneficios por parte de la banca privada. Si el Banco Central Europeo realizase funciones de banco central podría intervenir en los mercados de deuda pública, comprando las emisiones de aquellos países que están pagando un precio excesivo por ella, haciendo de interventor de los mercados y consiguiendo disminuir el precio del coste de las emisiones, a semejanza de como lo realizan los bancos centrales de los países que los poseen. Además podrían emitir moneda cuando las situaciones del mercado lo requiriesen, controlando los índices de inflación dentro de unos parámetros aceptables, dependiendo de las situaciones de las economías de la zona, lo cual sería variable, permitiendo en situaciones de mercados productivos precarios un incremento del papel circulante en beneficio de las exportaciones de los productos europeos. Esta política económica se ha utilizado en otros momentos de la historia de los países, produciendo resultados beneficiosos para las economías respectivas. Si todo esto es del común conocimiento de las personas, incluso de aquellas sin un profundo conocimiento de las técnicas macro económicas, ¿por qué no se modifica, anula o sustituye el vigente convenio marco operativo del Banco Central Europeo, para que opere de verdad como un banco central? Este es el quid de la cuestión. Todos los gobernantes europeos de derechas saben perfectamente de que va el juego; saben que mientras permiten la inoperatividad del BCE los fondos de pensiones y los grandes bancos, alemanes, franceses, americanos e incluso españoles, se están forrando, en este momento y para el futuro. Mientras para estas instituciones el BCE le proporciona créditos sin límites al 1% de interés, ellos consiguen de las economías de los países intervenidos (Irlanda, Grecia, Portugal, España e Italia) sustanciosos botines para los próximos diez años, en forma de compra de Bonos de los respectivos estados, con un interés del 6 al 7%. ¿Por qué permiten eso? Pues muy simple, estos “señores y señoras” están trabajando para su verdadero dueño que no es más que el capital, importándoles un comino, o menos, los ciudadanos de aquellos países, incluso los suyos propios. Están trabajando para que cuando dejen de estar en los cargos políticos que actualmente ostentan, sus “jefes” les premien su retiro de la política con un sustancial y bien remunerado contrato en cualquiera de las empresas que aquellos controlan. Mientras la inoperatividad de los sistemas “supuestamente democráticos”, existentes en Europa, impide a los ciudadanos más posibilidades que la manifestación callejera, con la consiguiente intervención de las “fuerzas de orden público” y la nula eficacia para erradicar de sus puestos a esos gobernantes que venden a sus conciudadanos. Mientras países como España se están endeudando a unos niveles que exigirían, para poder hacer frente a la deuda que están acumulando, unos niveles de crecimiento superiores a los tipos de interés que están aceptando pagar por la deuda que hoy emiten, con cargo a los próximos diez años; en consecuencia, es falso que la crisis vaya a durar unos pocos años más, tenemos crisis por delante para perder a toda una generación de trabajadores. Por otro lado, las medidas que está tomando el gobierno de Mariano Rajoy empobrecen cada vez más a la población de rentas inferiores, por lo que el consumo de estas economías cada vez será más de subsistencia, limitándose a los artículos de primera necesidad, con la caída consecuente de las pequeñas empresas, que a diferencia de las grandes (que dependen más de la exportación) viven a cuenta fundamentalmente del consumo interno. Es un panorama desolador, y entretanto nuestros gobernantes nos toman por idiotas, mintiéndonos descaradamente al decirnos que los recortes en nuestras economías se realizan para incentivar el crecimiento económico y la generación de empleo. Es imposible que tengan la certeza de que lo que dicen es la verdad, a no ser que sean tontos de remate, por lo que, en honor a salvar su inteligencia, prefiero pensar que nos toman por lo que no somos. Además de la meridiana evidencia de que son sus deseos de acabar con todo lo público y su venta al sector privado, los fundamentos últimos y verdaderos de toda su maniobra ideológica. ¿Qué haría falta? Pues en mi modesta opinión, un gobierno que tuviera claro que su principal interés es el de los ciudadanos de ese país; con unos miembros y miembras que fueran capaces de explicar este planteamiento genérico al resto de los gobernantes de Europa; que consiguiesen apoyos para cambiar la normativa que actualmente impide al Banco Central Europeo actual como tal; unos representantes que fueran capaces (¡¡qué iluso!!) de hacer frente a ese supuesto poder de la potencia hegemónica de Europa, que también les viene para justificar su incapacidad; unos representantes, en definitiva, que dejasen de ampararse en la fuerza de los mercados y reconociesen su incapacidad, demostrándolo mediante su inmediata dimisión de no poder alcanzar esos objetivos. Todas las soluciones de los problemas de Europa, y de España en particular, pasan por una mayor participación de los ciudadanos en la política para poder desalojar a todo aquel que no merezca estar en un puesto de representación del pueblo.

