En un programa de encuentro de Televisión Española intervenían varios invitados junto al señor Montoro, candidato a Ministro de Economía por el PP para la próxima vez que gobiernen; en un momento de la entrevista y dado que no se concretaba por el citado señor ninguna de las preguntas que se le hacían, trató de poner énfasis en su próxima intervención y vino a decir más o menos lo siguiente: la solución a la crisis económica pasa, fundamentalmente, por el ajuste de los gastos en los Presupuestos Generales del Estado, la limitación de los gastos y la liberalización de los contratos laborales; todo esto dicho de esta manera puede resultar para el curioso televidente, mucho más si es simpatizante de dichas ideas, hasta muy razonable y ajustado a derecho. Lo que no dijo el señor Montoro es que los desajustes en los Presupuestos Generales del Estado no se producen exclusivamente por los excesos en el gasto del Gobierno Central, en los PPGE están consolidados los gasto de todos los presupuestos de las entidades públicas, es decir, los de todas las Comunidades y Corporaciones Locales del país, de las que, aproximadamente, están gobernadas por el PP el 50%. Además, ¿que significa ajustes en los gastos?, ¿en que gastos?; pues en los presupuestos de gastos que reducen los gobiernos del PP en los ayuntamientos y comunidades que gobiernan: en los gastos sociales, y si no fijémonos en la Comunidad de Madrid: recortes en los presupuestos en los apartados de sanidad, haciendo que hospitales recién inaugurados, por supuesto antes de una previa cita electoral, estén faltos de especialistas, obligando a un único médico a atender dos consultas contiguas; a que no exista en la plantilla del hospital un especialista de corazón, por lo que los enfermos ingresados en el hospital deben esperar a que los miércoles les visite un doctor destinado desde otro hospital madrileño; a que a pesar de ser un nuevo centro nadie haya previsto que a este tipo de sitios van a acudir personas con discapacidades, físicas y de todo tipo, por lo que se podía haber facilitado zonas de fácil aparcamiento para los numerosos vehículos particulares que los transporten; todo esto sin dejar de hablar algo muy querido por los gobernantes del PP: la privatización de todo lo público, que ha costado mucho dinero y esfuerzo a los trabajadores para poder disfrutar de unos servicios dignos y que, cuando es rentable, se pone en manos de la iniciativa privada. Recortes en el apartado de Educación, donde no sólo se disminuyen las dotaciones para el ejercicio 2010, sino que además se adeudan a las Universidades cantidades importantes que figuraban en los presupuestos vigentes, es decir correspondientes al 2009, poniendo en serio riesgo la, tan cacareada y reclamada por ellos, necesidad de fomentar el empleo desde el Gobierno de la nación, dificultando, una vez más, el cumplimiento de leyes de rango estatal, por el rufián interés político antepuesto a la necesidad de este país de cambiar el modelo productivo, invirtiendo más en investigación y desarrollo. Reducción del gasto para servicios sociales, impidiendo incluso el cumplimiento de leyes de rango estatal como la de Dependencia, demorando hasta lo indecible su tramitación, cuando no impidiendo la calificación necesaria para poder acceder a las ayudas, que además en este caso son sufragadas por el Estado. En definitiva, la sociedad a la que nos quieren llevar el próximo gobierno del PP es la más insolidaria, personalista e individualista posible, en donde los numerosos y abundantes desajustes que el sistema capitalista produce los debe solucionar cada uno según sus posibilidades económicas, pretendiendo explicarnos que la situación social, profesional y laboral de cada individuo depende exclusivamente de sus capacidades propias y no de las recomendaciones, apoyos y distintas cunas en que cada uno nacemos.
