Es mentira cuando los dirigentes del PP, formen o no parte del gobierno, nos dicen a los ciudadanos que los recortes que nos están imponiendo en salarios, pensiones, educación, sanidad, investigación, servicios sociales, etc., servirán para incrementar el crecimiento económico, la creación de empleo y la eficiencia. Cuando se retiran medios económicos de las manos de los particulares, inexcusablemente, se produce una reducción de la demanda de medios y bienes de producción, por lo que las empresas verán aumentar sus stocks de bienes almacenados y reducirán su producción al no poder dar salida (vender) a sus productos, con la consabida reducción de plantillas o de tiempos de trabajo, que ocasionaran una menor retribución en manos de los trabajadores. Estos, inevitablemente, tendrán que adecuar sus gastos actuales a sus menores ingresos por lo que dejarán las compras pendientes para mejor ocasión, limitándose a los medios de subsistencia imprescindibles.
Es mentira cuando, los mismos miembros y miembras, nos dicen que la mayoría absoluta obtenida por su partido, el PP, en las últimas elecciones del 20 de noviembre del 2011, les facultan para tomar esas decisiones por que así lo han querido los electores. El PP se presentó a las elecciones, no sólo sin enunciar un programa concreto, sino que además si consideramos que las declaraciones de sus más destacados personajes tenían alguna congruencia, se oponían frontalmente a las mínimas decisiones tomadas por el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, argumentando que eran absolutamente erróneas y perjudiciales para la economía española. Aquellas medidas no eran ni remotamente parecidas en su calado y profundidad con las que actualmente nos machaca el PP. Por otro lado, la ocultación de su programa no era por que éste existiese y no lo quisieran publicar; era sencillamente que no tenían ni idea de las acciones que debían tomarse entonces ni ahora; reciben órdenes que cumplen como diligentes empleados del capital. Además, a los votantes del PP que les están afectando los recortes del gobierno que votaron, echan verdaderas pestes del resultado de sus votos, y resulta curioso escucharles decir que no se esperaban estas consecuencias.
Es mentira cuando los mismos señores y señoras, nos transmiten a los ciudadanos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Si lo que pretenden es que TODOS los ciudadanos nos sintamos responsables de la situación actual de la economía española me niego a admitir esta versión como paradigma. La crisis económica es además una crisis moral, porque en este país han sido muchos los que se han llevado muy fácil grandes cantidades de dinero en concepto de pensiones a banqueros que pasaban por los consejos de administración o por la gerencias de los bancos sin ningún tipo de responsabilidad pero con el derecho a embolsarse unos millones que no podía haber aportado con su trabajo en las diferentes entidades. Han sido muchas los gastos producidos por los intereses de los políticos en actuaciones que no beneficiaban más que a sus “amiguitos del alma”, sin tener la menor incidencia en los intereses de los ciudadanos. Se ha gobernado, en numerosas ocasiones, pensando más la perpetuación en los cargos políticos que en el servicio a los vecinos. Alguna causa de financiación irregular de partidos políticos, en situación de elaboración, ha incidido también en el desfalco de los caudales públicos.
Es mentira cuando, los interesados, nos dicen que la prima de riesgo que paga el estado español por la emisión de deuda pública, es decir todos nosotros, es consecuencia de las indecisiones políticas de Grecia. Estos mismos individuos decían, en tiempos del presidente Zapatero, que la prima de riesgo era exclusivamente un problema español, y que era el reflejo de la confianza que “LOS MERCADOS” depositaban en el presidente de ese momento, llegando a decir alguno de sus más atrevidos difusores, que ésta tenía nombre y apellidos y se llamaba Zapatero. Ahora la prima de riesgo es responsabilidad de terceros, ajenos a la toma de decisiones del actual ejecutivo del señor Rajoy.
Es mentira cuando algún miembro del gobierno nos dice que los actuales recortes están sentando las bases para que en un futuro próximo, uno o dos años, renazcamos de nuestras cenizas y tengamos un nivel de población activa semejante a la de los EE UU; los actuales recortes sólo servirán para hacer más pobres a los que ya lo son; para que se privatice todos los servicios públicos, incluso sanidad y educación, con el consiguiente panorama de inexistencia de servicios que hemos obtenido todos los españoles con nuestro esfuerzo, y con la ineludible asistencia caritativa o el analfabetismo de la población.
Es mentira cuando nos dicen que este es un proceso que durará uno o dos años; el nivel de endeudamiento que está alcanzando el Estado español, es decir todos nosotros, hace imposible salir de la crisis en menos de una década, que es el tiempo en que este gobierno está comprometiendo la suscripción de los Bonos del Estado; consecuentemente, esto provocará el ineludible aumento de más recortes para poder pagar esa deuda, que según consta en la Constitución Española, es prioritaria sobre cualquier otro gasto, social o no, a no ser que la economía del país creciese a niveles superiores al de los tipos de interés (7%) que actualmente está aceptando España, situación que al menos desde una perspectiva actual no tiene visos de poder realizarse.
Es mentira cuando nos dicen que la culpa la tienen los Mercados; los mercados no son más que poderosos conjuntos financieros, que ante la demanda de crédito de los países con necesidades económicas, nos prestan dinero a los tipos que ellos estiman rentables. Es su absoluta incapacidad para cambiar la normativa del Banco Central Europeo, que le impide comprar deuda de esos países, la que provoca que se paguen esos intereses abusivos a los mercados. La justificación de que los representantes de la economía hegemónica de EUROPA se oponen a esa modificación no hace más que confirmar su incapacidad.
Es mentira cuando después de someter a la población más débil económicamente a continuos recortes no puedan obligar a las grandes empresas a reducir los salarios de sus dirigentes, o en su defecto poner tipos de gravamen “especialmente importantes” a esos ingresos; la Constitución Española de 1978 faculta al gobierno para planificar la economía nacional, para el mayor beneficio de la mayoría de la población.
Es mentira que no se pueda cancelar el Concordato con la santa sede; el Concordato no es más que un acuerdo entre gobiernos que para su modificación y/o cancelación requiere la voluntad de las partes y el entendimiento mutuo. Es decir, sólo se necesita voluntad y tiempo para hacerlo. No obstante la Constitución ya plantea la aconfesionalidad del Estado Español, por lo que no debería de tratarse a ninguna religión con preferencia sobre las existentes en nuestro país. Es otro matiz más de la ideología que segregan los recortes del gobierno.
En fin son demasiadas mentiras y otras que no he incluido.