Es mentira


Es mentira cuando los dirigentes del PP, formen o no parte del gobierno, nos dicen a los ciudadanos que los recortes que nos están imponiendo en salarios, pensiones, educación, sanidad, investigación, servicios sociales, etc., servirán para incrementar el crecimiento económico, la creación de empleo y la eficiencia. Cuando se retiran medios económicos de las manos de los particulares, inexcusablemente, se produce una reducción de la demanda de medios y bienes de producción, por lo que las empresas verán aumentar sus stocks de bienes almacenados y reducirán su producción al no poder dar salida (vender) a sus productos, con la consabida reducción de plantillas o de tiempos de trabajo, que ocasionaran una menor retribución en manos de los trabajadores. Estos, inevitablemente, tendrán que adecuar sus gastos actuales a sus menores ingresos por lo que dejarán las compras pendientes para mejor ocasión, limitándose a los medios de subsistencia imprescindibles. Es mentira cuando, los mismos miembros y miembras, nos dicen que la mayoría absoluta obtenida por su partido, el PP, en las últimas elecciones del 20 de noviembre del 2011, les facultan para tomar esas decisiones por que así lo han querido los electores. El PP se presentó a las elecciones, no sólo sin enunciar un programa concreto, sino que además si consideramos que las declaraciones de sus más destacados personajes tenían alguna congruencia, se oponían frontalmente a las mínimas decisiones tomadas por el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, argumentando que eran absolutamente erróneas y perjudiciales para la economía española. Aquellas medidas no eran ni remotamente parecidas en su calado y profundidad con las que actualmente nos machaca el PP. Por otro lado, la ocultación de su programa no era por que éste existiese y no lo quisieran publicar; era sencillamente que no tenían ni idea de las acciones que debían tomarse entonces ni ahora; reciben órdenes que cumplen como diligentes empleados del capital. Además, a los votantes del PP que les están afectando los recortes del gobierno que votaron, echan verdaderas pestes del resultado de sus votos, y resulta curioso escucharles decir que no se esperaban estas consecuencias. Es mentira cuando los mismos señores y señoras, nos transmiten a los ciudadanos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Si lo que pretenden es que TODOS los ciudadanos nos sintamos responsables de la situación actual de la economía española me niego a admitir esta versión como paradigma. La crisis económica es además una crisis moral, porque en este país han sido muchos los que se han llevado muy fácil grandes cantidades de dinero en concepto de pensiones a banqueros que pasaban por los consejos de administración o por la gerencias de los bancos sin ningún tipo de responsabilidad pero con el derecho a embolsarse unos millones que no podía haber aportado con su trabajo en las diferentes entidades. Han sido muchas los gastos producidos por los intereses de los políticos en actuaciones que no beneficiaban más que a sus “amiguitos del alma”, sin tener la menor incidencia en los intereses de los ciudadanos. Se ha gobernado, en numerosas ocasiones, pensando más la perpetuación en los cargos políticos que en el servicio a los vecinos. Alguna causa de financiación irregular de partidos políticos, en situación de elaboración, ha incidido también en el desfalco de los caudales públicos. Es mentira cuando, los interesados, nos dicen que la prima de riesgo que paga el estado español por la emisión de deuda pública, es decir todos nosotros, es consecuencia de las indecisiones políticas de Grecia. Estos mismos individuos decían, en tiempos del presidente Zapatero, que la prima de riesgo era exclusivamente un problema español, y que era el reflejo de la confianza que “LOS MERCADOS” depositaban en el presidente de ese momento, llegando a decir alguno de sus más atrevidos difusores, que ésta tenía nombre y apellidos y se llamaba Zapatero. Ahora la prima de riesgo es responsabilidad de terceros, ajenos a la toma de decisiones del actual ejecutivo del señor Rajoy. Es mentira cuando algún miembro del gobierno nos dice que los actuales recortes están sentando las bases para que en un futuro próximo, uno o dos años, renazcamos de nuestras cenizas y tengamos un nivel de población activa semejante a la de los EE UU; los actuales recortes sólo servirán para hacer más pobres a los que ya lo son; para