En cuanto a la liberalización de los contratos de trabajo, lo que subyace bajo esa anodina afirmación es los muy querido y sin ambages solicitado por los representantes de la patronal, el despido libre sin indemnización o haciendo mínima ésta; parece que los empresarios no contemplan la cuenta de resultados de sus empresas más que bajo la perspectiva de la reducción del coste que el factor productivo produce en ellas, olvidando que en esa cuenta de cierre anual inciden otros gastos que son susceptibles de ser disminuidos, como, por ejemplo, los gastos de representación o gastos de publicidad y propaganda, en donde con demasiada frecuencia, las empresas contabilizan gastos superfluos y fácilmente anulables realizados, generalmente, por los empresarios; las reparaciones o mantenimientos de sus domicilios particulares, que no debían ser gastos de la empresa; consumos de combustibles para vehículos de los consejeros, o el más delicado tema para sus bolsillos, su propia retribución más el correspondiente beneficio, que parece ser no puede disminuir, para no menoscabar sus niveles de vida. De otro lado, la cuenta de resultados no se limita a recoger los conceptos de gastos del ejercicio, si no que se contrapone o compara con los ingresos de las empresas, por lo que otra forma de mejorar los resultados de dichas cuentas lo es a través del incremento de los ingresos, aunque eso exige mayor preparación, dedicación y esfuerzo por parte de los empresarios que la más sencilla de disminución de los salarios.
Es evidente que algunos políticos no se atreven a decir, con precisión, lo que significan sus afirmaciones por que de hacerlo, posiblemente, algunos, muchos de sus votantes dejarían de serlo, pero para poder discernir eso está la inteligencia de los ciudadanos. Lo que no se le escucho en ningún momento al señor Montoro fue como solucionaría él, cuando tenga un puesto de suficiente responsabilidad en el próximo gobierno, una cuestión de formidable importancia para la estructura de la economía española, como es la enorme presencia de intermediarios que no incorporan ningún valor añadido más que los morrocotudos beneficios que obtienen sin aportar nada positivo al sistema económico español. Hace unos días leía en un periódico diario que un agricultor productor de cebollas recibía de su intermediario 0,04€ por cada kilo de producto, CUATRO CÉNTIMOS DE EURO POR KILO DE CEBOLLAS; al consumidor final, es decir, a usted y a mí nos cuesta ese mismo kilo un euro, aproximadamente, por tanto VEINTICINCO VECES MÁS CARO; ¿Cuánto se incrementa el precio de la carne, pescado, vestido, vivienda, transportes, vehículos, servicios, etc.? Posiblemente si fuésemos conscientes de esto no permitiríamos que continuase esta situación. Habrá que ver si en el próximo proyecto de Ley para la Modificación del Modelo Productivo de España (Ley de Economía Sostenible), el actual gobierno se atreve, de una vez por todas, a tomar las medidas necesarias para eliminar los antiguos modelos que impiden y traban la moderna evolución de la economía española. O tal vez, deberíamos darle la razón a Don Francisco Franco, cuando poco antes de morir decía que en España estaba todo “Atado y bien atado”. Tal vez habría que recordar al Ejecutivo algún artículo de la Constitución Española de 1978:
Artículo 128. 1. Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general
Artículo 131. 1. El Estado, mediante Ley, podrá planificar la actividad económica general para atender a las necesidades colectivas, equilibrar y armonizar el desarrollo regional y sectorial y estimular el crecimiento de la renta y de la riqueza y su más justa distribución.
2. El Gobierno elaborará los proyectos de planificación, de acuerdo con las previsiones que le sean suministradas por las Comunidades Autónomas y el asesoramiento y colaboración de los sindicatos y otras organizaciones profesionales, empresariales y económicas. A tal fin se constituirá un Consejo, cuya composición y funciones se desarrollarán por Ley.
Mientras tanto, cada uno a su tema, el señor Gallardón, tenido por rojo irrefrenable entre alguno de sus compañeros de partido, y por un hombre, no ya tan joven, dialogante, democrático y conciliador, digno de ser comparado con los mejores hombres y mujeres del centro político europeo (pose que algunos medios de comunicación se ocupan en difundir, ocultando cínicamente su verdadera cara, política y privada), en la intimidad y sin demasiado ruido, tiene la calle de Serrano permanentemente levantada en obras, que están costando un, otro más después de la M-30, ojo de la cara a los ciudadanos de Madrid para …construir, con dinero público, aparcamiento baratos para los propietarios de los pisos más caros de Madrid en la zona más rica de la capital, esto si que es coherencia política, el dinero de todos para los míos, por lo menos no engaña a nadie con falsas afirmaciones de supuesto bien común, como pretenden, en ocasiones, algunos de sus compañeros; ahora bien es curiosa la falta de información al respecto de los ¿medios de comunicación?, ¿no?.
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