que se privatice todos los servicios públicos, incluso sanidad y educación, con el consiguiente panorama de inexistencia de servicios que hemos obtenido todos los españoles con nuestro esfuerzo, y con la ineludible asistencia caritativa o el analfabetismo de la población. Es mentira cuando nos dicen que este es un proceso que durará uno o dos años; el nivel de endeudamiento que está alcanzando el Estado español, es decir todos nosotros, hace imposible salir de la crisis en menos de una década, que es el tiempo en que este gobierno está comprometiendo la suscripción de los Bonos del Estado; consecuentemente, esto provocará el ineludible aumento de más recortes para poder pagar esa deuda, que según consta en la Constitución Española, es prioritaria sobre cualquier otro gasto, social o no, a no ser que la economía del país creciese a niveles superiores al de los tipos de interés (7%) que actualmente está aceptando España, situación que al menos desde una perspectiva actual no tiene visos de poder realizarse. Es mentira cuando nos dicen que la culpa la tienen los Mercados; los mercados no son más que poderosos conjuntos financieros, que ante la demanda de crédito de los países con necesidades económicas, nos prestan dinero a los tipos que ellos estiman rentables. Es su absoluta incapacidad para cambiar la normativa del Banco Central Europeo, que le impide comprar deuda de esos países, la que provoca que se paguen esos intereses abusivos a los mercados. La justificación de que los representantes de la economía hegemónica de EUROPA se oponen a esa modificación no hace más que confirmar su incapacidad. Es mentira cuando después de someter a la población más débil económicamente a continuos recortes no puedan obligar a las grandes empresas a reducir los salarios de sus dirigentes, o en su defecto poner tipos de gravamen “especialmente importantes” a esos ingresos; la Constitución Española de 1978 faculta al gobierno para planificar la economía nacional, para el mayor beneficio de la mayoría de la población. Es mentira que no se pueda cancelar el Concordato con la santa sede; el Concordato no es más que un acuerdo entre gobiernos que para su modificación y/o cancelación requiere la voluntad de las partes y el entendimiento mutuo. Es decir, sólo se necesita voluntad y tiempo para hacerlo. No obstante la Constitución ya plantea la aconfesionalidad del Estado Español, por lo que no debería de tratarse a ninguna religión con preferencia sobre las existentes en nuestro país. Es otro matiz más de la ideología que segregan los recortes del gobierno. En fin son demasiadas mentiras y otras que no he incluido.

lunes, 23 de julio de 2012

Demanda agregada


¿Me aumentan el pago de las medicinas, me reducen la nómina y debo incrementar el consumo? ¿Cómo? No es imprescindible haber estudiado ciencias económicas y empresariales, para saber o intuir que si se reducen mis ingresos y se incrementan mis gastos fijos (salud, educación, electricidad, transportes públicos, etc., etc.), el margen que me queda, es decir, el que utilizo para el resto de gastos, se ve sensiblemente disminuido, por lo que ineludiblemente gastaré menos en el resto de bienes de consumo. Este es tan obvio que da un poco de grima tener que enunciarlo, aunque es la obviedad personificada en la realidad cotidiana de los ciudadanos de este país que tienen una reducida renta personal. La canción para las rentas de las marquesas y banqueros tiene otra letra y distinta melodía. Considerando la anterior afirmación, es de todo punto insoportable la sensación que queda al ciudadano normal al escuchar de los actuales dirigentes políticos de la nación, los señores Rajoy y compañía, hacer afirmaciones como que “hay que incrementar el consumo” para que la economía se recupere y que estas medidas “son para favorecer el crecimiento y aumentar el empleo”. Para empezar, las medidas que está tomando este gobierno tienen un marcadísimo acento ideológico; no pretenden, como nos dicen, fomentar la creación de empleo, ni son las medidas que nos harán salir de la crisis; son medidas que retrotraen el nivel de vida de los españolitos de a pie a los años cincuenta (nunca mejor dicho, porque el transporte público se está quedando para los ricos; y no digamos nada del particular – Aguirre ataca de nuevo y el pobre trabajador que tenga que utilizar las carreteras de la Comunidad de Madrid para su traslado a su trabajo, le va a resultar más barato quedarse en casa y engrosar las filas de los parados – Peajes Blandos Habemos. Hay que proteger a las empresas privadas concesionarias de autovías. ¿Quién defiende a los trabajadores?) Es bochornoso y tremendamente significativo, que el Presidente del Gobierno de España, haga afirmaciones como las que hizo Don Mariano Rajoy Brey, con motivo de la línea de crédito bancario que Europa va a facilitar a España para reflotar las cuentas de algunos bancos españoles; fue lamentable su afirmación de que era él el que había obligado a Europa (bueno, ya me entienden ustedes, a doña Ángela), no sabemos con exactitud lo que pretendía el señor presidente al hacer esta afirmación, pero lo que parece ignorar es que todos, todos, (los suyos también) los españoles conocemos suficientemente sus capacidades y sus múltiples aptitudes, entre las que no figuran para nada la de imponer su criterio a nadie, excepto si acaso a sus subordinados. Pero lo más revelador de lo que ocurre en las interioridades del gobierno lo demuestra cuando algún periodista le pregunta sobre la incidencia del citado crédito en el incremento del déficit público, imperturbable, con una estudiada suficiencia (horas de entrenamiento le ha costado), afirma que “para nada va a afectar el crédito a los bancos al déficit público, ni van a necesitarse medidas macroeconómicas por la concesión de esa línea de crédito”; primero, con esta afirmación el señor presidente nos demuestra, una vez más, sus incapacidades manifiestas, porque a poca contabilidad nacional que sepa (¡ojo! que este señor nos presenta los próximos presupuestos del Estado), debería de conocer que los intereses de este crédito, tal y como está concebido, es decir, concedido al Gobierno de España, a todos nosotros, computa como gasto previsto en el capítulo de Gastos Financieros, en los desgloses de ingresos y gastos de los Presupuestos Generales del Estado, por lo que o se incrementan los ingresos en la misma cantidad o se reducen el resto de gastos; en segundo término, habría que preguntarse de qué se habla en las reuniones del Consejo de Ministros, es de suponer que el tema del crédito concedido para recapitalizar algunos bancos españoles, sería con absoluta seguridad una de las más importantes cuestiones que tratasen en esas reuniones ¿a nadie, estando el ministro de Economía y el de Hacienda, se le ocurrió explicar como funcionaban contablemente estos créditos; nadie, ningún ministro o ministra, demandó información para que se explicasen los expertos sobre el tema; nadie se atrevió, sabiendo de las capacidades del presidente y de que éste iba a hacer una declaración antes los periodistas, de explicar aunque fuese sin hacer mención a la ignorancia de nadie, que los intereses computaban como déficit?. No puedo creerme que expertos profesionales venidos de las más exigentes empresas privadas no supiesen que esto es de esta manera. Prefiero pensar que el silencio de los conocedores de la cuestión (tampoco tantos) quiso con éste, guardar sus propias barbas a la espera de que fuera otro el que las expusiese a un profundo recorte. Fuese la cosa de la manera que fuese, la cuestión es que tenemos que presenciar como un día se dice blanco para al siguiente decir negro. Son demasiadas mentiras dichas en poco tiempo, porque hoy día el presidente ya dice que computan como intereses y que no es un crédito tan maravilloso como nos dijo hace unas semanas. El hombre ha permanecido mucho tiempo sin apariciones públicas, huyendo de los periodistas por los subterráneos de los aparcamientos; es casi preferible que no diga nada a presenciar el bochornoso espectáculo de que tengan que desdecirse de lo que dijo hace unos días. Una pregunta que me ronda por la cabeza es la de que sí parte del sector bancario español necesita, aproximadamente, 62.000.000.000,00€ para reflotarse ¿Dónde ha ido a para esa cantidad, ahora imprescindible para su supervivencia? Y por otro lado, si la gestión no parece que fue demasiado profesional ¿no existen responsabilidades de nadie? Hay que salvar a ¿nuestros bancos? Como mucho serán de los accionistas y no precisamente de los minoritarios. Por cierto y para terminar, si nos dicen en las noticias que la subida del pago de los medicamentos pasa de pagar el 40% del precio final, al 50% del mismo precio, y le quieren convencer que sólo le suben un 10%, es mentira, hagan una sencilla regla de tres, y si antes del medicamentazo pagaban 40 y ahora van a pagar 50, la subida es del 25,00%.